DICCIONARIO MÉDICO
Hemodiafiltración
La hemodiafiltración es una técnica de depuración de la sangre fuera del cuerpo que reúne dos mecanismos físicos en un mismo procedimiento: la difusión, propia de la hemodiálisis, y la convección, propia de la hemofiltración. Al combinarlos consigue retirar tanto las moléculas pequeñas como otras de mayor tamaño que resultan más difíciles de eliminar por un solo método. El nombre lo dice casi todo: hemo (sangre), diálisis y filtración conviven en una sola palabra. Se trata de una modalidad de depuración extracorpórea, es decir, la sangre sale del organismo, atraviesa un filtro y regresa ya limpia. Lo que la distingue de otras modalidades no es el destino, compartido por todas, sino la manera de llegar hasta él: emplea a la vez los dos grandes principios de transporte de sustancias a través de una membrana. Ese doble juego es lo que le da nombre y sentido. La hemofiltración se apoya solo en la convección; la hemodiálisis clásica, solo en la difusión. La hemodiafiltración toma prestado de ambas. La difusión mueve las sustancias por diferencia de concentración. Cuando la sangre y el líquido de diálisis quedan separados por una membrana permeable, los solutos que abundan en la sangre pasan hacia el lado donde escasean hasta tender al equilibrio. Este mecanismo aclara con soltura las moléculas de pequeño tamaño, como la urea. La convección obedece a otra lógica. Aquí el agua del plasma se fuerza a atravesar la membrana por un gradiente de presión, y al hacerlo arrastra consigo los solutos disueltos, como quien barre partículas con una corriente de agua. Este arrastre resulta especialmente útil para las moléculas de tamaño mediano y grande, que la difusión mueve con dificultad. Como la convección extrae un volumen de líquido considerable, hay que devolverlo: por eso la técnica necesita un líquido de sustitución que reponga lo retirado. La suma de los dos fenómenos amplía el rango de sustancias depuradas. Pequeñas por difusión, medianas y grandes por convección. Ese es el fundamento de la modalidad. La hemodiafiltración admite distintas formas según cómo se prepare y se administre el líquido de sustitución. Cuando ese líquido procede de bolsas estériles preparadas de antemano se habla de la variante clásica. Cuando se obtiene del propio baño de diálisis, depurado en el momento hasta un grado de pureza muy alto, se habla de hemodiafiltración en línea, la más extendida hoy por su rendimiento y su coste contenido. Otra distinción atañe al punto donde se infunde el líquido de reposición. Si entra en el circuito después del filtro, el modo es posdilucional; si entra antes, prediluye la sangre y recibe el nombre de predilucional. Cada disposición tiene sus ventajas técnicas y se elige en función de las características de cada situación. Conviene situarla dentro del conjunto de las llamadas terapias de reemplazo renal, los procedimientos que suplen parte de la función que un riñón enfermo ya no realiza en la insuficiencia renal crónica avanzada. La hemodiálisis se queda en la difusión; la hemofiltración, en la convección. La hemodiafiltración ocupa un punto intermedio que aprovecha lo mejor de cada una. El componente físico donde ocurre todo el intercambio es siempre el mismo, el hemodializador, adaptado en este caso a los flujos y presiones que la convección exige. La hemodiálisis depura la sangre por difusión, aprovechando la diferencia de concentración a través de la membrana. La hemodiafiltración añade la convección, un arrastre de solutos por el movimiento del agua. Con ese añadido amplía el tamaño de las moléculas que puede retirar. Porque la convección extrae del plasma un volumen elevado de agua junto con los solutos. Ese volumen tiene que reponerse para mantener el equilibrio del organismo, y para ello se infunde un líquido estéril que sustituye al eliminado. Es la variante en la que el líquido de sustitución no viene en bolsas, sino que se fabrica en el propio equipo a partir del baño de diálisis, tratado hasta alcanzar una pureza muy elevada. Es la forma más habitual en la actualidad. La convección recuerda al modo en que el glomérulo renal filtra la sangre, ya que allí la eliminación de sustancias se produce sobre todo por el paso de agua a través de una membrana. Ese paralelismo explica por qué el transporte convectivo se considera cercano al funcionamiento natural del riñón.Qué es la hemodiafiltración
Cómo funciona: difusión y convección
Variantes de la técnica
Su lugar entre las técnicas de depuración
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre hemodiálisis y hemodiafiltración?
¿Por qué necesita líquido de sustitución?
¿Qué es la hemodiafiltración en línea?
¿En qué se parece a la función del riñón sano?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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