DICCIONARIO MÉDICO
Simbionte
Un simbionte es cada uno de los organismos que forman parte de una relación de simbiosis. La Real Academia Española lo define, sin más matices, como el "individuo asociado en simbiosis", una definición que en principio incluye a los dos miembros de la pareja. En la práctica médica, sin embargo, el término suele reservarse para el más pequeño de los dos, casi siempre un microorganismo que vive en o sobre un organismo de mayor tamaño. El término desciende del griego symbiōtēs (συμβιώτης), "compañero de vida" o "el que convive con otro", formado sobre syn ("junto con") y bíos ("vida"). Se incorporó al vocabulario científico de la mano de la simbiosis, cuando Anton de Bary popularizó en 1879 el término alemán Symbiose para describir la asociación entre hongos y algas de los líquenes; los organismos implicados en esa relación pasaron a llamarse Symbionten, simbiontes. Con el tiempo, el uso corriente del término se ha estrechado. En sentido estricto, tanto el hongo como el alga de un liquen son simbiontes el uno del otro, y lo mismo ocurre con el ser humano y cada una de las especies que forman su microbiota. En la práctica, no obstante, "simbionte" tiende a designar solo al compañero más pequeño de la relación, mientras que el organismo mayor recibe el nombre de hospedador. Según su localización respecto al organismo que los acoge, se distinguen los ectosimbiontes, que viven sobre la superficie externa (piel, branquias, cutícula), de los endosimbiontes, que residen en el interior del cuerpo o incluso dentro de las propias células. Esta segunda categoría admite además un grado extremo: el de los orgánulos celulares de origen simbiótico, como las mitocondrias y los cloroplastos, que hace miles de millones de años fueron bacterias de vida libre. Otra distinción, esta según el grado de dependencia, separa los simbiontes obligados, incapaces de sobrevivir fuera de la relación, de los facultativos, que pueden vivir de forma independiente si la ocasión lo exige. Muchas bacterias de la microbiota intestinal humana pertenecen al primer grupo. El ejemplo más estudiado de endosimbionte convertido en parte permanente de la célula es la mitocondria. La idea de que los orgánulos celulares descienden de bacterias libres tiene precedentes tempranos: el botánico ruso Konstantín Mereschkowsky la propuso en 1905 para los cloroplastos, y el biólogo Ivan Wallin hizo lo mismo con las mitocondrias en 1927. Ninguna de las dos propuestas convenció entonces a la comunidad científica. La hipótesis resucitó por completo en 1967, cuando Lynn Margulis, que entonces firmaba como Lynn Sagan, la retomó en un artículo publicado en el Journal of Theoretical Biology y sentó las bases de lo que hoy se llama teoría endosimbiótica. La evidencia genética actual, con un ADN mitocondrial que conserva un parecido notable con el de ciertas bacterias, respalda ampliamente esa hipótesis. No necesariamente, aunque desde el punto de vista técnico un parásito también es, en sentido estricto, un tipo de simbionte: participa en una relación simbiótica, solo que de tipo parasitario. La diferencia está en el matiz con el que se usa cada palabra en la práctica clínica. "Simbionte" suele emplearse en un sentido neutro o incluso favorable, asociado a la microbiota beneficiosa; "parásito" se reserva casi siempre para el organismo que causa daño. El hospedador es el organismo que ofrece el alojamiento; el simbionte, en el uso corriente, es el que se aloja en él. Técnicamente ambos participan de la misma simbiosis y ambos podrían llamarse simbiontes, pero el lenguaje médico reserva ese nombre casi siempre para el miembro más pequeño de la pareja. Lo fueron. Hoy están tan integradas en la célula, con buena parte de sus genes transferidos al núcleo, que ya no pueden sobrevivir fuera de ella: son orgánulos, no organismos independientes. Se usa desde el mismo momento en que nació la palabra simbiosis, a finales del siglo XIX. El vocabulario griego lo tenía preparado desde mucho antes: symbiōtēs designaba ya en la Antigüedad a un compañero de vida o de mesa. Fue Anton de Bary quien, en su libro de 1879, dotó a esa vieja palabra griega de un sentido biológico preciso, aplicado a cada uno de los organismos de una asociación duradera entre especies. Desde entonces el término ha viajado sin apenas cambios por las principales lenguas europeas. Bacterias, sobre todo, pero no de forma exclusiva. El ejemplo médico más habitual son los microbios de la microbiota, aunque el concepto de simbionte vale para cualquier tamaño de organismo: las algas de un liquen, las bacterias luminiscentes de ciertos calamares o, en sentido amplio, cualquier miembro de una pareja de especies que conviven de forma estable.Qué es un simbionte
Tipos de simbiontes
De bacteria libre a orgánulo: el caso de las mitocondrias
¿Es lo mismo que un parásito?
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre "simbionte" y "hospedador"?
¿Las mitocondrias son simbiontes?
¿Desde cuándo se usa la palabra "simbionte"?
¿Todos los simbiontes son microorganismos?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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