DICCIONARIO MÉDICO
Conducto auditivo interno
El conducto auditivo interno (meatus acusticus internus) es un canal óseo de aproximadamente 1 cm de longitud excavado en el peñasco del hueso temporal. Por su interior discurren el nervio facial (VII par craneal), el nervio vestibulococlear (VIII par craneal), la arteria laberíntica y las venas auditivas internas. A pesar de lo que su nombre pueda sugerir, el conducto auditivo interno no forma parte del recorrido del sonido hacia la cóclea. Las ondas sonoras viajan por el conducto auditivo externo, atraviesan el tímpano y la cadena de huesecillos, y alcanzan el oído interno sin pasar por este canal. Lo que el conducto auditivo interno aloja son los nervios y vasos que inervan e irrigan las estructuras del oído interno, y esa función de corredor neurovascular es la que le otorga su relevancia quirúrgica. Desde el punto de vista etimológico, meatus procede del latín meare ("pasar, discurrir") y acusticus del griego ἀκουστικός (akoustikós, "relativo a la audición"). La denominación completa, meatus acusticus internus, aparece ya consolidada en las nomenclaturas anatómicas del siglo XIX, distinguiéndolo de su homólogo externo. El conducto se abre en la cara posterosuperior del peñasco temporal, dentro de la fosa craneal posterior. Su orificio medial, el porus acusticus internus, mide unos 5 mm de diámetro y queda orientado hacia el ángulo pontocerebeloso, una región donde confluyen el tronco encefálico, el cerebelo y varios pares craneales. Es precisamente en este espacio donde los tumores que crecen dentro del conducto (los schwannomas vestibulares, sobre todo) se expanden cuando sobrepasan los límites óseos del canal. En su extremo lateral, el conducto termina en un fondo ciego dividido por una cresta ósea transversal y otra vertical en cuatro cuadrantes. Cada cuadrante da paso a estructuras distintas: el nervio facial y el nervio vestibular superior ocupan la mitad superior; el nervio coclear y el nervio vestibular inferior, la mitad inferior. Esa compartimentación del fondo permite al cirujano identificar cada estructura durante los abordajes quirúrgicos al ángulo pontocerebeloso. Por el interior del conducto discurren dos pares craneales, una arteria y un plexo venoso, todo ello rodeado de líquido cefalorraquídeo que se continúa con el del espacio subaracnoideo de la fosa posterior. El nervio facial (VII par) atraviesa el cuadrante anterosuperior del fondo y entra en el conducto facial, un canal óseo propio donde recorre un trayecto complejo con dos codos antes de salir del cráneo por el agujero estilomastoideo. Controla la musculatura de la expresión facial y lleva fibras sensitivas gustativas y fibras parasimpáticas. Junto a él discurre el nervio vestibulococlear (VIII par), que se divide, ya dentro del conducto, en sus dos ramas: la vestibular, que recoge información sobre posición y movimiento de la cabeza desde el vestíbulo y los conductos semicirculares, y la coclear, que transmite la señal auditiva generada en las células ciliadas de la cóclea. Entre ambas ramas se interpone el ganglio vestibular (ganglio de Scarpa), alojado también dentro del conducto. La arteria laberíntica, rama de la cerebelosa anteroinferior (o, en una proporción menor de individuos, directamente de la arteria basilar), penetra por el conducto para irrigar la cóclea y el aparato vestibular. No posee anastomosis significativas, lo que convierte al oído interno en un territorio vascular terminal: cualquier interrupción del flujo puede provocar una pérdida auditiva o vestibular brusca e irreversible. La patología que con mayor frecuencia se relaciona con este conducto es el schwannoma vestibular (históricamente llamado neurinoma acústico). Se trata de un tumor benigno originado en las células de Schwann de la rama vestibular del VIII par. En estadios iniciales crece confinado dentro del conducto óseo; a medida que aumenta de tamaño, se extiende hacia el ángulo pontocerebeloso y puede comprimir el nervio facial adyacente, el tronco encefálico o el cerebelo. Su incidencia se estima en torno a un caso nuevo por cada 100 000 habitantes al año. No. Son estructuras anatómicas independientes que ni siquiera se comunican directamente. El externo transporta ondas sonoras desde el pabellón auricular hasta el tímpano. El interno aloja nervios y vasos que conectan el oído interno con el encéfalo. Entre ambos se interponen el tímpano, la cadena de huesecillos y el laberinto óseo. Aproximadamente 1 cm de longitud y 5 mm de diámetro, aunque las mediciones varían algo según la técnica empleada (estudios con tomografía de peñascos han publicado rangos de 5,5 a 10 mm de longitud). En cualquier caso, se trata de un espacio muy reducido para la cantidad de estructuras que alberga. Porque concentra, en apenas un centímetro de hueso, dos pares craneales cuya lesión tiene consecuencias graves (parálisis facial, sordera, vértigo) y una arteria terminal sin circulación colateral. Operar un tumor dentro del conducto exige preservar todas esas estructuras en un campo operatorio de milímetros. Si desea profundizar en conceptos asociados al conducto auditivo interno, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el conducto auditivo interno
Localización y relaciones anatómicas
Contenido del conducto
El schwannoma vestibular y el conducto auditivo interno
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo el conducto auditivo interno que el externo?
¿Cuánto mide el conducto auditivo interno?
¿Por qué tiene tanta importancia quirúrgica?
Referencias
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