DICCIONARIO MÉDICO
Colateralización
La colateralización es el proceso mediante el cual el organismo desarrolla o amplía vías sanguíneas alternativas para mantener la perfusión de un tejido cuya arteria de aporte principal se ha obstruido o estrechado de forma significativa. Se trata de un mecanismo adaptativo que depende de dos fenómenos biológicos diferenciados: la arteriogénesis y la angiogénesis. El término combina «colateral» (del latín collaterālis, «que está al lado de») con el sufijo «-ización», que denota proceso. Designa el conjunto de cambios vasculares que permiten a la sangre sortear un punto de obstrucción y llegar al territorio que ha quedado en riesgo de isquemia. El concepto fue ganando relevancia clínica a medida que la cardiología intervencionista demostró que la presencia de colaterales bien desarrolladas influye en el pronóstico de los pacientes con enfermedad coronaria. Los estudios angiográficos de las últimas décadas muestran que se puede encontrar circulación colateral visible en un 25 a 37 % de los pacientes con afectación de un solo vaso coronario, cifra que sube hasta el 75 % cuando están afectados tres vasos. Cuando una arteria principal se ocluye, la sangre busca camino por arteriolas preexistentes que ya conectaban, de forma rudimentaria, el territorio proximal con el distal. El aumento del flujo a través de esas arteriolas genera una fuerza de cizallamiento (shear stress) sobre la capa endotelial. Ese estímulo mecánico activa una cascada de señales: el endotelio libera factores quimiotácticos, se reclutan monocitos circulantes derivados de la médula ósea y se pone en marcha un remodelado de la pared vascular que incluye proliferación de músculo liso y degradación controlada de la matriz extracelular. El resultado es un vaso de calibre mucho mayor. La arteriola original puede multiplicar varias veces su diámetro hasta convertirse en una arteria funcionalmente madura, con todas las capas de la pared arterial normal. Wolfgang Schaper y su grupo en el Max Planck Institute de Bad Nauheim acuñaron el término «arteriogénesis» en los años noventa para distinguir este proceso del crecimiento capilar, porque el estímulo principal no es la isquemia sino el estrés mecánico del flujo. Esa distinción no es solo académica: la arteriogénesis aporta la mayor parte del caudal de suplencia. En paralelo, el tejido que recibe menos oxígeno activa la angiogénesis. Las células del endotelio proliferan y forman brotes capilares que se extienden hacia la zona hipóxica, impulsados por factores como el VEGF (factor de crecimiento endotelial vascular). Cada capilar nuevo tiene un calibre muy inferior al de una arteriola remodelada por arteriogénesis, lo que limita su capacidad de transportar grandes volúmenes de sangre. Su contribución al caudal total es modesta, pero resulta complementaria en las zonas más periféricas del tejido isquémico. En el corazón, la colateralización coronaria ha sido objeto de investigación intensa. Conexiones intercoronarias pueden mantener con vida una porción del miocardio durante semanas o meses después de una oclusión total, y la presencia de colaterales bien desarrolladas se asocia a infartos más pequeños y mejor función ventricular. En el cerebro, el polígono de Willis constituye la red colateral anatómica «de serie»: un anillo arterial en la base del cráneo que conecta las carótidas internas entre sí y con el sistema vertebrobasilar. No todas las personas tienen un polígono completo (las variantes anatómicas son frecuentes), y esa asimetría explica en parte por qué algunos pacientes toleran la oclusión de una carótida sin secuelas mientras que otros sufren un ictus extenso. En las extremidades, la obstrucción de una arteria femoral o poplítea puede compensarse parcialmente por arterias musculares vecinas que se dilatan; la eficacia depende del tiempo que ha tardado en formarse la obstrucción y de la capacidad del paciente para activar estos mecanismos adaptativos. Están relacionados, pero no son lo mismo. La colateralización es el proceso activo de formación o ampliación de vías alternativas. La circulación colateral es el resultado anatómico y funcional de ese proceso: el conjunto de vasos que ya están operativos. En algunos pacientes, sí. Hay casos bien documentados de oclusiones coronarias crónicas totales con miocardio viable gracias a una red de colaterales madura. Pero no es la norma. La capacidad de colateralización varía mucho entre individuos y depende de la velocidad de la obstrucción, de factores genéticos y de condiciones como la hipertensión o la diabetes, que pueden alterar la respuesta vascular. La arteriogénesis consiste en el remodelado y la ampliación de arteriolas preexistentes, estimulada por la fuerza mecánica del flujo sanguíneo. La angiogénesis es la formación de capilares nuevos desde cero, estimulada por la falta de oxígeno en el tejido. De las dos, la arteriogénesis aporta un caudal de sangre muy superior. Si desea profundizar en conceptos asociados a la colateralización, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la colateralización
Arteriogénesis: remodelado de arteriolas preexistentes
Angiogénesis: capilares nuevos desde la hipoxia
Territorios clínicos donde la colateralización es relevante
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo colateralización que circulación colateral?
¿La colateralización puede suplir completamente a una arteria obstruida?
¿En qué se diferencian arteriogénesis y angiogénesis?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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