DICCIONARIO MÉDICO

Degeneración del cartílago

La degeneración del cartílago designa el deterioro progresivo del tejido cartilaginoso, generalmente del cartílago hialino que recubre las superficies articulares. Es el sustrato patológico común de la artrosis y de otras condropatías, y resulta de un desequilibrio entre la síntesis y la degradación de la matriz extracelular que compone este tejido.

Qué es la degeneración del cartílago

El término "degeneración" procede del latín degeneratio (pérdida de las cualidades propias de un género o tipo), y "cartílago" del latín cartilago, documentado ya en los textos anatómicos de Celso (siglo I d. C.) para referirse al tejido firme pero flexible que recubre las superficies óseas de las articulaciones. La combinación de ambas voces alude a un proceso en el que el cartílago pierde las propiedades mecánicas que le son propias: elasticidad, capacidad de absorber impactos y superficie lisa para el deslizamiento articular.

Resulta ser un tejido peculiar. Carece de vasos sanguíneos, de nervios y de drenaje linfático. Su única célula, el condrocito, vive embebida en una matriz abundante de colágeno tipo II, proteoglicanos (sobre todo agrecano) y agua. Es esa matriz la que confiere al cartílago su resistencia a la compresión y su superficie casi sin fricción. El condrocito se nutre por difusión desde el líquido sinovial, lo que impone una limitación grave: la capacidad de reparación del tejido, una vez dañado, es muy escasa.

Mecanismo del deterioro cartilaginoso

La degeneración del cartílago no es un fenómeno instantáneo. Avanza en fases que la investigación ha ido delimitando con razonable claridad, aunque en la práctica clínica los límites entre ellas se desdibujan con frecuencia.

En una primera etapa, los condrocitos perciben señales mecánicas anómalas (sobrecarga, microtraumatismos repetidos, desalineación articular) y responden liberando enzimas proteolíticas, principalmente metaloproteinasas de la matriz (MMP) y agrecanasas de la familia ADAMTS. Estas enzimas degradan el colágeno y los proteoglicanos más deprisa de lo que la célula consigue reponerlos. El tejido pierde agua, se reblandece y su superficie, antes vidriosamente lisa, comienza a fibrilarse.

A medida que la fibrilación progresa, aparecen fisuras verticales que penetran hacia las capas más profundas. Se pierde grosor. El hueso subcondral, que antes estaba protegido por el colchón cartilaginoso, queda expuesto a cargas directas y reacciona esclerosándose. En las fases avanzadas, el cartílago puede desaparecer por completo en determinadas zonas, dejando superficies óseas desnudas que rozan entre sí con cada movimiento.

Conviene matizar que la degeneración cartilaginosa no se produce solo por desgaste mecánico. Mediadores inflamatorios como la interleucina-1β y el factor de necrosis tumoral alfa intervienen activamente en el proceso, y el propio condrocito, en fases avanzadas, entra en un programa de muerte celular (apoptosis) que acelera la destrucción del tejido. El envejecimiento hace que los condrocitos respondan peor a los factores de crecimiento y produzcan una matriz de menor calidad, lo que explica la mayor vulnerabilidad del cartílago con la edad.

Factores que aceleran la degeneración

Entre los factores mecánicos, la sobrecarga ocupa el primer lugar: obesidad, actividades laborales o deportivas que implican impactos repetidos sobre las articulaciones de carga (rodillas, caderas, columna) y malalineaciones del eje de la extremidad (genu varo, genu valgo). Las lesiones previas del cartílago o del menisco son otro factor bien documentado: un desgarro meniscal no reparado altera la distribución de fuerzas dentro de la rodilla y promueve una degeneración focal que puede evolucionar hacia artrosis postraumática años después de la lesión original.

Hay también un componente hereditario. Se han identificado variantes en genes del colágeno tipo II (COL2A1) y de otros componentes de la matriz que se asocian a formas familiares de artrosis precoz. Trastornos metabólicos como la condromatosis sinovial y enfermedades de depósito de cristales (pirofosfato cálcico, hidroxiapatita) aceleran la degradación cartilaginosa por mecanismos distintos al puramente mecánico.

Diferenciación con entidades relacionadas

Desde el punto de vista terminológico, la condromalacia (del griego chóndros, cartílago, y malakía, reblandecimiento) se refiere específicamente al reblandecimiento del cartílago, que corresponde a la fase más temprana de la degeneración. El término se aplica sobre todo al cartílago rotuliano. La condropatía, en cambio, es un vocablo más genérico que abarca cualquier enfermedad del cartílago, incluyendo pero no limitándose a la degeneración.

Cuando la degeneración alcanza un grado suficiente para producir alteraciones radiológicas y funcionales en la articulación, el cuadro recibe el nombre de artrosis. No toda degeneración del cartílago equivale a artrosis de la degeneración cartilaginosa cuando esta alcanza un grado suficiente para producir alteraciones radiológicas y funcionales en la articulación. Existen grados leves de deterioro cartilaginoso, detectables por resonancia magnética, que no se acompañan de dolor ni de limitación funcional.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra "cartílago"?

Del latín cartilago, usado por Celso en el siglo I d. C. para describir el tejido firme y flexible que recubre los huesos en las articulaciones. La raíz podría estar emparentada con cratis (entramado, enrejado), en alusión a la estructura fibrilar del tejido.

¿La degeneración del cartílago es reversible?

En términos generales, no. Una vez dañado, el cartílago hialino adulto tiene una capacidad de regeneración muy limitada, precisamente porque carece de irrigación sanguínea propia. Las terapias actuales pueden frenar la progresión y aliviar los efectos del deterioro, pero la restauración completa del cartílago dañado sigue siendo un objetivo de investigación más que una realidad clínica generalizada.

¿Es lo mismo degeneración del cartílago que artrosis?

No exactamente. La degeneración del cartílago es el proceso patológico tisular; la artrosis es la enfermedad articular que resulta de ese proceso cuando alcanza un grado clínicamente relevante. Puede haber degeneración cartilaginosa incipiente sin que exista artrosis establecida, y la artrosis implica, además del daño cartilaginoso, cambios en el hueso subcondral, la membrana sinovial y la cápsula articular.

¿La degeneración solo afecta al cartílago articular?

Aunque es su localización más frecuente y clínicamente relevante, procesos degenerativos pueden afectar también al cartílago de los discos intervertebrales, al cartílago costal o al fibrocartílago de los meniscos. El mecanismo biológico de fondo (desequilibrio entre síntesis y degradación de matriz) es comparable, pero las consecuencias clínicas difieren según la localización.

Referencias

  1. MedlinePlus. Enfermedades del cartílago.
  2. Mayo Clinic. Artrosis.
  3. Sociedad Española de Reumatología (SER). Artrosis.
  4. Manual MSD (versión para profesionales). Artrosis.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la degeneración del cartílago, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Cartílago: tejido conectivo que recubre las superficies articulares y cuya degeneración origina la artrosis.
  • Condrocito: célula responsable de la síntesis y el mantenimiento de la matriz cartilaginosa.
  • Condromalacia: reblandecimiento del cartílago, considerado la fase más temprana del deterioro cartilaginoso.
  • Colágeno: proteína estructural que confiere resistencia a la tracción en el cartílago articular.
  • Ácido hialurónico: componente del líquido sinovial implicado en la lubricación articular.
  • Líquido sinovial: fluido que nutre al cartílago y facilita el movimiento articular.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
Infografías realizadas con https://BioRender.com

© Clínica Universidad de Navarra 2026