DICCIONARIO MÉDICO
Marcha atáxica
La marcha atáxica es el patrón de deambulación inestable y descoordinado que aparece cuando el organismo pierde la capacidad de calibrar con precisión sus movimientos. Quien la presenta camina con los pies separados para ganar base de sustentación, da pasos irregulares en longitud y dirección, y tiende a desviarse o a tambalearse como si careciera de equilibrio. Su origen puede estar en el cerebelo o en las vías que transportan la información sobre la posición del cuerpo. El adjetivo atáxico deriva de la voz griega ἀταξία (ataxía), formada por el prefijo privativo ἀ- («sin») y la raíz τάξις (táxis, «orden»). Su sentido literal es «ausencia de orden», y describe con exactitud el problema: los músculos conservan su fuerza, pero el movimiento pierde la coordinación temporal y espacial que lo haría fluido. Caminar deja de ser un gesto automático y se convierte en una sucesión de pasos mal ajustados. La marcha normal exige que numerosos grupos musculares se activen en secuencia y que el sistema nervioso anticipe dónde estará el centro de gravedad en cada instante. Cuando ese control falla, aparece la dismetría del paso: unas zancadas se quedan cortas y otras se pasan de largo, la dirección oscila y el cuerpo compensa ampliando la base de apoyo. Esa separación de los pies, buscando estabilidad, es la firma visible de la ataxia de la marcha. Bajo la denominación de marcha atáxica se agrupan cuadros de mecanismo distinto. La distinción clásica separa la forma cerebelosa de la sensitiva, y el modo de reconocerlas descansa en un detalle: qué ocurre cuando el paciente cierra los ojos. En la variante cerebelosa el fallo reside en el cerebelo, la estructura que coordina el movimiento. El paciente camina con las piernas separadas y en zigzag, con un trazado vacilante que recuerda al de la embriaguez, de ahí que se la haya llamado marcha de ebrio. Cerrar los ojos apenas la modifica, porque el problema no está en la información que llega, sino en el órgano que la procesa. La variante sensitiva, también llamada tabética, obedece a un déficit de propiocepción: el paciente no percibe con claridad la posición de sus piernas porque la información viaja mal por los cordones posteriores de la médula o por los nervios periféricos. Para suplirlo, mira el suelo y lanza los pies, que golpean con fuerza al apoyar. Aquí la vista compensa el déficit, así que al cerrar los ojos o caminar en penumbra la inestabilidad se dispara. Ese contraste se objetiva con la prueba de Romberg, positiva en la forma sensitiva y no en la cerebelosa. La inestabilidad de la marcha atáxica puede confundirse con la de otros patrones, pero su raíz es distinta. En la marcha antálgica el paciente cojea porque le duele apoyar, no porque le falte coordinación. En la marcha en estepaje el defecto es motor y localizado, una debilidad para levantar el pie, mientras que la ataxia afecta al ajuste global del movimiento. Distinguirlas depende de observar dónde nace realmente el desequilibrio. Del griego ataxía, «desorden», compuesta del prefijo a-, que niega, y taxis, que significa orden o disposición. La misma raíz taxis está presente en taxonomía. Aplicada a la marcha, alude a la pérdida del orden en la secuencia del movimiento. Porque ampliar la base de sustentación aumenta la estabilidad. Al separar los pies, el cuerpo dispone de una superficie de apoyo mayor y resiste mejor las oscilaciones que la falta de coordinación provoca. Es una compensación espontánea, no un gesto voluntario. La cerebelosa nace de un fallo del cerebelo y varía poco al cerrar los ojos. La sensitiva nace de un déficit en la percepción de la posición del cuerpo y empeora de forma marcada sin el apoyo de la vista. La prueba de Romberg, que consiste en mantenerse de pie con los pies juntos y los ojos cerrados, ayuda a separarlas: resulta positiva en la sensitiva.Qué es la marcha atáxica
Los dos grandes tipos
Diferenciación con otras marchas
Preguntas frecuentes
De dónde viene la palabra atáxica
Por qué el paciente camina con las piernas separadas
Qué diferencia hay entre la forma cerebelosa y la sensitiva
Referencias
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