DICCIONARIO MÉDICO
Espondilosis lumbar
La espondilosis lumbar es la degeneración progresiva de los discos intervertebrales, los cuerpos vertebrales y las articulaciones facetarias del tramo lumbar de la columna (L1 a S1). Los niveles L4-L5 y L5-S1, que soportan la mayor proporción del peso corporal en bipedestación, concentran los cambios más acusados. Dentro del concepto general de espondilosis, la forma lumbar se localiza en las cinco vértebras lumbares y la transición lumbosacra. El término conserva la etimología griega de σπόνδυλος (spóndylos, "vértebra") y el sufijo -osis, indicativo de proceso degenerativo; lumbar procede del latín lumbus ("lomo, zona baja de la espalda"), que a su vez podría guardar relación con el indoeuropeo *lendh- (flexible, doblarse). La columna lumbar es la que más peso soporta y la que permite los movimientos de flexión y extensión más amplios del tronco. Esa doble exigencia mecánica explica que los discos lumbares se desgasten con una frecuencia comparable a los cervicales, aunque la traducción clínica sea diferente: aquí no hay médula espinal por debajo de L1-L2 (donde termina el cono medular), sino raíces nerviosas de la cola de caballo. Una diferencia que cambia el perfil de las posibles complicaciones neurológicas. Los discos intervertebrales lumbares son los más voluminosos de la columna. Su núcleo pulposo contiene, en un adulto joven, alrededor de un 80 % de agua, proporción que cae de forma gradual a partir de la tercera o cuarta década. A medida que el núcleo se deshidrata, el anillo fibroso asume una carga que no estaba diseñado para soportar íntegramente, y pueden aparecer fisuras radiales. Esas fisuras son la antesala de la protrusión y, en última instancia, de la hernia discal. Las articulaciones facetarias lumbares sufren un proceso análogo. Sus superficies cartilaginosas se erosionan, las cápsulas articulares se engrosan y los osteofitos crecen hacia el canal o hacia los recesos laterales. El ligamento amarillo, que cierra el canal por detrás, también se hipertrofia. La confluencia de todos estos cambios puede producir una estenosis del canal lumbar, entidad que limita la distancia que el paciente puede caminar antes de necesitar sentarse o inclinarse hacia delante para aliviar la presión sobre las raíces nerviosas (la llamada claudicación neurógena). En fases avanzadas, la degeneración facetaria y discal puede desestabilizar un segmento lumbar hasta el punto de que una vértebra se desplace sobre la inferior. Eso es una espondilolistesis degenerativa, y ocurre con mayor frecuencia en el nivel L4-L5 en mujeres postmenopáusicas. No debe confundirse con la espondilolistesis ístmica, cuyo origen es un defecto del arco vertebral y que predomina en jóvenes deportistas. Un dato que conviene recordar: la presencia de espondilosis lumbar en una radiografía no explica por sí sola el dolor. Lumbalgia es el término que designa el dolor localizado en la región lumbar, y sus causas incluyen desde contracturas musculares hasta patología discal o facetaria, pasando por motivos ajenos a la columna. Muchas personas con cambios espondilósicos marcados en las imágenes no tienen dolor, y al revés: lumbalgias intensas pueden cursar con radiografías prácticamente normales. Esa disociación clínico-radiológica significa que atribuir el dolor de un paciente concreto a la espondilosis lumbar exige una valoración clínica cuidadosa; no basta con el informe de imagen. Significa que el radiólogo ha identificado signos de degeneración: pérdida de altura discal, deshidratación del núcleo pulposo (señal oscura en T2), osteofitos marginales, artrosis facetaria o engrosamiento del ligamento amarillo. En muchos casos se trata de hallazgos esperables para la edad y no implican por sí solos que el paciente necesite ninguna intervención. No exactamente. Discopatía degenerativa se centra en el deterioro del disco intervertebral, mientras que la espondilosis lumbar incluye también la artrosis de las articulaciones facetarias, los osteofitos de los cuerpos vertebrales y los cambios ligamentarios. La discopatía es, en cierto modo, una parte del cuadro más amplio de la espondilosis. L4-L5 y L5-S1. Son los segmentos sometidos a mayor carga axial y mayor rango de movimiento en flexoextensión. L3-L4 ocupa el tercer lugar. No. Los cambios degenerativos del disco y el cartílago articular no son reversibles con las terapias disponibles actualmente. Lo que sí puede conseguirse es enlentecer la progresión (control del peso, actividad física regular, ergonomía postural) y manejar los episodios de dolor cuando aparecen. Si desea profundizar en conceptos asociados a la espondilosis lumbar, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la espondilosis lumbar
Particularidades del segmento lumbar
Relación con la espondilolistesis degenerativa
Diferenciación con la lumbalgia inespecífica
Preguntas frecuentes
¿Qué significa "cambios espondilósicos" en un informe de resonancia lumbar?
¿Es lo mismo espondilosis lumbar que discopatía degenerativa?
¿Qué niveles lumbares se afectan con más frecuencia?
¿Es posible revertir la espondilosis lumbar?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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