DICCIONARIO MÉDICO
Filtro
Un filtro es un dispositivo, membrana o estructura anatómica que retiene selectivamente determinados componentes de un fluido (sangre, plasma, orina primaria, haz de radiación) y permite el paso de los restantes. En medicina el término abarca desde filtros biológicos naturales, como el glomérulo renal, hasta dispositivos artificiales empleados en depuración extracorpórea, protección radiológica o prevención del tromboembolismo. La palabra filtro procede del latín tardío filtrum, derivado a su vez del germánico *filt ("fieltro"), porque los primeros filtros eran paños de lana prensada a través de los cuales se colaban líquidos para separar partículas en suspensión. El principio se ha mantenido intacto durante siglos: interponer un material poroso o selectivo entre una mezcla y su destino para que solo pasen los componentes deseados. En el lenguaje médico, el concepto se aplica a realidades muy diversas. Conviene no confundir esta voz con philtrum (del griego phíltron, φίλτρον, "poción de amor"), término anatómico que designa el surco vertical situado entre la base de la nariz y el borde del labio superior. Comparten grafía en español, pero su origen y significado son por completo independientes. El cuerpo humano dispone de varias estructuras que actúan como filtros fisiológicos. El glomérulo renal constituye el ejemplo más conocido: cada día filtra aproximadamente 180 litros de plasma a través de una barrera formada por endotelio fenestrado, membrana basal y podocitos, reteniendo proteínas y células sanguíneas mientras deja pasar agua, electrólitos y productos de desecho. El resultado es el filtrado glomerular, punto de partida de la formación de orina. Otro caso relevante es el bazo, que retira de la circulación los eritrocitos envejecidos o defectuosos mediante un mecanismo de filtración mecánica en los cordones de Billroth y los senos esplénicos. La barrera hematoencefálica opera de modo diferente (selectividad bioquímica más que porosa), pero comparte con los anteriores la lógica de dejar pasar unas sustancias y rechazar otras. La medicina ha desarrollado múltiples dispositivos de filtración con finalidades distintas. Pueden agruparse en tres grandes campos de aplicación. En la depuración extracorpórea de la sangre, los filtros son membranas semipermeables o cartuchos con materiales adsorbentes que se interponen en un circuito por el que circula la sangre del paciente. Las técnicas de ultrafiltración, hemofiltración y hemodiafiltración recurren a este principio para eliminar agua, toxinas urémicas y solutos de distinto peso molecular. Cuando el objetivo no es filtrar por tamaño sino capturar moléculas por afinidad química, se emplean los llamados filtros adsortivos, que contienen resinas o polímeros capaces de atrapar citocinas, endotoxinas u otros mediadores. La radiología recurre a otro tipo de filtro completamente distinto: una lámina metálica, casi siempre de aluminio, colocada a la salida del tubo de rayos X para absorber los fotones de baja energía. Esos fotones no contribuyen a formar la imagen y, de llegar al paciente, solo incrementarían la dosis absorbida por la piel. Este componente se conoce como filtro de radiación; en mamografía se emplean materiales distintos, como el molibdeno o el rodio. Por último, el filtro vascular (filtro de vena cava inferior) es un dispositivo metálico que se implanta por vía percutánea dentro de la vena cava para interceptar trombos procedentes de las extremidades inferiores antes de que alcancen la circulación pulmonar. Son dos etimologías independientes que confluyeron en una grafía similar. Filtro (dispositivo de filtración) viene del latín medieval filtrum, de raíz germánica, y alude al fieltro que se usaba para colar líquidos. Philtrum (surco nasolabial) deriva del griego phíltron, vinculado a philéō ("amar"), porque los griegos atribuían a esa zona del rostro un poder erótico. En la práctica clínica el contexto elimina toda ambigüedad. Sí, en sentido estricto. El glomérulo separa componentes del plasma según tamaño y carga eléctrica, que es exactamente lo que hace cualquier filtro. La diferencia con un filtro industrial reside en la regulación biológica: el riñón ajusta la presión de filtración, la permeabilidad de la barrera y la reabsorción tubular en función de las necesidades del organismo en cada momento. Poco más que el nombre. El filtro de diálisis es una membrana semipermeable que separa solutos por difusión y convección; el filtro de vena cava es una estructura metálica que atrapa trombos mecánicamente. Comparten el principio general de retener lo que no debe pasar, pero los mecanismos físicos, los materiales y las indicaciones son por completo diferentes.Qué es un filtro en el ámbito médico
Filtros biológicos del organismo
Filtros artificiales en la práctica clínica
Preguntas frecuentes
¿Por qué «filtro» y «philtrum» se escriben de forma parecida en español?
¿El riñón es literalmente un filtro?
¿Qué tienen en común un filtro de diálisis y un filtro de vena cava?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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