DICCIONARIO MÉDICO
Caídas
En medicina, una caída se define como cualquier evento involuntario que lleva al individuo al suelo o a un nivel inferior al que se encontraba. La Organización Mundial de la Salud la reconoce como la segunda causa global de muerte por lesiones no intencionales, y en geriatría constituye uno de los síndromes geriátricos con mayor impacto sobre la autonomía y la calidad de vida de las personas mayores. La palabra caída procede del latín cadĕre ('caer'), raíz que ha dado también cadencia, decadencia o cadáver (del latín cadaver, 'el que ha caído'). El parentesco etimológico con cadáver resulta sombrío, pero no es casual: en la medicina hipocrática ya se observaba que una caída en un anciano podía marcar el inicio de un deterioro irreversible. Conviene separar la caída como episodio aislado de la caída como síndrome. Un tropiezo en un adulto joven sano es un accidente mecánico sin mayor trascendencia. En una persona de 80 años con osteoporosis, polifarmacia y deterioro cognitivo, esa misma caída puede significar una fractura de fémur, una hospitalización prolongada y una pérdida de independencia que no se recupera. Es este segundo escenario el que convierte las caídas en un problema de salud pública. Según los datos de la OMS, aproximadamente el 30 % de las personas mayores de 65 años sufre al menos una caída al año. La proporción sube al 50 % en los mayores de 80. Cerca de la mitad de las caídas en personas mayores se producen en el domicilio, y entre el 10 y el 20 % de las que requieren atención médica acaban en fractura. La mortalidad asociada a las caídas aumenta exponencialmente con la edad. No siempre por la lesión directa: una fractura de cadera en un paciente de 85 años desencadena con frecuencia complicaciones respiratorias, tromboembolismo o infecciones durante la inmovilización, y la mortalidad al año de una fractura de cadera en ese grupo de edad puede superar el 20 %. La geriatría clasifica los factores que predisponen a caídas en tres categorías que habitualmente coexisten en el mismo paciente. Factores intrínsecos. Son los propios del individuo: alteraciones del equilibrio y la marcha, debilidad muscular (la sarcopenia del envejecimiento reduce la capacidad de respuesta ante una perturbación), déficit visual, hipotensión ortostática, deterioro cognitivo y patología neurológica o vestibular. La polifarmacia merece mención aparte porque multiplica el riesgo de forma proporcional al número de fármacos; los psicotropos (benzodiacepinas, antidepresivos, antipsicóticos) son los más frecuentemente implicados. Factores extrínsecos. Corresponden al entorno: iluminación deficiente, suelos resbaladizos, alfombras sueltas, escaleras sin barandilla, calzado inadecuado. Identificarlos y corregirlos es una de las intervenciones con mejor relación coste-eficacia. Los factores situacionales se refieren a la actividad que el paciente realizaba en el momento de la caída: levantarse de la cama por la noche, acceder a un estante alto, apresurarse para atender el teléfono. Puede parecer trivial, pero saber cuándo y cómo se produce la caída aporta información valiosa. Más allá de la lesión física, muchas personas que han sufrido una caída desarrollan miedo a caer de nuevo. Ese miedo restringe la movilidad voluntaria, lo que a su vez acelera la pérdida de masa muscular y de equilibrio, y aumenta la probabilidad de nuevas caídas. Se cierra así un círculo vicioso que la literatura geriátrica denomina síndrome postcaída, descrito como una forma de ansiedad anticipatoria vinculada a la bipedestación y la marcha. Es más frecuente en mujeres y en personas que viven solas. Del latín cadĕre, 'caer'. La misma raíz latina aparece en cadencia, decadencia, caducidad y, de forma más inquietante, en cadáver. No necesariamente. El síncope es una pérdida transitoria del conocimiento por hipoperfusión cerebral, y puede provocar una caída, pero no todas las caídas implican pérdida de conciencia. Muchas son puramente mecánicas: un tropiezo, un resbalón, una mala transferencia de peso. Distinguir entre ambas es relevante porque orienta hacia causas diferentes. El riesgo crece de forma gradual desde los 60 años, pero el salto más marcado se produce a partir de los 75-80. No obstante, la edad por sí sola no explica el riesgo: una persona de 85 años físicamente activa puede tener menos probabilidades de caer que otra de 70 sedentaria y con polifarmacia. Si desea profundizar en conceptos asociados a las caídas y la movilidad, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es una caída en el contexto médico
Epidemiología y magnitud del problema
Clasificación de los factores implicados
El síndrome postcaída
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra caída?
¿Es lo mismo una caída que un síncope?
¿A partir de qué edad aumenta el riesgo de caídas?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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