DICCIONARIO MÉDICO
Colorante
Un colorante es una sustancia que, puesta en contacto con un tejido biológico, se une a determinadas estructuras celulares y les confiere color. En medicina, los colorantes se emplean sobre todo en histología y anatomía patológica para hacer visibles al microscopio componentes que de otro modo serían transparentes o difíciles de distinguir. La mayoría de los tejidos animales, una vez procesados y cortados en secciones finas, carecen de color propio. Sin tinción, resulta arduo diferenciar un núcleo de su citoplasma o una fibra de colágeno de una fibra muscular. Los colorantes resuelven este problema porque se fijan selectivamente a ciertos componentes tisulares, aprovechando diferencias en la carga eléctrica, la composición química o la afinidad por determinados grupos moleculares. Desde el punto de vista químico, un colorante es una molécula orgánica que absorbe luz visible gracias a los electrones deslocalizados en sus anillos aromáticos. La parte de la molécula responsable de absorber la luz recibe el nombre de cromóforo; otra región, denominada auxocromo, le permite unirse al tejido y modifica el tono del color. Sin el auxocromo, el compuesto tendría color pero no capacidad de teñir. La división más utilizada en el laboratorio agrupa los colorantes según la carga del componente que porta el color. Colorantes básicos (catiónicos). El ion coloreado lleva carga positiva, por lo que se une a estructuras con carga negativa (ácidas), como los ácidos nucleicos del núcleo celular o los ribosomas citoplasmáticos. El ejemplo más conocido es la hematoxilina, que tiñe los núcleos de azul violáceo. Waldeyer la introdujo en la técnica histológica en 1863, aunque la sustancia en estado puro es incolora y necesita oxidarse (un proceso llamado "maduración") para convertirse en hemateína, el verdadero pigmento activo. Colorantes ácidos (aniónicos). Aquí el ion coloreado es negativo y se fija a estructuras con carga positiva (básicas), como muchas proteínas del citoplasma y las fibras del tejido conjuntivo. La eosina, que tiñe estas estructuras en tonos rosados, es el representante clásico. Colorantes neutros e indiferentes. Los neutros combinan un ácido coloreado y una base coloreada en la misma molécula; se usaron mucho en las tinciones de sangre periférica. Los indiferentes (como el Sudán III) no forman enlaces iónicos con el tejido, sino que se disuelven en los lípidos de las membranas y las gotas de grasa, lo que los hace útiles para poner de manifiesto depósitos lipídicos. La combinación de hematoxilina y eosina (H&E) constituye el procedimiento de tinción de rutina en prácticamente todos los laboratorios de anatomía patológica del mundo. Al aplicar primero un colorante básico y después uno ácido, el patólogo obtiene una sección en la que los núcleos aparecen azul-violeta y el citoplasma, las fibras y la matriz extracelular se tiñen en distintos matices de rosa. Esa dualidad cromática permite evaluar la arquitectura del tejido, la forma y el tamaño de las células y la presencia de alteraciones. Cuando la H&E no aporta toda la información necesaria, el laboratorio recurre a tinciones especiales: la técnica de Giemsa para frotis sanguíneos y parásitos intracelulares, la tinción de Gram para clasificar bacterias según la composición de su pared, el tricrómico de Masson para fibras de colágeno, el PAS para glucógeno y mucinas, y las impregnaciones argénticas para fibras reticulares, entre muchas otras. Del latín color, coloris, con el sufijo agente -ante. El término se aplica a cualquier sustancia capaz de comunicar su color a otro cuerpo. En el ámbito médico, su uso se ha especializado para referirse a las sustancias que tiñen tejidos biológicos. Porque la hemateína (el producto oxidado de la hematoxilina) no se fija bien al tejido por sí sola. Necesita un ion metálico intermedio, habitualmente aluminio o hierro, que actúa como puente entre el colorante y las estructuras tisulares. Este puente es el mordiente. Sin él, el color se pierde durante los lavados. No. La hematoxilina se extrae del duramen del palo de Campeche (Haematoxylum campechianum), un árbol originario de América Central. La eosina, en cambio, es un colorante sintético derivado de la fluoresceína. El carmín, otro colorante natural, procede de la cochinilla. Actualmente la mayoría de los colorantes de uso corriente son sintéticos, pero algunos naturales siguen en uso. Si desea profundizar en conceptos asociados a los colorantes, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un colorante en el contexto médico
Clasificación según la carga iónica
La tinción con hematoxilina y eosina
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra colorante?
¿Por qué la hematoxilina necesita un mordiente?
¿Todos los colorantes histológicos son artificiales?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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