DICCIONARIO MÉDICO
Escoliómetro
El escoliómetro (también llamado escoliosómetro) es un instrumento portátil que mide el ángulo de rotación del tronco (ATR) durante la flexión anterior de la columna. Fue diseñado por el cirujano ortopédico William P. Bunnell en 1984 y se emplea en la exploración clínica y en los programas de cribado escolar de la escoliosis. La palabra se compone de las raíces griegas σκολιός (skoliós, «torcido») y μέτρον (métron, «medida, instrumento de medir»). En sentido estricto, un escoliómetro es cualquier dispositivo capaz de cuantificar curvaturas raquídeas, pero en la práctica clínica el término designa casi siempre el instrumento de Bunnell o sus derivados directos. Se trata de un nivel curvo, semejante al nivel de burbuja que se utiliza en construcción, pero adaptado a la anatomía de la espalda. En su interior contiene un líquido y una esfera metálica que se desplaza según la inclinación de la superficie sobre la que apoya. Cuando se coloca transversalmente sobre el dorso de un paciente en flexión anterior, la bola se desplaza hacia el lado más prominente y una escala graduada indica la diferencia de altura entre ambos hemitórax, expresada en grados. Bunnell presentó sus resultados en 1984, en un artículo publicado en The Journal of Bone and Joint Surgery. Había evaluado a 1.065 niños derivados desde programas de cribado escolar para valoración ortopédica de posible escoliosis, y demostró que el ángulo de rotación del tronco medido con el escoliómetro se correlacionaba de forma consistente con la magnitud del ángulo de Cobb obtenido en la radiografía. A partir de aquel trabajo se estableció un umbral de 5 grados como indicador de posible escoliosis con curva radiológica igual o superior a 20 grados, un criterio que más adelante se elevó a 7 grados en la mayoría de los protocolos de cribado para reducir las derivaciones innecesarias. Antes del escoliómetro, la única herramienta de cribado era la inspección visual durante la maniobra de flexión anterior (test de Adams). El explorador observaba si un hemitórax sobresalía más que el otro y decidía, según su criterio, si la asimetría era lo bastante marcada como para justificar una radiografía. El problema de esa aproximación era doble: muy sensible (detectaba asimetrías mínimas que no correspondían a escoliosis reales) pero poco específica, y además difícilmente reproducible entre distintos examinadores. La validación del escoliómetro por Amendt y colaboradores en 1990 confirmó una fiabilidad interexaminador razonable, lo cual reforzó su adopción en pediatría de atención primaria. El rango de medición del escoliómetro clásico de Bunnell abarca de 0 a 30 grados. Las mediciones se realizan en tres niveles vertebrales: torácico alto, unión toracolumbar y lumbar. La lectura más elevada de las tres es la que se utiliza como referencia para la toma de decisiones. Hay que tener en cuenta que la cifra del escoliómetro refleja la rotación superficial del tronco, no la angulación ósea de la curva. Varios factores pueden alterar la lectura sin que varíe la deformidad esquelética: la composición corporal (el tejido adiposo amortigua la prominencia costal), la oblicuidad pélvica funcional (una dismetría de miembros inferiores modifica la medición si no se corrige con un alza) y el grado de flexión del paciente durante la maniobra. Por eso la escoliometría se considera una herramienta de cribado, no un método de confirmación definitivo. Desde finales de la década de 2010, varias aplicaciones para teléfonos inteligentes reproducen la función del escoliómetro aprovechando el acelerómetro e inclinómetro integrados en el dispositivo. Algunas de estas aplicaciones amplían el rango de medición hasta 50 grados y permiten almacenar registros sucesivos del mismo paciente para facilitar el seguimiento. Los estudios de concordancia publicados hasta la fecha muestran resultados prometedores en manos de profesionales entrenados, pero la mayoría de las guías clínicas siguen recomendando el escoliómetro físico como instrumento de referencia en el cribado escolar. Del griego σκολιός (skoliós, «torcido») y μέτρον (métron, «medida»). En la terminología clínica, el sufijo -metro designa un instrumento de medición: termómetro, esfigmomanómetro, pulsioxímetro. El escoliómetro mide, literalmente, «lo torcido» de la columna. Depende. El escoliómetro detecta la rotación vertebral que se manifiesta como asimetría del tronco en la flexión anterior. Las escoliosis no estructuradas (funcionales), en las que no hay rotación vertebral fija, pueden no producir una lectura significativa. Del mismo modo, en pacientes con obesidad la medición puede subestimar la deformidad real porque el tejido adiposo disimula la prominencia costal. William P. Bunnell, cirujano ortopédico estadounidense, publicó en 1984 el artículo que describía el instrumento y sus criterios de uso. El trabajo apareció en The Journal of Bone and Joint Surgery y se basó en la evaluación de más de mil niños derivados desde programas escolares de detección. Sí. Escoliosómetro es una variante léxica del mismo término. Ambos nombres se refieren al instrumento que mide la rotación del tronco asociada a la escoliosis. En la práctica, escoliómetro es la forma más utilizada. Si desea profundizar en conceptos asociados al escoliómetro, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el escoliómetro
El instrumento de Bunnell y su contexto clínico
Funcionamiento y límites del instrumento
Versiones digitales
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra escoliómetro?
¿El escoliómetro puede detectar cualquier tipo de escoliosis?
¿Quién inventó el escoliómetro?
¿Es lo mismo escoliómetro que escoliosómetro?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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