DICCIONARIO MÉDICO
Dientamebiasis
La dientamebiasis es la infección intestinal producida por el protozoo Dientamoeba fragilis. Es una de las parasitosis intestinales más comunes en muchos países y, al tiempo, una de las más discutidas: no siempre está claro que la presencia del parásito explique las molestias de quien lo alberga. Bastantes personas lo portan sin notar nada; otras presentan dolor abdominal y diarrea que pueden prolongarse. Con este término se designa la infección del intestino grueso por Dientamoeba fragilis, un protozoo que durante mucho tiempo se confundió con las amebas y que en realidad pertenece al grupo de los flagelados tricomonádidos. La palabra se forma sobre el nombre del parásito con el sufijo iasis, el que la medicina emplea para las infecciones por un agente concreto, como en amebiasis o en giardiasis. En la literatura aparece también como dientamoebosis, con el sufijo osis que algunas escuelas prefieren para las parasitosis. Cuando produce manifestaciones, se concentran en el aparato digestivo. Las más constantes son el dolor abdominal y la diarrea, que puede ser aguda o repetirse a lo largo del tiempo; en ocasiones se añaden hinchazón, náuseas, cansancio o pérdida de apetito. En la infancia se ha relacionado con estancamiento del crecimiento. El punto más controvertido es si el parásito causa de verdad la enfermedad. Se lo ha descrito como comensal inofensivo, como habitante oportunista del intestino y como patógeno genuino, sin que exista acuerdo. Buena parte de la dificultad viene de que convive a menudo con otros microorganismos intestinales y de que muchos portadores no refieren molestia alguna. Un rasgo destaca por lo poco habitual entre las protozoosis intestinales: la eosinofilia en sangre, es decir, el aumento de un tipo de glóbulo blanco, que en ciertos casos acompaña a la infección. No es la regla, pero cuando aparece llama la atención, porque la mayoría de los protozoos que viven en el intestino no la provocan. La infección se reparte por todo el mundo y es más frecuente en niños. Fijar su frecuencia real resulta complicado, porque depende mucho del método con que se busque el parásito: según la técnica, las cifras de detección oscilan entre menos del uno por ciento y más del ochenta. Con las técnicas moleculares, que lo detectan bastante mejor que el examen microscópico habitual, ha pasado a figurar entre los enteroparásitos más registrados en algunos países. Medida frente a la giardiasis, con la que suele compararse, la dientamebiasis iguala o supera su frecuencia en varias series. No se conoce con seguridad por qué vía se adquiere. La hipótesis clásica la vincula a los huevos del oxiuro, Enterobius vermicularis, con el que la infección coincide con llamativa frecuencia; el hallazgo reciente de formas quísticas apunta además a una transmisión fecal-oral directa. Entre los factores asociados se han descrito el contacto con niños, la residencia en zonas rurales y esa coinfección por oxiuros. Por el parásito que la causa, Dientamoeba fragilis, cuyo nombre lleva el sufijo iasis, propio de las infecciones parasitarias. También se la denomina dientamoebosis. Ambas formas remiten al mismo cuadro. No. Una proporción de las personas infectadas permanece sin manifestaciones, y ese es uno de los motivos por los que cuesta atribuir con certeza los cuadros digestivos al parásito. Son infecciones distintas, aunque el nombre invite a confundirlas. La amebiasis la causan amebas verdaderas del género Entamoeba, en especial Entamoeba histolytica. La dientamebiasis la produce Dientamoeba fragilis, que ni es una ameba ni provoca el mismo tipo de lesión intestinal. El parecido está en la palabra, no en el organismo. Para ampliar el contexto de esta infección, puede consultar:Qué es la dientamebiasis
Un papel patógeno todavía en debate
A quién afecta y cómo se adquiere
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama dientamebiasis?
¿Siempre produce molestias?
¿En qué se diferencia de la amebiasis?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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