DICCIONARIO MÉDICO
Esguince cervical
El esguince cervical es una lesión de los ligamentos de la columna cervical producida por un movimiento brusco de flexo-extensión del cuello. Se trata de la consecuencia tisular más habitual del mecanismo conocido como latigazo cervical, y afecta con mayor frecuencia a ocupantes de vehículos implicados en colisiones por alcance trasero. Un esguince designa, de forma general, la lesión ligamentosa de cualquier articulación. Cuando esa lesión se localiza en el segmento cervical de la columna, recibe la denominación de esguince cervical. Conviene distinguirlo del concepto de latigazo cervical (en inglés, whiplash), que no es una lesión en sí misma sino el mecanismo de aceleración-deceleración que la produce. El latigazo cervical es la causa; el esguince cervical, una de sus consecuencias posibles. El síndrome de whiplash (WAD, Whiplash-Associated Disorders) engloba el conjunto de manifestaciones clínicas que pueden derivarse de ese mecanismo. La columna cervical contiene siete vértebras unidas entre sí por un sistema complejo de ligamentos: el longitudinal anterior, el longitudinal posterior, los ligamentos amarillos, los interespinosos y las cápsulas articulares de las articulaciones facetarias. Todos ellos son susceptibles de sufrir estiramiento o desgarro cuando la cabeza se desplaza con rapidez y sin que la musculatura cervical tenga tiempo de contraerse como protección. Precisamente esa sorpresa muscular explica por qué los impactos por alcance trasero, en los que el ocupante no anticipa el golpe, producen lesiones con más frecuencia que los frontales. En una colisión trasera típica, la secuencia dura menos de 300 milisegundos. El asiento empuja el tronco hacia delante mientras la cabeza, por inercia, queda momentáneamente atrás: la columna cervical adopta entonces una forma de S invertida, con extensión de las vértebras inferiores (C5-C7) y flexión relativa de las superiores (C1-C2). Esta deformación transitoria es el instante de mayor riesgo para los ligamentos y las cápsulas facetarias. Inmediatamente después, la cabeza rebota hacia delante en hiperflexión, y los ligamentos posteriores reciben una segunda solicitación. No todos los latigazos cervicales producen esguince. En impactos a muy baja velocidad, la deformación puede quedarse dentro del rango elástico del tejido y no generar rotura fibrilar. En otros casos, la lesión va más allá del ligamento y alcanza el disco intervertebral, la musculatura paravertebral o, en casos infrecuentes, las estructuras óseas. La clasificación más utilizada en la práctica clínica es la de la Quebec Task Force (1995), que gradúa los trastornos asociados al latigazo cervical de 0 a IV. En lo que respecta al esguince cervical propiamente dicho, los grados relevantes son tres. El grado I cursa con dolor cervical, rigidez y sensibilidad a la palpación, pero sin signos físicos objetivables. En el grado II, además del dolor, la exploración detecta restricción de la movilidad, contractura muscular y puntos dolorosos definidos. El grado III añade signos neurológicos (disminución de reflejos, debilidad o alteración sensitiva en los miembros superiores), lo que indica afectación más allá del ligamento. El grado IV, que implica fractura o luxación cervical, queda fuera de lo que estrictamente se denomina esguince. Los tres términos comparten el dolor de cuello como síntoma central, pero su origen es distinto. La cervicalgia es un descriptor genérico: significa «dolor en la región cervical», independientemente de la causa. La contractura cervical se refiere a un acortamiento mantenido e involuntario de la musculatura del cuello, habitualmente por sobrecarga postural, estrés o posiciones prolongadas. El esguince cervical, en cambio, implica una lesión traumática de los ligamentos, casi siempre vinculada a un evento identificable (accidente, golpe, caída). Ocurre que estas entidades se solapan con frecuencia. Un esguince cervical de grado II produce, de manera refleja, contractura muscular protectora. Y si la recuperación se prolonga, puede generar cervicalgia crónica. No son excluyentes, pero conceptualmente parten de estructuras anatómicas diferentes. No. El latigazo cervical es un mecanismo lesional (la transferencia de energía al cuello por aceleración-deceleración). El esguince cervical es una de las lesiones que ese mecanismo puede producir. Un latigazo cervical puede cursar sin esguince (si no se supera el límite elástico de los ligamentos) o con lesiones adicionales al esguince (discopatía, fractura). No necesariamente. Las colisiones por alcance trasero son la causa más frecuente, pero el esguince cervical puede producirse también en deportes de contacto (rugby, boxeo, fútbol americano), zambullidas mal ejecutadas, caídas o agresiones físicas. Lo determinante no es el contexto sino el mecanismo: cualquier fuerza que obligue al cuello a una flexo-extensión brusca y forzada puede lesionar los ligamentos cervicales. Depende del grado. Los esguinces de grado I suelen resolverse en dos a cuatro semanas. Los de grado II pueden requerir de seis a ocho semanas, y los de grado III, con afectación neurológica, prolongan la recuperación varios meses. Un porcentaje variable de pacientes (las cifras oscilan entre el 10% y el 40% según las series) refiere molestias persistentes más allá de los tres meses. Si desea profundizar en conceptos asociados al esguince cervical, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el esguince cervical
Mecanismo y biomecánica de la lesión
Grados del esguince cervical
Diferenciación con la cervicalgia y la contractura cervical
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo esguince cervical que latigazo cervical?
¿Siempre es consecuencia de un accidente de tráfico?
¿Cuánto tarda en curarse?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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