DICCIONARIO MÉDICO
Encefalograma
El encefalograma es el registro gráfico que refleja la actividad eléctrica del encéfalo. En el uso cotidiano, el término funciona como sinónimo abreviado del electroencefalograma (EEG), si bien en sentido estricto designa el trazado obtenido y no la técnica que lo genera. El término procede de dos raíces griegas: ἐγκέφαλος (enképhalos, "lo que está dentro de la cabeza", es decir, el cerebro) y γράμμα (grámma, "registro escrito"), derivado a su vez del verbo γράφειν (gráphein, "escribir" o "trazar"). Literalmente, encefalograma significa "registro del encéfalo". La Real Academia Española recoge encefalograma como equivalente directo de electroencefalograma, lo que refleja un uso lingüístico consolidado en el español general. En la práctica clínica, sin embargo, los especialistas en electroencefalografía tienden a reservar electroencefalograma para el documento técnico y emplean encefalograma solo en contextos informales o divulgativos. En la terminología médica, el sufijo -grafía designa la técnica o procedimiento de registro; -grama, el producto de ese registro, y -grafo, el aparato que lo realiza. La tríada se repite en muchas exploraciones: la electroencefalografía es la técnica, el electroencefalógrafo es el dispositivo y el electroencefalograma es el trazado resultante. Encefalograma omite el prefijo electro- porque el término surgió en una época (primeras décadas del siglo XX) en la que la propia palabra ya implicaba un registro eléctrico: no existía otro modo de "grabar" la actividad cerebral in vivo. Cuando Hans Berger publicó en 1929 los primeros trazados de actividad eléctrica cortical en humanos, la denominación que se impuso en la literatura científica fue Elektrenkephalogramm en alemán, que dio lugar al inglés electroencephalogram y al español electroencefalograma. La forma abreviada encefalograma sobrevivió en el lenguaje coloquial, donde se sigue usando con frecuencia (la expresión "encefalograma plano" para referirse a la ausencia de actividad cerebral es probablemente la más conocida). Lo que el encefalograma muestra es un conjunto de ondas que traducen la actividad eléctrica generada por las neuronas de la corteza cerebral. Cada onda tiene una frecuencia (número de ciclos por segundo, medida en hercios) y una amplitud (medida en microvoltios). Los neurofisiólogos clasifican estas ondas en bandas: alfa, beta, theta y delta, entre otras. Un trazado normal varía según el estado de vigilia o sueño del paciente, su edad y la región cerebral explorada. El registro se obtiene colocando electrodos sobre el cuero cabelludo, habitualmente entre 16 y 25, dispuestos según un sistema estandarizado de posiciones (el sistema internacional 10-20). Los electrodos captan diferencias de potencial eléctrico, que el equipo amplifica y convierte en las líneas ondulantes del encefalograma. Antiguamente esas líneas se imprimían sobre papel plegado; hoy el registro es digital. Conviene no confundir el encefalograma con las técnicas de imagen cerebral. La resonancia magnética o la tomografía muestran la estructura del cerebro; el encefalograma, en cambio, refleja su función eléctrica en tiempo real. Son abordajes complementarios. La indicación más frecuente del encefalograma es la evaluación de la epilepsia y otros trastornos convulsivos: el trazado permite detectar patrones de descarga anómalos (puntas, ondas agudas, complejos punta-onda) y localizar la zona cerebral donde se originan. También se emplea para valorar estados de conciencia alterados, como el coma, y para confirmar la muerte cerebral, situación en la que el encefalograma no muestra actividad eléctrica detectable. Otros contextos de uso incluyen el estudio de trastornos del sueño, la monitorización intraoperatoria durante intervenciones neuroquirúrgicas y la evaluación de encefalopatías de origen metabólico o tóxico. El registro prolongado mediante vídeo-EEG, que combina el encefalograma con una grabación simultánea del paciente, resulta de especial utilidad cuando las crisis son infrecuentes o difíciles de clasificar. Del griego ἐγκέφαλος (enképhalos, "cerebro") y γράμμα (grámma, "registro escrito"). El sentido literal es "escritura del cerebro", y se refiere al trazado gráfico que recoge la actividad eléctrica cerebral. La forma completa, electroencefalograma, añade el prefijo ἤλεκτρον (ḗlektron, "ámbar", en alusión a la electricidad), pero el uso popular consolidó la versión abreviada. Sí, en la práctica clínica ambos términos designan el mismo registro. La RAE los considera equivalentes. La diferencia es de registro lingüístico, no de contenido: electroencefalograma pertenece al vocabulario técnico; encefalograma, al lenguaje corriente. Un encefalograma plano (también llamado trazado isoeléctrico) es aquel en el que no se detecta actividad eléctrica cerebral. Se utiliza, junto con otros criterios clínicos y pruebas complementarias, en la determinación de la muerte cerebral. La expresión ha pasado al lenguaje coloquial para describir la ausencia total de actividad en cualquier ámbito. No. Se trata de una prueba no invasiva. Los electrodos se adhieren al cuero cabelludo con una pasta conductora y se retiran al finalizar. No emite electricidad hacia el cerebro: solo recoge la que este genera de forma natural. Si desea profundizar en conceptos vinculados al registro de la actividad cerebral, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el encefalograma
Relación entre encefalograma, electroencefalograma y electroencefalografía
El encefalograma como documento clínico
Usos clínicos habituales del encefalograma
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra encefalograma?
¿Es lo mismo encefalograma que electroencefalograma?
¿Qué significa "encefalograma plano"?
¿El encefalograma produce dolor o efectos secundarios?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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