DICCIONARIO MÉDICO
Esofaguectomía total
La esofaguectomía total es la extirpación quirúrgica completa del esófago, desde su origen en la hipofaringe hasta la unión gastroesofágica. Requiere una reconstrucción inmediata o diferida del tránsito digestivo, generalmente mediante ascenso del estómago tubulizado o interposición de un segmento intestinal. El nombre reúne el griego οἰσοφάγος (oisophágos), "esófago", y ἐκτομή (ektomḗ), "escisión". El adjetivo "total" precisa que no queda segmento esofágico residual: se extirpa la totalidad del órgano, los aproximadamente 25 cm de tubo muscular que conectan la faringe con el estómago. Se indica cuando la lesión que motiva la resección se localiza en el esófago cervical o se extiende longitudinalmente lo suficiente como para que una esofaguectomía subtotal no garantice márgenes libres. Las lesiones cáusticas extensas que destruyen la mucosa en toda la longitud del órgano constituyen otra indicación reconocida, al igual que determinadas estenosis refractarias que impiden conservar tejido funcional. Al no quedar muñón esofágico, la anastomosis se realiza entre la faringe (o la base de la hipofaringe) y el extremo proximal del órgano sustitutivo. El ascenso gástrico sigue siendo la primera opción: el estómago tubulizado se asciende hasta el cuello y se sutura directamente a la faringe. La anastomosis faringogástrica es técnicamente exigente porque la faringe tiene una pared fina y se contrae con fuerza, y la cicatrización en esa zona puede verse comprometida si el paciente ha recibido radioterapia cervical previa. Cuando el estómago no está disponible (por cirugía gástrica previa, por ejemplo), se recurre a la interposición de un segmento de colon irrigado por la arteria cólica media o la cólica izquierda, o a un asa de yeyuno libre con anastomosis microvascular. La elección depende de factores anatómicos individuales y de la experiencia del equipo quirúrgico; no existe un consenso que favorezca universalmente una opción sobre otra. La frontera entre ambos procedimientos es la conservación o no de un segmento de esófago proximal. En la subtotal se reseca la mayor parte del órgano pero se preserva un muñón cervical al que se conecta el tubo gástrico. En la total no queda esófago y la anastomosis se practica directamente con la faringe. Es una diferencia que, aunque parezca menor en centímetros de tejido, modifica la cirugía de forma sustancial: cambia la localización de la anastomosis, la vía de abordaje y el tipo de complicaciones postoperatorias más probables. Cuando la lesión se asienta en el esófago cervical o se extiende lo suficiente como para que no sea posible conservar un muñón esofágico con margen oncológico adecuado. También en lesiones cáusticas que afectan a toda la longitud del órgano, donde no queda mucosa funcional que valga la pena preservar. Sí. La anastomosis faringogástrica es técnicamente más difícil que la esofagogástrica cervical, y el riesgo de lesión del nervio laríngeo recurrente es mayor al operar en la región cervical alta. La recuperación también tiende a ser más prolongada. Sí, siempre que se reconstruya el tránsito digestivo. El estómago ascendido o el segmento intestinal interpuesto asumen la función de conducción del alimento. La deglución se adapta progresivamente, aunque el paciente suele necesitar modificar sus hábitos alimentarios de forma permanente: comidas más pequeñas, más frecuentes, con masticación cuidadosa. Si desea profundizar en conceptos asociados a la esofaguectomía total, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la esofaguectomía total
Reconstrucción tras la resección completa
Diferenciación con la esofaguectomía subtotal
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se prefiere la esofaguectomía total sobre la subtotal?
¿Es más compleja que la subtotal?
¿Puede vivirse sin esófago?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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