DICCIONARIO MÉDICO
Eccema agudo
El eccema agudo es la fase inicial e inflamatoria activa de las dermatitis eccematosas, caracterizada por eritema mal delimitado, vesículas y exudación. No es una enfermedad autónoma, sino un estadio evolutivo común a distintos cuadros como la dermatitis atópica, la dermatitis de contacto o la dishidrosis. Con el nombre de eccema agudo se designa el estadio inflamatorio más precoz y florido de una dermatitis eccematosa. Es un término descriptivo, no una entidad nosológica independiente: puede aparecer en el contexto de una dermatitis atópica, de una dermatitis de contacto (irritativa o alérgica), de un eccema numular, de un eccema seborreico agudizado o de la dishidrosis palmoplantar, entre otros cuadros. Lo que unifica todos estos procesos es un patrón histopatológico común, la espongiosis, que consiste en la aparición de edema intercelular en la epidermis. Ese edema separa los queratinocitos, forma pequeñas vesículas intraepidérmicas y, cuando las vesículas se rompen, da lugar al aspecto húmedo y supurativo tan característico. La palabra eccema procede del griego ἔκζεμα (ékzema), derivado del verbo ἐκζέω (ekzéō), que significa literalmente hervir o bullir. La imagen es intuitiva: la piel «hierve» hacia fuera en forma de pequeñas ampollas exudativas. Aecio de Amida, médico bizantino del siglo VI, ya empleaba el vocablo para describir erupciones vesiculares. La forma castellanizada como eccema se consolida en la literatura médica española del siglo XIX. La Real Academia Española admite tanto eccema como eczema, aunque prefiere la primera grafía. La lesión elemental que define a este estadio no es visible a simple vista, sino en el microscopio. Se llama espongiosis y consiste en la acumulación de líquido entre las células de la epidermis, que quedan separadas por espacios claros. En cortes histológicos, la epidermis recuerda a una esponja empapada, de ahí el nombre. Cuando el edema es intenso, las células pierden sus uniones intercelulares y se forman vesículas espongióticas. Estas vesículas se localizan en la epidermis, no en la dermis, y explican el aspecto vesiculoexudativo del brote. Junto a la espongiosis, en la dermis subyacente aparece un infiltrado inflamatorio a base sobre todo de linfocitos T, con vasodilatación y edema del tejido conectivo. Ese infiltrado es el correlato microscópico del eritema y de la sensación de calor local que refiere el paciente. La expresión clínica es reconocible. Aparecen placas mal delimitadas, de color rojo intenso, sobre las que se desarrollan microvesículas agrupadas. Al romperse, esas vesículas liberan un exudado seroso que humedece la piel y forma costras finas de tono amarillento. El picor suele ser intenso y precede con frecuencia a las lesiones visibles. En algunas localizaciones, especialmente en párpados, dorso de manos o pliegues, el edema es tan marcado que la zona se hincha antes incluso de que la vesiculación resulte evidente. Es habitual distinguir tres estadios evolutivos dentro de un mismo eccema: el agudo (predominan eritema, vesículas y exudación), el subagudo (predominan descamación y costras) y el crónico (predominan sequedad y liquenificación, es decir, engrosamiento cutáneo por rascado repetido). Un mismo paciente puede presentar lesiones en fases distintas al mismo tiempo. El paso de una fase a otra no es lineal ni ocurre en todos los casos. La forma aguda es especialmente típica de la dermatitis de contacto, tanto en su variante irritativa (por sustancias como detergentes, disolventes o cemento) como alérgica (por sensibilización previa a un alérgeno como el níquel, ciertos conservantes o determinados cosméticos). En este caso las lesiones tienden a respetar el contorno del contacto y ofrecen una pista topográfica útil. En la dermatitis atópica, el brote agudo suele reactivarse sobre una piel de base seca (xerótica) y con antecedentes personales o familiares de atopia. Los lactantes tienden a presentar el brote en mejillas y superficies de extensión; los niños mayores y adultos, en flexuras de codos y rodillas. Otros contextos frecuentes son el eccema numular (placas redondeadas «en moneda»), la dishidrosis (vesículas profundas en palmas y plantas) y el eccema seborreico agudizado. También pueden observarse brotes eccematosos sobre lesiones previas, como el eccema por estasis de las piernas en la insuficiencia venosa crónica. Impétigo ampolloso. Es una infección bacteriana superficial que produce ampollas de contenido claro sobre piel eritematosa. Se diferencia del eccema agudo por el predominio de ampollas grandes bien delimitadas, la costra melicérica típica y el aislamiento habitual de Staphylococcus aureus. Herpes simple. Cursa con vesículas agrupadas en ramillete, de distribución más limitada y con sensación urente característica. La coincidencia con un eccema (como en el eccema herpético) puede complicar el cuadro y requiere valoración específica. Dermatitis herpetiforme. Aunque el nombre incluye la palabra «herpetiforme», no es vírica: es una enfermedad autoinmune asociada a intolerancia al gluten, con vesículas muy pruriginosas en codos, rodillas y glúteos. Del griego ἔκζεμα, formado sobre el verbo ἐκζέω, «hervir». La metáfora describe la sensación de que la piel «bulle» y expulsa un líquido en forma de pequeñas vesículas. Aecio de Amida ya usaba el término en el siglo VI. En español conviven las grafías eccema y eczema; la Real Academia da preferencia a la primera. No exactamente. Dermatitis y eccema se emplean muchas veces como sinónimos para referirse al mismo grupo de dermatosis inflamatorias. El eccema agudo, en cambio, designa una fase concreta dentro de esas dermatosis, la más precoz y exudativa. Una dermatitis atópica, por ejemplo, puede estar en fase aguda, subagudo o crónica. Suele haber una fase intermedia subagudo, con predominio de descamación y costras, aunque su duración varía mucho. En pieles que reciben rascado continuo, el paso al patrón crónico puede acelerarse. No. Un brote de eccema agudo no se transmite a otra persona por contacto. Otra cosa distinta es la posibilidad de que se sobreinfecte por bacterias (sobreinfección) o por virus (eccema herpético), situaciones en las que el agente infeccioso sí puede transmitirse. Consulte también la información clínica completa sobre el eccema Si busca información sobre síntomas, diagnóstico o tratamiento del cuadro completo, puede consultar la ficha del eccema elaborada por el Departamento de Dermatología de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados al eccema agudo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el eccema agudo
Base histopatológica: la espongiosis
Semiología clínica del brote agudo
Contextos clínicos en los que aparece
Diferenciación con otras dermatosis vesiculosas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra eccema?
¿Es lo mismo eccema agudo que dermatitis?
¿Puede un eccema pasar directamente de agudo a crónico?
¿Es contagioso?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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