DICCIONARIO MÉDICO

Disbiosis

La disbiosis es la ruptura del equilibrio entre el huésped y la comunidad de microorganismos que lo habita. No es una infección: los microbios implicados suelen ser residentes habituales del propio organismo. Lo que cambia es la composición o la función de esa comunidad, y esa desviación se ha vinculado a un espectro amplio de trastornos, tanto digestivos como sistémicos.

Qué es la disbiosis

En términos formales, la disbiosis designa una alteración cualitativa o cuantitativa de la microbiota residente en una superficie mucosa o cutánea del organismo. Puede consistir en la pérdida de diversidad microbiana, en la desaparición selectiva de especies beneficiosas, en el sobrecrecimiento de especies minoritarias que en condiciones normales pasan desapercibidas, o en varios de esos fenómenos a la vez.

El término se acuñó en griego científico a partir del prefijo δυσ- (dys-), que denota lo anómalo o defectuoso, y de la raíz βίος (bíos), "vida". Literalmente, un modo de vida alterado, aplicado al conjunto microbiano que convive con el huésped. La misma raíz βίος aparece en otras dos voces del mismo campo: simbiosis (συμ-βίωσις, "vivir juntos"), que designa la relación mutualista ordinaria entre el huésped y su microbiota, y antibiosis, en referencia al efecto inhibitorio de unos microorganismos sobre otros.

Suele oponerse el estado de disbiosis al de eubiosis, término hermano formado con el prefijo εὖ- (eu-, "bien"), que designa el equilibrio funcional del ecosistema microbiano. Ambos conceptos se difundieron en la microbiología médica del siglo XX y han vuelto a ganar centralidad con el estudio genómico de las comunidades microbianas humanas.

Microbiota, microbioma y equilibrio

La comprensión actual de la disbiosis está inseparablemente ligada al concepto de microbiota: el conjunto de bacterias, arqueas, hongos y virus que colonizan de forma estable las superficies corporales expuestas al exterior. Cada nicho, la cavidad oral, el intestino, la vagina, la piel, el árbol respiratorio, alberga una comunidad propia, con especies y proporciones características. El material genético colectivo de esa comunidad recibe el nombre de microbioma, y en el ser humano supera con mucho al propio genoma.

Esta convivencia no es neutra. La microbiota participa en funciones metabólicas, entrena y modula el sistema inmunitario, compite con posibles patógenos por espacio y nutrientes, y contribuye al mantenimiento de las barreras epiteliales. Cuando la composición cambia lo suficiente, esas funciones se resienten. Ahí surge el concepto de disbiosis.

Conviene puntualizar algo, porque es una confusión frecuente en la literatura divulgativa: la disbiosis no describe una etiología microbiana concreta ni un síndrome clínico definido. Es un estado descriptivo del ecosistema, no un diagnóstico en sí mismo. Puede acompañar a enfermedades muy distintas y puede ser causa, consecuencia o mero epifenómeno según el contexto.

Tipos de disbiosis

La literatura microbiológica distingue tres patrones principales, que en la práctica coexisten. El primero es la pérdida de diversidad: la comunidad se empobrece y unas pocas especies dominan el ecosistema, con menor capacidad de resistir perturbaciones futuras. El segundo es la pérdida de especies beneficiosas, en particular productoras de ácidos grasos de cadena corta como el butirato, o especies con papel destacado en la maduración inmunitaria. El tercero es la expansión de patobiontes, microorganismos que forman parte de la microbiota normal en baja proporción y adquieren carácter proinflamatorio cuando se multiplican sin control.

A esos tres se les añade una categoría transversal: el sobrecrecimiento de especies importadas desde otras localizaciones, como sucede cuando la microbiota fecal coloniza tramos altos del intestino delgado que en condiciones habituales apenas albergan bacterias.

Localizaciones habituales

La disbiosis mejor estudiada es la del tubo digestivo, por su volumen microbiano y por su repercusión sistémica; tiene desarrollo propio en la entrada disbiosis intestinal. Fuera del intestino, el término se aplica sobre todo a estos escenarios:

Disbiosis vaginal. La microbiota vaginal sana está dominada por especies del género Lactobacillus, cuyo metabolismo mantiene un pH ácido que dificulta la implantación de patógenos. Su desplazamiento por bacterias anaerobias facultativas, entre ellas Gardnerella vaginalis, es el sustrato microbiológico del cuadro clásicamente denominado vaginosis bacteriana.

Disbiosis oral. La cavidad bucal aloja centenares de especies distribuidas entre distintos hábitats: dientes, encía, dorso lingual, mucosa yugal. El desplazamiento hacia una comunidad rica en especies acidogénicas se asocia a caries; hacia comunidades ricas en anaerobios pigmentados, a enfermedad periodontal.

Disbiosis cutánea. Cada región de la piel (seca, húmeda, sebácea) tiene una microbiota distinta. Alteraciones de estas comunidades se han descrito en dermatitis atópica, dermatitis seborreica y acné, con relaciones causales todavía objeto de investigación activa.

