DICCIONARIO MÉDICO
Cronobacter
Cronobacter es un género de bacterias gramnegativas capaces de sobrevivir en condiciones extremadamente secas, lo que explica su presencia recurrente en alimentos deshidratados. Hasta 2008 se incluía dentro del género Enterobacter, del que se separó al comprobarse mediante análisis genético que formaba un grupo taxonómico propio. La mayoría de las personas convive con estos microorganismos sin enterarse: su papel como agente de enfermedad se concentra casi por completo en los recién nacidos, sobre todo cuando se alimentan con fórmula infantil en polvo contaminada. El género reúne hoy siete especies, encabezadas en importancia clínica por Cronobacter sakazakii. Cronobacter Antes clasificado como Enterobacter Tipo: bacteria Morfología: bacilo gramnegativo, móvil por flagelos perítricos, anaerobio facultativo Transmisión: alimentaria, sobre todo por alimentos deshidratados Reservorio: ambiental (suelo, agua, vegetales, polvo) Patogenicidad: oportunista Enfermedades: meningitis neonatal, sepsis y enterocolitis necrosante Se trata de un género de bacterias gramnegativas de la familia Enterobacteriaceae, con forma de bacilo y capacidad de desplazarse mediante flagelos repartidos por toda su superficie. El nombre procede del griego Cronos, el titán que devoraba a sus hijos recién nacidos por miedo a que alguno lo destronara, unido a la partícula latina bacter, bastón. La propia descripción taxonómica original lo resume así: un bacilo capaz de causar infección en neonatos. Pocas veces un nombre científico es tan literal. Durante más de dos décadas, estos microorganismos pasaron por simples variantes de Enterobacter, con el que compartían buena parte del comportamiento bioquímico. La separación se produjo en dos pasos. Carol Iversen y su equipo propusieron en 2007 crear un género aparte para dar cabida a la diversidad genética detectada entre las cepas de Enterobacter sakazakii, aunque esa primera publicación no cumplía los requisitos formales para hacerla válida ante la nomenclatura bacteriana. Un año después, en 2008, la misma propuesta se publicó ya en la revista de referencia en taxonomía microbiana, con cinco especies nombradas; en 2012 se sumaron dos más hasta completar las siete que se reconocen en la actualidad. El perfil bioquímico es bastante uniforme dentro del género: oxidasa negativa, catalasa positiva, reduce el nitrato, hidroliza la esculina y la arginina, y da positivo para la descarboxilación de la ornitina. No forma esporas y crece sin problemas en los medios habituales de cultivo, tanto con oxígeno como sin él. Lo que ya no resuelve la bioquímica clásica es la identificación a nivel de especie: las siete se parecen tanto entre sí que hoy se recurre a la secuenciación genética para distinguirlas con fiabilidad, algo que antes de la era genómica generaba no pocas confusiones. Su hábitat natural es ambiental: se ha aislado en suelos, aguas, vegetales, polvo doméstico e instalaciones industriales. Lo distintivo del género es su capacidad de sobrevivir en condiciones de humedad mínima, en parte gracias a que forma biopelículas que retienen agua y lo protegen de la desecación. Esa resistencia le permite persistir durante meses en alimentos deshidratados como la fórmula infantil en polvo, la leche en polvo, los preparados de té y los almidones, y crecer en un rango de temperatura muy amplio, entre 6 y 47 grados. La transmisión al ser humano es sobre todo alimentaria, por ingestión de productos contaminados durante su fabricación o su preparación. También se ha descrito la entrada a través de heridas o cortes, aunque es mucho menos frecuente. Ninguna de las siete especies tiene un reservorio animal conocido; el ambiente, no un huésped concreto, es la fuente. De las siete especies reconocidas, Cronobacter sakazakii es la especie tipo y, con diferencia, la más estudiada y la más implicada en casos de enfermedad grave. Le sigue en relevancia clínica Cronobacter malonaticus, que durante años se consideró una simple variedad de C. sakazakii antes de independizarse como especie propia en la reclasificación de 2008. Las cinco restantes, Cronobacter turicensis, Cronobacter muytjensii, Cronobacter dublinensis, Cronobacter universalis y Cronobacter condimenti, se aíslan sobre todo de fuentes ambientales y alimentarias, con un papel en la enfermedad humana mucho peor documentado. Los nombres de estas especies cuentan, cada uno, una pequeña historia. Cronobacter muytjensii honra al microbiólogo neerlandés Harry Muytjens, uno de los primeros investigadores en estudiar en profundidad el organismo cuando todavía se llamaba Enterobacter sakazakii. Cronobacter condimenti debe su nombre a que la cepa que la definió se aisló de carne especiada, y Cronobacter universalis recibió ese calificativo por la variedad de orígenes, desde infecciones humanas hasta agua y alimentos, de la que procedían los aislados que la componen. La inmensa mayoría de las infecciones documentadas por el género corresponden a Cronobacter sakazakii y, en menor medida, a Cronobacter malonaticus. Afectan casi en exclusiva a los recién nacidos, en quienes pueden desencadenar meningitis, sepsis y enterocolitis necrosante. En adultos sanos apenas causa enfermedad; solo de forma ocasional se han descrito casos en personas mayores o con las defensas debilitadas. La frontera entre ambos géneros no siempre ha sido tan nítida como parece hoy. En 2013 se propuso trasladar tres especies de Enterobacter (helveticus, pulveris y turicensis) al género Cronobacter; un año después, nuevos análisis genómicos demostraron que en realidad pertenecían a dos géneros distintos todavía sin describir, Franconibacter y Siccibacter, y la reclasificación se deshizo. El episodio ilustra bien lo reciente y lo inestable que sigue siendo la taxonomía de este grupo de bacterias, revisada varias veces en poco más de una década. Por Cronos, el titán griego que devoraba a sus hijos al nacer. Los autores que crearon el género en 2007 y 2008 eligieron el nombre precisamente porque el organismo, a diferencia de la mayoría de sus parientes de la familia Enterobacteriaceae, tiene una especial capacidad para enfermar a los recién nacidos. Es su antiguo nombre. Hasta 2008, todas las especies que hoy forman el género Cronobacter se agrupaban bajo Enterobacter sakazakii. El cambio no fue cosmético: respondió a diferencias genéticas reales, confirmadas mediante hibridación de ADN y, más tarde, secuenciación del genoma. En prácticamente cualquier entorno seco: suelo, polvo, agua, plantas y, de forma particularmente estudiada, alimentos deshidratados como la fórmula infantil en polvo. Su resistencia a la desecación es la razón por la que sobrevive donde la mayoría de las bacterias no lo consigue. No. Cronobacter sakazakii y, en menor medida, Cronobacter malonaticus concentran casi toda la casuística clínica conocida. Las otras cinco especies se aíslan sobre todo del ambiente y de los alimentos, y su capacidad real de causar enfermedad en personas está mucho menos documentada.Qué es Cronobacter
Cómo se identifica en el laboratorio
Dónde vive y cómo se transmite
Las siete especies del género
Qué enfermedades produce
En qué se diferencia de Enterobacter
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama Cronobacter?
¿Es lo mismo que Enterobacter sakazakii?
¿Dónde se puede encontrar Cronobacter?
¿Todas las especies del género son igual de peligrosas?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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