DICCIONARIO MÉDICO
Clormetiazol
El clormetiazol (también conocido como clometiazol) es un fármaco sedante-hipnótico con propiedades anticonvulsivantes, utilizado principalmente en el ámbito hospitalario para el manejo del síndrome de abstinencia alcohólica grave y del delirium tremens. El clormetiazol (DCI: clometiazol; nombre comercial más conocido: Distraneurine) es un derivado tiazólico clorado de estructura química emparentada con el anillo tiazol de la tiamina (vitamina B₁), aunque carece de actividad vitamínica. Su nombre refleja la estructura: «clor-» por el átomo de cloro, «meti-» por el grupo metilo y «-azol» por el anillo heterocíclico de cinco miembros que contiene nitrógeno y azufre. Se comercializa habitualmente como edisilato de clometiazol (sal del ácido etanodisulfónico), lo que mejora su estabilidad y solubilidad. Desde el punto de vista farmacológico, el clormetiazol es un neurodepresor central. No pertenece a la familia de las benzodiacepinas ni a la de los barbitúricos, pero comparte con ambos grupos la capacidad de potenciar la neurotransmisión GABAérgica inhibidora. Este mecanismo explica sus tres acciones principales: sedación, inducción del sueño y elevación del umbral convulsivo. El clormetiazol se une al receptor GABA-A en un sitio distinto al de las benzodiacepinas y al del GABA endógeno, modulando alostéricamente la apertura del canal de cloruro. El efecto neto es una hiperpolarización neuronal que disminuye la excitabilidad del sistema nervioso central. Produce, además, una inhibición de la liberación de glutamato, el principal neurotransmisor excitador, lo que refuerza su perfil anticonvulsivante. Tras la administración oral, se absorbe con rapidez en el tubo digestivo: el pico plasmático se alcanza entre 15 y 90 minutos. El inicio de acción es llamativamente rápido para un fármaco oral. Sin embargo, el hígado lo metaboliza de forma extensa en su primer paso (metabolismo de primer paso hepático), de modo que la biodisponibilidad sistémica oscila considerablemente entre pacientes, sobre todo en función de la capacidad hepática de cada uno. En el paciente alcohólico crónico con hepatopatía, ese metabolismo de primer paso puede estar reducido, lo que eleva las concentraciones plasmáticas y el riesgo de toxicidad. El clormetiazol ha sido durante décadas el fármaco de referencia en varios países europeos para la desintoxicación alcohólica hospitalaria. Las guías clínicas británicas (NICE) lo sitúan como alternativa a las benzodiacepinas y a la carbamazepina para el control de la abstinencia aguda, aunque restringen su empleo al ámbito hospitalario. El motivo de esa restricción es doble: por un lado, el fármaco posee un potencial adictivo relevante si se administra durante más de nueve o diez días; por otro, la depresión respiratoria que puede provocar, especialmente en combinación con alcohol residual o con otros depresores del sistema nervioso central, exige monitorización directa. En geriatría se ha utilizado como hipnótico en pacientes ancianos con agitación nocturna o estados confusionales, aprovechando su rápido inicio de acción y su vida media relativamente corta. Fuera de Europa, su uso es más limitado; en Estados Unidos, por ejemplo, no llegó a comercializarse de forma amplia. Benzodiacepinas y clormetiazol comparten la diana farmacológica (el receptor GABA-A) y varias indicaciones (abstinencia alcohólica, estados de agitación, insomnio). Sin embargo, se unen a sitios diferentes del receptor, y el perfil clínico no es idéntico. Las benzodiacepinas tienen un margen terapéutico más amplio y son más manejables en régimen ambulatorio, razón por la que la mayoría de las guías actuales las prefieren como primera línea en la desintoxicación alcohólica. El clormetiazol queda reservado para el paciente hospitalizado, en particular cuando las benzodiacepinas resultan insuficientes o están contraindicadas. Sí. Son dos formas del mismo nombre: clormetiazol es la transcripción directa de la nomenclatura química (chlormethiazole), mientras que clometiazol es la denominación común internacional (DCI) adoptada por la OMS. En la práctica, ambos términos designan la misma molécula. Sí, si se utiliza durante periodos prolongados. Las fichas técnicas advierten que no debe emplearse más de nueve o diez días consecutivos, especialmente en pacientes con antecedentes de dependencia. La interrupción brusca tras un uso sostenido puede provocar un síndrome de abstinencia con ansiedad, temblor e insomnio. En algunos países europeos se ha empleado también en la epilepsia (como anticonvulsivante de segunda línea, en particular en el estado epiléptico refractario, administrado por vía intravenosa) y en la agitación nocturna del anciano. En obstetricia se utilizó históricamente para la eclampsia, pero ese uso ha quedado desplazado por el sulfato de magnesio. Consulte también la información farmacológica completa sobre clometiazol Si busca información sobre posología, efectos adversos e interacciones del clometiazol, puede consultar la ficha completa del medicamento elaborada por la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados al clormetiazol, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el clormetiazol
Mecanismo de acción y farmacocinética
Contexto clínico y limitaciones de uso
Diferenciación con las benzodiacepinas
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo clormetiazol que clometiazol?
¿Puede generar adicción?
¿Se usa fuera de la abstinencia alcohólica?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026