DICCIONARIO MÉDICO

Drop attack

El drop attack es una caída súbita al suelo por pérdida transitoria del tono postural, sin pérdida de la consciencia y con recuperación inmediata. Se describe como episodio clínico, no como enfermedad: es una forma de presentación que puede corresponder a causas muy distintas, habitualmente neurológicas, cardiovasculares o vestibulares. El paciente, tras la caída, conserva el recuerdo del momento y, con frecuencia, no encuentra explicación para lo ocurrido.

Qué es un drop attack

La expresión drop attack, traducible como ataque de caída, procede de la literatura médica anglosajona. La descripción clínica más citada como origen del término es la de Cyril Kremer en 1958 (Lancet), a propósito de caídas súbitas en pacientes con insuficiencia vertebrobasilar. Poco después, Sheehan, Bauer y Meyer (1960) documentaron la relación con la compresión de la arteria vertebral por espondilosis cervical, y Kubala y Millikan (1964) sistematizaron el cuadro como entidad diagnóstica en Archives of Neurology.

El rasgo que define el episodio es la brusquedad. El paciente se desploma sin aviso, sin sensación previa de mareo ni presíncope y sin poder atenuar la caída con los brazos. La ausencia de pérdida de conciencia separa el drop attack del síncope. Tras el episodio, el paciente puede levantarse por sí mismo o necesitar ayuda por las lesiones traumáticas, pero su nivel de alerta y su orientación se han mantenido durante todo el episodio.

La duración de la atonía es breve, segundos. En algunos pacientes se acompaña de sensación transitoria de debilidad en las piernas, en otros es una desconexión postural pura. La conciencia del episodio y de sus circunstancias distingue el drop attack de la crisis atónica generalizada, en la que se pierde la reactividad al medio, y de los episodios sincopales, en los que hay una interrupción global del contacto con el entorno.

Grupos causales principales

La lista de mecanismos capaces de desencadenar un drop attack es amplia, y ninguno los explica todos. Los grandes grupos, sin pretensión exhaustiva, son estos:

Vasculares posteriores. La insuficiencia vertebrobasilar, forma clásica descrita por Kremer, puede manifestarse como caída súbita por hipoperfusión transitoria del tronco del encéfalo. Se asocia con frecuencia a giros o extensiones bruscas del cuello. En este grupo entran también algunas presentaciones del accidente isquémico transitorio del territorio posterior.

Vestibulares y del oído interno. Las crisis otolíticas de Tumarkin, típicas de la enfermedad de Ménière evolucionada, provocan una sensación repentina de que el suelo se mueve o se ladea y una caída inmediata sin síncope. Suelen aparecer en fases avanzadas de la enfermedad y son de las causas más recordadas por otoneurólogos.

Neurológicas. Las crisis atónicas de la epilepsia (síndrome de Lennox-Gastaut, epilepsia mioclónica-atónica) cursan con pérdida brusca del tono muscular; suelen distinguirse por su contexto clínico y por los registros del EEG. La cataplejía de la narcolepsia se activa por emociones intensas y muchas veces afecta solo a un grupo muscular. Los quistes coloides del tercer ventrículo se han descrito como causa de caídas súbitas por hidrocefalia intermitente.

Compresivas del canal medular. La mielopatía cervical avanzada y algunos cuadros por hernias discales pueden producir cesión brusca de las piernas.

Idiopáticas. En un porcentaje relevante de casos, incluso tras estudio completo, no se identifica una causa concreta. Se habla entonces de drop attack criptogénico. En la literatura geriátrica británica se describió como un cuadro característico de mujeres mayores, que ha ido reinterpretándose con el tiempo y que hoy algunos autores encuadran en el espectro de los trastornos neurológicos funcionales.

Diferenciación con conceptos próximos

Síncope. Cursa siempre con pérdida transitoria de conciencia por hipoperfusión cerebral global. En el drop attack, en cambio, la persona mantiene la conciencia durante toda la caída y recuerda el suelo aproximándose. Esta única distinción resuelve la mayor parte de los casos.

Lipotimia. Es el presíncope: hay sensación de desvanecimiento inminente, oscurecimiento visual, sudoración y debilidad, pero sin llegar a perder la conciencia. En el drop attack no existe ese pródromo. El paciente cae sin previo aviso, no sin haber sentido antes que iba a caer.

Cataplejía. Comparte con el drop attack la pérdida súbita de tono con conservación de la conciencia. La diferencia clínica es el desencadenante emocional (risa, sorpresa, ira) y la asociación con narcolepsia. La cataplejía puede afectar solo a un grupo muscular (mandíbula, cuello, piernas) sin llegar a la caída completa.

Crisis atónica epiléptica. Cursa con pérdida brusca del tono en el contexto de un trastorno epiléptico definido. Suele acompañarse de alteración del nivel de alerta durante segundos y, en el registro electroencefalográfico, de descargas generalizadas rápidas. El diagnóstico requiere confirmación neurofisiológica.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la expresión drop attack?

Del inglés médico. Literalmente, ataque de caída. Se popularizó a partir de las publicaciones de Kremer (1958) y de Kubala y Millikan (1964). El anglicismo se ha mantenido en la práctica clínica en español porque las traducciones propuestas (ataque de caída, caída súbita sin pérdida de conciencia) resultan más largas y menos operativas para el diagnóstico rápido.

¿Es lo mismo que un síncope?

No. La diferencia clave está en la conciencia. En el síncope se pierde y en el drop attack se conserva. Un paciente que se desploma pero recuerda con nitidez el momento y las circunstancias no ha sufrido un síncope, aunque el aspecto externo de la caída pueda ser parecido.

¿Puede quedarse sin una causa identificada?

Sí, y no es infrecuente. Cuando el estudio neurológico, cardiovascular y vestibular no encuentra una causa concreta se habla de drop attack criptogénico. En la literatura geriátrica, especialmente en mujeres mayores, se describió durante décadas como un cuadro relativamente frecuente y benigno. La investigación actual tiende a revisar estos casos a la luz del concepto de trastorno neurológico funcional.

¿Cuál es la utilidad clínica del término?

Es sobre todo descriptiva. Nombra un patrón de presentación reconocible (caída súbita, sin pérdida de conciencia, con recuperación inmediata) que orienta el estudio hacia un abanico concreto de posibles causas y descarta otros. No sustituye al diagnóstico etiológico, que es lo que en última instancia dirige el manejo.

Referencias

  1. Kremer M. Sitting, standing, and walking. Br Med J. 1958.
  2. Meissner I, Wiebers DO, Swanson JW, O'Fallon WM. The natural history of drop attacks. Neurology. 1986.
  3. Manual MSD, versión para profesionales. Caídas en los ancianos.
  4. Baloh RW. Meniere Disease. StatPearls.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al drop attack, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Caída: evento involuntario en el que la persona termina en el suelo o en un nivel inferior.
  • Síncope: pérdida transitoria de conciencia por hipoperfusión cerebral global con recuperación espontánea.
  • Lipotimia: sensación de desvanecimiento sin llegar a la pérdida de conciencia.
  • Cataplejía: pérdida súbita del tono muscular desencadenada por emociones, típica de la narcolepsia.
  • Enfermedad de Ménière: trastorno del oído interno con vértigo, acúfeno e hipoacusia fluctuante.
  • AIT: accidente isquémico transitorio, déficit neurológico focal reversible por isquemia cerebral breve.
  • Mielopatía cervical: afectación de la médula espinal a nivel cervical, con expresión motora y sensitiva.

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