Disbiosis respiratoria. Durante mucho tiempo se consideró que el pulmón sano era estéril. Hoy se sabe que alberga una microbiota escasa pero identificable, cuya alteración se ha relacionado con exacerbaciones de asma, bronquiectasias y enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

Origen del término y consolidación en la microbiología del siglo XX

Las intuiciones sobre el papel patológico de la flora intestinal son anteriores a la palabra. Elie Metchnikoff, premio Nobel de 1908 y uno de los padres de la inmunología, sostuvo que las bacterias putrefactivas del colon aceleraban el envejecimiento y propuso que el consumo de leches fermentadas podía contrarrestarlas. Aquella idea, hoy leída con perspectiva histórica, dejó el rastro que después recogerían las nociones de simbiosis mutualista y de su ruptura.

La voz "disbiosis" en sentido moderno se consolida en la microbiología médica de la primera mitad del siglo XX y adquiere un uso técnico estable con el desarrollo de las técnicas de cultivo selectivo. La revolución llega con las técnicas de secuenciación masiva del ARN ribosómico 16S, ya en el siglo XXI, que permiten por primera vez describir comunidades sin cultivarlas y comparar su composición entre personas sanas y enfermas. Es entonces cuando el concepto salta desde los tratados de microbiología a las publicaciones clínicas de gastroenterología, dermatología, ginecología y neumología.

Diferenciación con infección, contaminación e inflamación

Infección. Implica la penetración y multiplicación de un microorganismo en un tejido, con respuesta del huésped. La disbiosis, por definición, se refiere a una comunidad microbiana que ya reside en la superficie mucosa o cutánea; no hay invasión de un compartimento estéril.

Contaminación. Es la presencia transitoria de microorganismos en un lugar que no les corresponde, sin implantación estable. La disbiosis exige un cambio persistente en la comunidad residente.

Inflamación de mucosa. Muchos cuadros con componente inflamatorio de mucosa se acompañan de disbiosis, pero ninguna de las dos define a la otra. Un mismo perfil disbiótico puede aparecer en personas asintomáticas y una misma inflamación puede darse con perfiles microbianos distintos.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra disbiosis?

Del griego δυσ- (dys-), prefijo que denota lo anómalo o defectuoso, y βίος (bíos), "vida". Literalmente, "modo de vida alterado". La misma raíz βίος está en simbiosis y en antibiosis; su antónimo hermano es eubiosis, "buena vida", formado con el prefijo εὖ- (eu-).

¿Es lo mismo disbiosis que infección?

No. La infección supone que un microorganismo penetra en un tejido que en condiciones normales le está vedado y provoca una respuesta del huésped. La disbiosis describe un cambio en la comunidad de microorganismos que ya vivía habitualmente en el organismo, sin que necesariamente exista invasión tisular ni un solo agente responsable.

¿Puede haber disbiosis sin ninguna molestia?

Sí. La disbiosis es un concepto descriptivo del ecosistema microbiano. Personas asintomáticas pueden mostrar perfiles microbianos desplazados frente al patrón de referencia, y personas con síntomas digestivos o cutáneos pueden tener microbiotas dentro de rangos considerados normales. La relación entre alteración microbiana y clínica no es lineal.

¿Existe una única microbiota "normal" con la que comparar?

No hay un patrón universal. La composición varía con la edad, la dieta, la geografía, la genética del huésped, el modo de nacimiento y muchos otros factores. En lugar de una única referencia se manejan intervalos de composición y, sobre todo, indicadores funcionales: diversidad, riqueza, presencia de especies clave. Un mismo estado de eubiosis puede alcanzarse con perfiles bastante distintos.

Referencias

  1. Guarner F. Microbiota intestinal y salud. Gastroenterología y Hepatología, revista de la Asociación Española de Gastroenterología.
  2. Real Academia Española. Disbiosis. Diccionario de la lengua española.
  3. World Gastroenterology Organisation. Probióticos y prebióticos, Guía Práctica. WGO Global Guidelines.
  4. Levinson W. Microbiología e inmunología médicas. AccessMedicina, McGraw Hill.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en los conceptos que rodean a la disbiosis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Disbiosis intestinal: la forma mejor estudiada de disbiosis, con sus factores propios y sus asociaciones clínicas.
  • Microbiota: comunidad de microorganismos residentes en las superficies corporales; base conceptual del término disbiosis.
  • Intestino: órgano que alberga la mayor densidad microbiana del organismo humano.
  • Colon: tramo del intestino grueso donde reside la mayor parte de la microbiota bacteriana.
  • Fermentación: proceso metabólico que las bacterias del colon aplican a los sustratos no digeridos.
  • Antibiótico: fármaco cuya acción sobre bacterias comensales explica muchos episodios de disbiosis.
  • Vagina: nicho corporal cuya alteración microbiana da lugar a la disbiosis vaginal.

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