DICCIONARIO MÉDICO
Estría angiode
Las estrías angioides son líneas irregulares de color pardo rojizo o grisáceo que se observan en el fondo del ojo y que corresponden a roturas de la membrana de Bruch, la lámina que separa el epitelio pigmentario de la retina de la coroides. Son bilaterales en la mayoría de los casos y se asocian con frecuencia a enfermedades sistémicas del tejido conectivo, sobre todo al pseudoxantoma elástico. El término combina estría, del latín stria ("surco"), con angiode, del griego ἀγγεῖον (angeîon, "vaso") y el sufijo -eidḗs ("con forma de"). La denominación se acuñó porque, al examinar el fondo de ojo con el oftalmoscopio, estas líneas pueden confundirse con vasos sanguíneos retinianos. Robert Walter Doyne describió el hallazgo en 1889 en un paciente con alteraciones retinianas bilaterales. Fue Edmund Knapp quien, en 1892, las denominó angioid streaks al observar su semejanza con trayectos vasculares, y el nombre se consolidó en la literatura a pesar de que las estrías no contienen sangre ni son vasos. Desde el punto de vista anatomopatológico, se trata de dehiscencias lineales en la capa elástica de la membrana de Bruch. Esta membrana, de apenas 2 a 4 micras de espesor, contiene fibras de elastina y colágeno que le confieren resistencia y flexibilidad. Cuando esas fibras degeneran, se calcifican y se vuelven rígidas, la membrana se fractura. Las fracturas se extienden de forma radiada desde la papila óptica hacia la periferia del fondo de ojo. La patogenia de las estrías angioides reside en la calcificación y fragmentación progresiva de las fibras elásticas de la membrana de Bruch. El depósito de calcio hace que esta estructura pierda su elasticidad habitual; una vez rígida, se comporta como un material quebradizo que se fractura ante tensiones mecánicas mínimas (un traumatismo ocular leve, la contracción de los músculos extraoculares o incluso variaciones de la presión intraocular). Las líneas de fractura aparecen en la oftalmoscopia como bandas de color parduzco, con bordes irregulares y disposición radial alrededor del disco óptico. Aproximadamente el 50 % de los pacientes con estrías angioides padecen una enfermedad sistémica identificable. El pseudoxantoma elástico es la asociación más frecuente: entre el 50 y el 85 % de los pacientes con este trastorno hereditario presentan estrías angioides en algún momento de su evolución. Otras asociaciones reconocidas incluyen la enfermedad de Paget del hueso, la anemia de células falciformes (drepanocitosis) y el síndrome de Ehlers-Danlos, todas ellas entidades que comparten algún grado de anomalía en el metabolismo del tejido conectivo o en la homeostasis del calcio. Las estrías angioides por sí solas suelen ser asintomáticas. El problema surge cuando, a través de las fracturas de la membrana de Bruch, brotan neovasos procedentes de la coroides que invaden el espacio subretiniano. Estas membranas neovasculares coroideas pueden causar hemorragias, exudación y, si afectan a la zona de la mácula, una pérdida notable de agudeza visual. La incidencia de neovascularización coroidea oscila entre el 42 y el 84 % en pacientes con pseudoxantoma elástico, según las series publicadas. Por eso, en el seguimiento de estos pacientes, la detección precoz de la neovascularización es un objetivo prioritario. Las estrías angioides pueden confundirse, sobre todo en estadios iniciales, con vasos retinianos normales. Un rasgo diferencial es que las estrías no siguen el trayecto habitual de las arcadas vasculares; cruzan la retina de forma radiada desde la papila, a menudo ramificándose de manera irregular. Otro hallazgo que orienta es la presencia de un anillo de atrofia peripapilar rodeando el disco óptico. En pacientes con pseudoxantoma elástico, la periferia retiniana puede mostrar un aspecto moteado, descrito clásicamente como "piel de naranja" (peau d'orange), junto con pequeños depósitos cristalinos subretinianos. Estas lesiones satélite, aunque no son patognomónicas, refuerzan la sospecha. El nombre procede del griego angeîon ("vaso") con el sufijo -eidḗs ("semejante a"). Edmund Knapp eligió esa denominación en 1892 porque, al observar el fondo de ojo, las líneas imitaban el aspecto de vasos sanguíneos. Aunque la nomenclatura puede resultar confusa, se ha mantenido por tradición. En realidad, las estrías son fracturas de la membrana de Bruch, no estructuras vasculares. No existe una medida que impida la formación de las estrías, pero la vigilancia periódica del fondo de ojo permite detectar la aparición de neovasos antes de que dañen la mácula. Esa detección precoz es lo que marca la diferencia en el pronóstico visual. Sí, en la gran mayoría de los casos. La afectación suele ser bilateral porque la causa subyacente (la calcificación de las fibras elásticas de la membrana de Bruch) es un proceso sistémico que afecta a ambos ojos de forma simultánea, aunque la gravedad puede no ser simétrica. El pseudoxantoma elástico es la enfermedad sistémica que con mayor frecuencia se asocia a estrías angioides. Se trata de un trastorno hereditario que provoca degeneración y calcificación de las fibras elásticas en la piel, las arterias y los ojos. Las estrías angioides constituyen, de hecho, la manifestación ocular más característica de esta enfermedad; se estima que hasta el 85 % de los pacientes con pseudoxantoma elástico las desarrollan. Si desea profundizar en conceptos asociados a las estrías angioides, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es una estría angiode
Mecanismo de formación y enfermedades asociadas
Complicación principal: la neovascularización coroidea
Diferenciación con otras líneas del fondo de ojo
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llaman estrías "angioides" si no son vasos?
¿Se puede prevenir la pérdida de visión en pacientes con estrías angioides?
¿Son las estrías angioides siempre bilaterales?
¿Qué relación tienen con el pseudoxantoma elástico?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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