DICCIONARIO MÉDICO
Dishidrosis
La dishidrosis, también llamada eccema dishidrótico o pónfolix, es una forma de eccema vesicular que se localiza en las palmas de las manos, las plantas de los pies y las caras laterales de los dedos. Su nombre alude a una supuesta alteración del sudor que la investigación posterior descartó: no es una enfermedad de las glándulas sudoríparas, sino un patrón particular de dermatitis eccematosa. Bajo el nombre de dishidrosis se agrupan las erupciones eccematosas recurrentes que se manifiestan por vesículas pequeñas, tensas, profundas, agrupadas en las palmas, las plantas y las caras laterales de los dedos, acompañadas de un prurito intenso. Las vesículas evolucionan durante varios días hasta desecarse y descamarse, y con frecuencia recidivan en brotes de duración variable. El término se emplea de forma prácticamente intercambiable con «eccema dishidrótico» y con «pónfolix» (del griego πομφόλυξ, «burbuja»). La palabra procede del griego δυς- (dys, «defectuoso») y ἱδρώς (hidrós, «sudor»), con el sufijo -osis que indica proceso. Literalmente, «alteración de la sudoración». La escritura clásica del término lleva la h etimológica; en la literatura médica anglosajona es frecuente encontrarla también sin ella (dysidrosis). El nombre encierra una hipótesis histórica, no un dato patogénico actual. El médico londinense William Tilbury Fox describió el cuadro en 1873 y atribuyó las vesículas a la retención del sudor en las glándulas ecrinas. La denominación reflejaba esa idea. Tres años más tarde, Jonathan Hutchinson describió lo que a efectos prácticos era el mismo cuadro bajo el nombre de queiropónfolix (cheiro, «mano»), y de aquella controversia nomenclatural procede la duplicidad terminológica que todavía perdura. Los estudios histológicos posteriores mostraron que las vesículas no se localizan en los conductos sudoríparos, sino en la epidermis, y que el infiltrado inflamatorio es el propio de un eccema espongiótico. La glándula sudorípara no está enferma; es la epidermis la que reacciona. Con esta información la enfermedad debía haber cambiado de nombre, pero no ocurrió: la palabra dishidrosis ya estaba fijada en los tratados y en el lenguaje clínico cotidiano, y ahí sigue. En la práctica médica contemporánea se emplea entendiendo que el término conserva un valor descriptivo pero no explicativo. La dishidrosis representa una fracción no despreciable de los eccemas de manos que llegan a la consulta dermatológica. Puede aparecer a cualquier edad, aunque predomina entre los veinte y los cuarenta años, y afecta con similar frecuencia a ambos sexos. Buena parte de los pacientes presentan antecedentes personales o familiares de atopia, lo que sitúa a la dishidrosis dentro del espectro amplio de las dermatitis eccematosas de fondo constitucional. Entre los factores desencadenantes reconocidos figuran el estrés emocional, la hiperhidrosis palmoplantar, el contacto con determinados metales (níquel, cobalto, cromo), algunos alérgenos ambientales, y las infecciones fúngicas a distancia, en el conocido fenómeno de la reacción ide. El calor y la humedad pueden precipitar brotes en verano, aunque no es raro que también aparezcan en climas fríos y secos. La relación con la hiperhidrosis, curiosamente, es la que dio origen al nombre y la que la investigación moderna ha rebajado a la categoría de coincidencia frecuente, no de causa. Psoriasis pustulosa palmoplantar. A diferencia de la dishidrosis, produce pústulas estériles sobre una base eritematosa y descamativa, y tiende a la cronicidad continua más que a los brotes vesiculares agudos. Dermatitis de contacto alérgica. Requiere sensibilización previa y suele reproducir la forma del contactante. La distinción se apoya en la historia clínica y en las pruebas epicutáneas; la coexistencia de ambas es frecuente y explica muchas dishidrosis persistentes. Tiña de las manos o los pies. Puede producir vesículas y descamación, con predominio unilateral y positividad del examen micológico directo. Dermatitis atópica de manos. Comparte con la dishidrosis el terreno constitucional y el prurito, pero se distribuye de manera más difusa y no tiene el patrón vesicular tenso característico. Del griego dys («defectuoso») e hidrós («sudor»), con el sufijo -osis de proceso. La acuñó Tilbury Fox en 1873 al pensar que las vesículas se debían a una retención del sudor en las glándulas ecrinas. La hipótesis se abandonó; el nombre no. Sí. Las tres denominaciones se refieren al mismo cuadro clínico. Pónfolix, del griego «burbuja», era la palabra que empleaba Hutchinson en 1876; hoy se usa sobre todo en la variante ampollosa más intensa. Eccema dishidrótico es la denominación descriptiva contemporánea y probablemente la más precisa. La sudoración excesiva palmoplantar (hiperhidrosis) coincide con frecuencia con la dishidrosis, y así lo pensó Fox al bautizarla. Sin embargo, sudar mucho no explica la aparición de las vesículas. La histopatología muestra que se trata de un eccema espongiótico de la epidermis, no de un problema de la glándula sudorípara. No. La dishidrosis es una dermatitis eccematosa; no se transmite por contacto directo ni por objetos. Otra cosa es que se confunda con cuadros infecciosos como la tiña, que sí lo es, y de ahí la importancia de un diagnóstico preciso. Habitualmente sí. Los brotes duran de dos a tres semanas y se siguen de periodos de calma de duración variable. Algunas personas presentan un único episodio; otras, un patrón recurrente durante años. Para profundizar en los conceptos vinculados con la dishidrosis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la dishidrosis
Revisión histórica del concepto
Contexto clínico y epidemiológico
Diferenciación con otras dermatosis de palmas y plantas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra dishidrosis?
¿Dishidrosis, pónfolix y eccema dishidrótico son lo mismo?
¿Tiene que ver con sudar mucho?
¿Es contagiosa?
¿Cursa en brotes?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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