DICCIONARIO MÉDICO

Hemodializador

El hemodializador es el filtro donde se produce la depuración de la sangre durante la hemodiálisis. Recibió el sobrenombre de riñón artificial porque asume una de las tareas del riñón enfermo: retirar las toxinas y el exceso de agua. Dentro de una carcasa alberga una membrana semipermeable que separa dos corrientes, la sangre y el líquido de diálisis, sin que lleguen a mezclarse.

Qué es el hemodializador

La palabra combina la raíz hemo (sangre) con diálisis, un término que el químico escocés Thomas Graham introdujo en 1861 al demostrar que ciertas membranas dejan pasar unas sustancias y retienen otras. El sufijo remite al aparato que ejecuta esa acción. Un hemodializador es, por tanto, el dispositivo que dializa la sangre.

Su funcionamiento se basa en un principio sencillo de enunciar. Dos compartimentos discurren en paralelo, separados por una fina membrana con poros. Por uno circula la sangre del paciente; por el otro, el líquido de diálisis. A través de esos poros las sustancias se intercambian en uno y otro sentido, y así la sangre entrega lo que sobra y ajusta su composición. La membrana es la protagonista de todo el proceso.

Cómo está construido

La estructura externa es una carcasa cilíndrica con cuatro bocas: dos para la entrada y la salida de la sangre y dos para el líquido de diálisis. En su interior se aloja la superficie de intercambio. El diseño más habitual reparte esa superficie en miles de tubos finísimos, las fibras huecas o capilares, por cuyo interior fluye la sangre mientras el líquido baña el exterior. Esta disposición concentra una gran superficie de membrana en un volumen reducido. Un diseño anterior, el de placas planas superpuestas, ha quedado relegado.

El material de la membrana marca buena parte del comportamiento del filtro. Las primeras se fabricaban con derivados de la celulosa; después llegaron las membranas sintéticas, como la polisulfona o el poliacrilonitrilo, con poros más regulares y mayor capacidad de dejar pasar agua. De ahí procede una de las clasificaciones más útiles: los filtros de bajo flujo y los de alto flujo, según cuánta agua y qué tamaño de moléculas permiten atravesar.

La historia del riñón artificial

La idea de limpiar la sangre con una máquina tardó en hacerse realidad. En 1913 John Jacob Abel, junto con Leonard Rowntree y Benjamin Turner, construyó en Estados Unidos un aparato al que llamaron vividifusor, con membranas de colodión. Era frágil, pero demostró que el concepto podía funcionar. En 1924 Georg Haas realizó en Alemania la primera sesión en un ser humano.

El salto decisivo llegó de la mano del médico neerlandés Willem Kolff. Trabajando en la Holanda ocupada, ideó un riñón de tambor rotatorio con tubos de celofán, el mismo celofán que envolvía alimentos. El 3 de septiembre de 1945, en la ciudad de Kampen, una paciente sobrevivió gracias a su máquina y recuperó la función renal. A Kolff se le reconoce como el inventor del primer riñón artificial realmente eficaz. El formato capilar que domina hoy vino más tarde, cuando Richard Stewart desarrolló el primer filtro de fibras huecas.

Cómo se clasifican

Los hemodializadores se ordenan según tres criterios que conviene distinguir. El primero es la geometría, que separa los de placas de los de fibra hueca. El segundo es la composición de la membrana, que reparte los filtros entre celulósicos y sintéticos. El tercero es su capacidad depuradora, medida por cuánto y qué tamaño de moléculas retiran, de donde salen las categorías de bajo y alto flujo. Un mismo filtro se describe combinando esos tres rasgos.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se llama riñón artificial?

Porque reproduce una de las funciones del riñón: filtrar la sangre para retirar productos de desecho y agua sobrante. No sustituye las demás tareas del órgano, como la producción de ciertas hormonas, pero sí la parte depuradora, y de ahí el apodo con el que se popularizó.

¿Qué es exactamente la membrana del filtro?

Es una lámina muy delgada perforada por poros diminutos que dejan pasar el agua y las moléculas pequeñas, mientras retienen las células y las proteínas de gran tamaño. Su material y el tamaño de sus poros determinan qué es capaz de eliminar el hemodializador.

¿Se mezclan la sangre y el líquido de diálisis?

No. Circulan por compartimentos separados y solo se comunican a través de la membrana, que permite el intercambio de sustancias pero impide que los dos líquidos entren en contacto directo. Ese es el principio que mantiene seguro el procedimiento.

¿Quién construyó el primer riñón artificial eficaz?

Willem Kolff, en 1945, con un diseño de tambor rotatorio y membranas de celofán. Antes hubo intentos pioneros de Abel en 1913 y de Haas en 1924, pero el modelo de Kolff fue el primero que logró tratar con éxito a un paciente.

Referencias

  1. Dializadores y membranas de hemodiálisis. Nefrología al Día. Sociedad Española de Nefrología. Consultar fuente.
  2. Monitores de hemodiálisis: evolución histórica. Nefrología al Día. Sociedad Española de Nefrología. Consultar fuente.
  3. Hemodiálisis: evolución histórica y consideraciones generales. Nefrología. Consultar fuente.
  4. Apuntes para la historia de la diálisis en el mundo. Revista de Nefrología, Diálisis y Trasplante. Consultar fuente.

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