DICCIONARIO MÉDICO
Fitodermatosis
La fitodermatosis es cualquier dermatosis provocada por el contacto con plantas o con sustancias derivadas de ellas. El término engloba un grupo heterogéneo de reacciones cutáneas (irritativas, alérgicas, fototóxicas y mecánicas) cuyo denominador común es el agente causal vegetal. El vocablo procede del griego phytón (φυτόν, 'planta'), dérma (δέρμα, 'piel') y el sufijo -osis (-ωσις), que en terminología médica denota proceso o estado patológico. Su uso en dermatología data de mediados del siglo XX, cuando la literatura anglosajona comenzó a sistematizar las reacciones cutáneas de origen vegetal bajo una sola categoría nosológica. Las plantas contienen una enorme variedad de compuestos químicos con potencial lesivo para la piel: alcaloides, terpenos, furocumarinas, tiocianatos, oxalatos, aceites volátiles y resinas, entre otros. No todas las fitodermatosis exigen contacto directo; el polen, el serrín de maderas tropicales o los aceites esenciales dispersos en el ambiente pueden desencadenar reacciones sin que la persona toque la planta. Según el mecanismo patogénico, las fitodermatosis se agrupan en cuatro grandes categorías. La más frecuente es la dermatitis irritativa de contacto, producida por sustancias que lesionan directamente la epidermis sin intervención del sistema inmunitario; un ejemplo clásico es el eritema urente que causan las euforbias o la ortiga al liberar su savia o sus pelos urticantes. En segundo lugar está la dermatitis alérgica de contacto, mediada por linfocitos T sensibilizados frente a haptenos vegetales. Aquí la reacción no aparece en el primer contacto, sino tras una fase previa de sensibilización que puede durar días o semanas. Las resinas del género Toxicodendron (hiedra venenosa, roble venenoso) y el urushiol que contienen son los responsables más conocidos a nivel mundial, aunque en Europa son más habituales las reacciones a Primula obconica y a compuestas de la familia Asteraceae. La tercera categoría, la fitofotodermatitis, exige la combinación de dos factores: contacto con una planta que contenga furocumarinas (psoralenos) y exposición posterior a radiación ultravioleta A. Las familias botánicas Rutaceae (lima, limón, ruda) y Apiaceae (perejil gigante, apio, chirivía) son las más implicadas. Las lesiones adoptan un patrón figurado o lineal que reproduce la zona de contacto y pueden dejar una hiperpigmentación residual persistente durante meses. Completa la clasificación un cuarto grupo de lesiones mecánicas: pinchazos por espinas, cortes por hojas serradas o implantación subcutánea de fragmentos vegetales que pueden originar granulomas a cuerpo extraño. Este tipo suele pasar inadvertido en las revisiones de fitodermatosis, pero tiene relevancia en la práctica agrícola y en jardinería. De la raíz griega phytón ('planta') combinada con dérma ('piel') y el sufijo -osis ('estado patológico'). No debe confundirse con fitodermatitis, que añade el componente inflamatorio (-itis), ni con la fotosensibilidad, que tiene un origen distinto (la radiación, no la planta, es el agente primario). Jardineros, agricultores, floristas, trabajadores forestales y personal de cocina que manipula cítricos en ambientes soleados. También se observan casos en excursionistas y en niños que juegan al aire libre con plantas silvestres. No. Solo la fitofotodermatitis necesita radiación ultravioleta para activarse. Las formas irritativas, alérgicas y mecánicas se producen con independencia de la exposición solar. Puede ampliar esta información consultando:Qué es una fitodermatosis
Tipos principales
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra fitodermatosis?
¿Quiénes tienen mayor riesgo?
¿Todas las fitodermatosis requieren exposición al sol?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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