DICCIONARIO MÉDICO
Cronobacter sakazakii
Cronobacter sakazakii es la especie tipo del género Cronobacter y, de las siete que lo integran, la que con más frecuencia se asocia a enfermedad humana. Vive de forma natural en el ambiente y puede sobrevivir durante largos periodos en alimentos deshidratados, entre ellos la fórmula infantil en polvo, lo que explica que su historia clínica esté ligada casi por completo a los recién nacidos. En adultos sanos rara vez causa enfermedad; en un neonato, en cambio, puede desencadenar cuadros graves como una meningitis. Antes de 2008 se conocía como Enterobacter sakazakii, nombre que honraba al bacteriólogo japonés que ayudó a estudiarla. Cronobacter sakazakii Antes Enterobacter sakazakii Tipo: bacteria Morfología: bacilo gramnegativo de unas tres micras, móvil por flagelos perítricos, anaerobio facultativo Transmisión: alimentaria, principalmente por fórmula infantil en polvo contaminada Reservorio: ambiental, sin huésped animal conocido Patogenicidad: oportunista Enfermedades: meningitis neonatal, sepsis y enterocolitis necrosante Es la especie tipo del género Cronobacter y, de las siete que lo forman, la más estudiada por su capacidad de provocar enfermedad grave en recién nacidos. El apellido de la especie, sakazakii, honra al bacteriólogo japonés Riichi Sakazaki, que además de dar nombre al organismo participó personalmente en el trabajo de clasificación que lo definió. Antes de recibir ese nombre, en los laboratorios se la conocía simplemente como una variante de pigmento amarillo de Enterobacter cloacae, una etiqueta provisional que reflejaba lo poco que se sabía entonces sobre ella. John J. Farmer III y su equipo la describieron formalmente como especie nueva en 1980, bajo el nombre Enterobacter sakazakii, tras comprobar mediante hibridación de ADN que no encajaba del todo ni en Enterobacter ni en Citrobacter. Se mantuvo dentro de Enterobacter durante casi tres décadas, hasta que en 2008 pasó a formar parte del género Cronobacter, creado precisamente para ella y para las especies que entonces la acompañaban. Al microscopio es un bacilo gramnegativo de tamaño discreto, sin esporas, que se desplaza mediante flagelos repartidos por toda la superficie celular. En cultivo forma colonias de dos a tres milímetros, y si se incuba a 25 grados durante un par de días desarrolla un pigmento amarillo característico que no se difunde al medio; ese pigmento fue, durante años, el rasgo que permitía sospechar su presencia antes incluso de conocer bien la bacteria. La prueba que hoy se usa en los laboratorios de rutina se basa en otra propiedad, la producción de alfa-glucosidasa, una enzima que en los medios cromogénicos selectivos tiñe las colonias de azul verdoso. Fermenta la lactosa, lo que le da colonias rosadas en agar MacConkey, y crece con oxígeno o sin él sin ninguna dificultad. Ninguno de estos rasgos, por separado, basta para diferenciarla con certeza de las demás especies del género. Para eso hace falta secuenciación. La cepa más antigua que se conserva se aisló en 1950 de una lata de leche en polvo, mucho antes de que nadie sospechara su capacidad de causar enfermedad. Esa capacidad se hizo evidente en 1961, cuando Urmenyi y Franklin describieron en la revista The Lancet la muerte de dos recién nacidos británicos por lo que entonces llamaron infección por «coliformes pigmentados»: el primer caso documentado, aunque su vínculo con esta bacteria concreta solo se confirmó años más tarde, ya con mejores herramientas de laboratorio. Desde entonces, la fórmula infantil en polvo se ha consolidado como la vía de contaminación mejor documentada. El producto no es estéril, y la bacteria puede introducirse tanto por ingredientes ya contaminados como por contacto con superficies de la planta de fabricación durante el envasado. Su resistencia a la desecación, apoyada en la formación de biopelículas, le permite sobrevivir meses en ese ambiente seco. En 2022, una planta de fabricación en Míchigan (Estados Unidos) fue el origen de una retirada de fórmulas infantiles tras detectarse la bacteria en varios lotes, un episodio que llegó a provocar escasez del producto en el mercado estadounidense. El grupo de mayor riesgo son los recién nacidos de menos de dos meses, sobre todo si son prematuros, tienen bajo peso o las defensas debilitadas. En ellos puede provocar meningitis, con afectación del sistema nervioso central, sepsis y enterocolitis necrosante. En Estados Unidos, donde la vigilancia es más sistemática que en la mayoría de los países, se notifican entre cuatro y seis casos infantiles al año a los servicios de salud pública; desde 2024 la infección invasiva figura entre las de declaración obligatoria a escala nacional. Fuera del periodo neonatal, la bacteria rara vez causa problemas. Se han descrito casos aislados de infección urinaria y de bacteriemia en personas mayores o con el sistema inmunitario comprometido, pero nunca como algo frecuente. Su pariente más próximo dentro del género es Cronobacter malonaticus, con el que durante años se confundió: la reclasificación de 2008 lo describió inicialmente como una simple subespecie de C. sakazakii, antes de reconocerlo como especie independiente. Ambas siguen siendo difíciles de separar solo con la secuencia del gen 16S ARNr, y en los estudios que necesitan distinguirlas se recurre a métodos genómicos más finos. Con Enterobacter cloacae, el parecido fue en su día tan llamativo que llegó a confundirse con ella: ambas pueden producir colonias de tono amarillento en determinadas condiciones. La hibridación de ADN de Farmer y su equipo, en 1980, fue la que finalmente demostró que se trataba de organismos genéticamente distintos, pese a las apariencias. El apellido honra a Riichi Sakazaki, el bacteriólogo japonés que contribuyó a describirla. El género, Cronobacter, remite a Cronos, el titán de la mitología griega que devoraba a sus hijos recién nacidos, una referencia deliberada a su capacidad de enfermar a los bebés. Porque el sistema inmunitario de un recién nacido, sobre todo si es prematuro, todavía no tiene la capacidad de contener una infección que en un adulto sano pasaría casi desapercibida. La barrera hematoencefálica, además, es más permeable en las primeras semanas de vida, lo que facilita que la bacteria alcance el sistema nervioso central. No. Es rara. En Estados Unidos se notifican de media entre cuatro y seis casos infantiles al año, aunque hasta 2024 la falta de obligación de declararla en la mayoría de los estados dificultaba conocer la cifra real. Puede proceder de ingredientes ya contaminados antes de llegar a la fábrica, o incorporarse durante el propio proceso de fabricación si la bacteria coloniza alguna superficie de la planta. Al tratarse de un producto en polvo, no pasa por ningún proceso final que garantice su esterilidad. Genéticamente son primas muy cercanas, tanto que durante un tiempo se consideró que malonaticus era solo una variedad de sakazakii. La separación en dos especies distintas se decidió en 2008, aunque ambas siguen implicadas, en proporciones distintas, en la misma clase de infecciones neonatales.Qué es Cronobacter sakazakii
Cómo se identifica en el laboratorio
Dónde vive y cómo se transmite
Qué enfermedades produce
En qué se diferencia de otras especies cercanas
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el nombre Cronobacter sakazakii?
¿Por qué es tan peligrosa para los bebés y no para los adultos?
¿Es una infección frecuente?
¿Cómo llega a la fórmula infantil en polvo?
¿En qué se diferencia de Cronobacter malonaticus?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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