DICCIONARIO MÉDICO
Cromhidrosis
La cromhidrosis es un trastorno poco frecuente de la sudoración en el que las glándulas sudoríparas producen sudor de color visible. Los tonos varían desde el amarillo hasta el verde, el azul, el marrón o el negro, según la concentración y el grado de oxidación del pigmento responsable. La forma más habitual afecta a las glándulas apocrinas de las axilas, la cara y las areolas mamarias. El término procede del griego χρῶμα (khrôma, "color") e ἱδρώς (hidrós, "sudor"), y designa la secreción de sudor coloreado directamente por la glándula, antes de alcanzar la superficie cutánea. Conviene separar este concepto de la pseudocromhidrosis, situación bastante más frecuente en la que el sudor sale incoloro y adquiere color después, al entrar en contacto con bacterias cromógenas, tintes, cosméticos o sustancias químicas depositadas sobre la piel. Se trata de un trastorno crónico y benigno, clasificado con el código L75.1 en la CIE-10, que no entraña riesgo para la salud pero puede generar considerable angustia en quien lo padece. La coloración del sudor alarma porque sugiere, a primera vista, la presencia de sangre, infección u otra anomalía grave. Muchos pacientes consultan tras descubrir manchas en la ropa interior que no pueden explicar de otro modo. En la cromhidrosis apocrina, la responsable del color es la lipofuscina, un pigmento de naturaleza lipídica que se acumula en el interior de las células secretoras de las glándulas apocrinas. La lipofuscina se forma como subproducto de la oxidación de ácidos grasos insaturados y se almacena en gránulos citoplásmicos. Cuando la glándula se activa y vacía su contenido, los gránulos se vierten junto con el sudor. El color concreto depende del estado de oxidación del pigmento. Los estados de oxidación bajos producen tonos amarillos o verdosos, mientras que los más avanzados dan lugar a coloraciones azuladas, marrones o negras. Esa variabilidad explica que un mismo paciente pueda notar cambios de tonalidad según el momento del día o la intensidad de la sudoración. No se ha establecido con claridad por qué algunas personas acumulan más lipofuscina que otras, aunque se ha observado una prevalencia algo mayor en personas de ascendencia africana. La cromhidrosis apocrina es la forma más documentada. Afecta sobre todo a axilas, cara (párpados, frente) y areolas mamarias, que son las zonas con mayor densidad de glándulas apocrinas. Suele manifestarse a partir de la pubertad, cuando estas glándulas inician su actividad secretora. El sudor coloreado puede ir acompañado de una sensación de calor u hormigueo antes de aparecer. Existe también una cromhidrosis ecrina, mucho más rara, en la que el color procede de pigmentos hidrosolubles excretados por las glándulas ecrinas. Esta variante se ha relacionado con la ingesta excesiva de colorantes alimentarios, con ciertos fármacos y con la excreción de metabolitos endógenos anómalos. Un ejemplo llamativo es la alcaptonuria, enfermedad hereditaria del metabolismo de la tirosina que puede causar una cromhidrosis axilar de tono azulado por excreción de ácido homogentísico a través del sudor. La pseudocromhidrosis merece un párrafo aparte porque es la causa más habitual de consulta por "sudor de color" en la práctica clínica. Aquí el sudor abandona la glándula como un líquido incoloro y la coloración aparece en la superficie de la piel, por contacto con bacterias productoras de pigmento (sobre todo del género Corynebacterium), con sustancias aplicadas sobre la piel o con tintes de la ropa. El mecanismo es, pues, extraglandular. Del griego χρῶμα (khrôma), que significa "color", e ἱδρώς (hidrós), "sudor". Literalmente, sudor de color. El término aparece ya en la literatura dermatológica del siglo XIX, cuando se empezaron a documentar los primeros casos de secreción sudoral pigmentada. No. La diferencia reside en el momento en que aparece el color. En la cromhidrosis verdadera, el sudor sale de la glándula ya coloreado; en la pseudocromhidrosis, el sudor es inicialmente incoloro y se tiñe después, al mezclarse con bacterias, cosméticos u otras sustancias sobre la piel. La pseudocromhidrosis es mucho más frecuente. Sí, y con cierta frecuencia. Manchas azuladas o verdosas en la ropa pueden hacer sospechar una infección bacteriana o fúngica, especialmente si el paciente no ha oído hablar de esta entidad. El dermatólogo diferencia ambas situaciones mediante la historia clínica, la exploración de las zonas afectadas y, en ocasiones, el análisis del sudor o la observación directa con luz de Wood, que permite ver la fluorescencia de ciertos pigmentos. Son trastornos distintos, aunque ambos implican a las glándulas apocrinas. La bromhidrosis se refiere al mal olor del sudor, generalmente producido por la descomposición bacteriana del sudor apocrino en la superficie cutánea. Un paciente puede presentar las dos condiciones simultáneamente, pero una no causa la otra. Si desea ampliar información sobre trastornos de la sudoración y conceptos asociados, puede consultar:Qué es la cromhidrosis
Lipofuscina y mecanismo de la coloración
Cromhidrosis apocrina, ecrina y pseudocromhidrosis
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra cromhidrosis?
¿Es lo mismo cromhidrosis que pseudocromhidrosis?
¿La cromhidrosis puede confundirse con una infección?
¿Tiene relación con la bromhidrosis?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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