DICCIONARIO MÉDICO
Collarín cervical
El collarín cervical es una ortesis que se coloca alrededor del cuello para estabilizar e inmovilizar el segmento cervical de la columna vertebral. Se emplea en el manejo inicial de traumatismos craneoencefálicos y cervicales, así como en lesiones como el latigazo cervical, el esguince cervical o determinadas fracturas vertebrales. Existen modelos blandos, semirrígidos y rígidos, cada uno con un grado distinto de restricción del movimiento. Se trata de un dispositivo médico con forma anular que rodea el cuello y limita sus movimientos de flexión, extensión, rotación e inclinación lateral. Su objetivo es proteger la médula espinal y las estructuras vasculonerviosas del canal raquídeo cervical frente a desplazamientos que podrían agravar una lesión ya existente. El término collarín procede del diminutivo de collar, voz que el castellano tomó del latín collare (de collum, cuello). El adjetivo cervical proviene del latín cervicalis, derivado de cervix, que designaba la nuca y, por extensión, cualquier estructura en forma de cuello. En el ámbito hospitalario y prehospitalario, el collarín cervical es el primer elemento de inmovilización que se aplica a un paciente con sospecha de lesión cervical. Los protocolos de soporte vital en trauma (ATLS) lo incluyen desde las primeras maniobras de evaluación. Conviene recordar que el collarín por sí solo no garantiza una inmovilización completa: reduce los movimientos en torno a un 50-70 %, dependiendo del modelo, y por eso en contextos de alta sospecha de inestabilidad se complementa con inmovilizadores laterales de cabeza y una tabla espinal. Collarín blando. Fabricado con gomaespuma o materiales similares revestidos de tela, este modelo apenas restringe el rango de movimiento del cuello. Funciona más como soporte térmico y recordatorio propioceptivo para que el paciente evite movimientos bruscos. Se utiliza en lesiones leves, como la tortícolis muscular o las fases finales de recuperación de un esguince cervical, cuando ya se busca una transición hacia la movilidad completa. El collarín semirrígido combina una capa de espuma con una lámina interna de polietileno que le confiere mayor firmeza. Limita la flexoextensión de forma más eficaz que el blando, aunque permite cierto grado de rotación. Suele prescribirse en esguinces cervicales de grado moderado y en periodos de transición tras la retirada de un collarín rígido. El modelo Philadelphia, con apoyo mentoniano y occipital, es uno de los más conocidos de esta categoría, si bien algunos autores lo clasifican ya como rígido por su capacidad de restricción. Los collarines rígidos ofrecen la mayor inmovilización. Están construidos con plásticos termoconformados o polipropileno, disponen de apoyo en mentón, occipucio, esternón y zona dorsal alta, y pueden ajustarse en altura. Son translúcidos a las radiografías, lo que permite obtener imágenes diagnósticas sin retirar el dispositivo. Su indicación principal son las fracturas cervicales estables, las lesiones ligamentosas graves y la inmovilización prehospitalaria de pacientes politraumatizados. La indicación de un collarín cervical y su duración dependen siempre del criterio médico. La tendencia actual en traumatología cervical es limitar el tiempo de uso al mínimo necesario: la inmovilización prolongada debilita la musculatura cervical, puede favorecer la rigidez articular y, en algunos estudios, se ha asociado a una recuperación más lenta del dolor. Un ensayo publicado por Zenteno-Chávez y colaboradores demostró que los pacientes con latigazo cervical manejados sin collarín alcanzaban una reducción del dolor ligeramente superior a las seis semanas que los que habían llevado el dispositivo durante dos semanas. Ningún collarín debe usarse sin prescripción. Un uso innecesario puede enmascarar lesiones que requieren otra valoración, y un modelo inadecuado (por ejemplo, un collarín blando en una fractura inestable) proporciona una falsa sensación de seguridad. Es un diminutivo castellano de collar, que a su vez procede del latín collare, derivado de collum (cuello). El sufijo -ín indica tamaño reducido: un collar pequeño, ajustado al cuello. Depende de la lesión y del tipo de collarín. En fracturas cervicales que requieren inmovilización continua, el paciente debe mantener el collarín rígido incluso durante el sueño. Para lesiones menores tratadas con collarín blando, muchos profesionales permiten retirarlo por la noche si no hay inestabilidad. No exactamente. La minerva cervical es una ortesis más amplia que abarca no solo el cuello sino también parte del tronco, con extensiones que llegan hasta la zona dorsal o incluso la frente. Proporciona una inmovilización mucho mayor que cualquier collarín y se reserva para lesiones graves de la columna cervical alta. Si desea ampliar información sobre conceptos asociados al collarín cervical, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el collarín cervical
Tipos de collarín según el grado de rigidez
Consideraciones sobre la duración de uso
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra collarín?
¿Se puede dormir con un collarín cervical?
¿Es lo mismo un collarín que una minerva cervical?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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