DICCIONARIO MÉDICO
Estereoelectroencefalografía
La estereoelectroencefalografía (SEEG) es una técnica de registro neurofisiológico invasivo que consiste en la implantación de electrodos intracerebrales mediante guía estereotáxica, con el fin de localizar con precisión la zona donde se originan las crisis en pacientes con epilepsia focal refractaria. Se emplea cuando los registros de superficie no aportan información suficiente para planificar una intervención quirúrgica. El término procede de tres raíces griegas: στερεός (stereós, "sólido, tridimensional"), ἤλεκτρον (élektron, "ámbar", por la electricidad) y ἐγκέφαλος (enképhalos, "cerebro"), a las que se añade el componente -grafía (γραφή, graphé, "registro, escritura"). Traducido de forma literal vendría a significar "registro eléctrico tridimensional del cerebro", una descripción que condensa con bastante exactitud el propósito del método. La electroencefalografía convencional registra la actividad eléctrica desde el cuero cabelludo; la SEEG, en cambio, accede directamente al tejido cerebral. Se implantan múltiples electrodos finos (habitualmente entre 5 y 18 por paciente) a través de pequeños orificios en el cráneo, siguiendo trayectorias calculadas con sistemas de neuronavegación o asistencia robótica. Cada electrodo contiene varios contactos a lo largo de su eje, lo que permite muestrear la actividad de estructuras corticales y subcorticales a distintas profundidades. Jean Talairach y Jean Bancaud, neurocirujano y neurofisiólogo respectivamente del Hospital Sainte-Anne de París, concibieron la SEEG a finales de la década de 1950. La primera implantación documentada data de 1957. Bancaud formalizó la metodología en publicaciones sucesivas durante los años sesenta, sentando un principio que sigue vigente: la hipótesis de localización debe formularse antes de la implantación, a partir de la semiología de las crisis, la electroencefalografía de superficie y las neuroimágenes. Los electrodos se colocan para confirmar o descartar esa hipótesis, no para explorar el cerebro a ciegas. Durante décadas la técnica permaneció circunscrita a centros franceses e italianos. Fue en 2009 cuando Cleveland Clinic adoptó la SEEG como primer programa en Estados Unidos, y desde entonces su difusión se ha acelerado gracias a la robótica quirúrgica, que ha mejorado la precisión de las trayectorias y reducido el tiempo operatorio. En España, unidades como la del Hospital del Mar de Barcelona han incorporado la SEEG como método de elección para el estudio invasivo prequirúrgico en epilepsias complejas. No todos los pacientes con epilepsia refractaria requieren una SEEG. La indicación habitual aparece cuando la resonancia magnética cerebral es normal o muestra lesiones difusas, cuando la semiología de las crisis sugiere un origen profundo (insular, cingulado, orbitofrontal) o cuando la información no invasiva resulta discordante entre sí. Cerca del 60 % de los pacientes sometidos a SEEG en grandes series internacionales tienen una resonancia sin hallazgos. Una vez implantados los electrodos, el paciente permanece monitorizado en una unidad de vídeo-EEG durante varios días. El objetivo es capturar crisis espontáneas y analizar la secuencia temporal y espacial de la descarga epiléptica en tres dimensiones: inicio, propagación precoz y red de difusión. Esa cartografía permite al equipo decidir si la zona epileptógena es resecable y, en caso afirmativo, delimitar los márgenes con mayor seguridad que la que ofrecerían los registros de superficie. Conviene no confundir la SEEG con los registros mediante mallas subdurales (electrocorticografía). Las mallas se apoyan sobre la superficie cortical tras una craneotomía amplia; la SEEG, en cambio, penetra en la profundidad del parénquima a través de orificios mínimos. Cada abordaje tiene ventajas distintas. La malla subdural ofrece una cobertura extensa de la convexidad cortical y facilita la estimulación funcional; la SEEG permite alcanzar estructuras profundas inaccesibles a las mallas (la ínsula, la región mesial temporal, la corteza cingulada) y resulta menos invasiva en términos de morbilidad quirúrgica. De la suma de tres componentes griegos: στερεός (sólido, tridimensional), ἤλεκτρον (ámbar, por extensión electricidad) y ἐγκέφαλος (cerebro), más el sufijo -grafía (registro). El prefijo estereo- subraya que se obtiene información en las tres dimensiones del espacio cerebral, no solo en la superficie. No. El electroencefalograma convencional se registra con electrodos pegados al cuero cabelludo y no requiere cirugía. La SEEG es un procedimiento neuroquirúrgico en el que se introducen electrodos directamente en el tejido cerebral para obtener señales mucho más precisas y localizadas. La diferencia es comparable a escuchar una conversación desde fuera de un edificio frente a colocar micrófonos en cada habitación. Principalmente es una herramienta de exploración, pero a través de los mismos electrodos implantados es posible realizar termocoagulaciones (radiofrecuencia a baja intensidad) de la zona epileptógena identificada. Esta opción terapéutica se denomina termocoagulación estereotáctica y resulta útil en lesiones pequeñas o de localización profunda, si bien sus resultados son más modestos que los de la resección quirúrgica convencional. Si desea profundizar en conceptos asociados a la estereoelectroencefalografía, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la estereoelectroencefalografía
Origen de la técnica y desarrollo posterior
Indicaciones y lógica clínica del registro
Diferenciación con otros registros invasivos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre "estereoelectroencefalografía"?
¿Es lo mismo una SEEG que un electroencefalograma?
¿Tiene la SEEG utilidad solo exploratoria o también terapéutica?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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