DICCIONARIO MÉDICO
Cistitis gravídica
La cistitis gravídica es la inflamación infecciosa de la vejiga urinaria que se produce durante el embarazo. Constituye la forma más frecuente de infección urinaria sintomática en la gestación, con una prevalencia estimada del 1 al 2 % de los embarazos. El adjetivo "gravídica" procede del latín gravidus ("cargada", "preñada"), derivado a su vez de gravis ("pesada"). Se aplica a cualquier cuadro clínico que aparece en el contexto de la gestación o que está causado directamente por ella. La cistitis gravídica, por tanto, no designa una entidad distinta de la cistitis bacteriana habitual: es la misma infección vesical, pero condicionada y agravada por las modificaciones fisiológicas propias del embarazo. Escherichia coli sigue siendo el germen responsable en el 75 al 90 % de los casos, al igual que fuera de la gestación. Lo que cambia no es el agente causal sino el terreno sobre el que actúa. Durante la gestación confluyen varios factores que facilitan la colonización bacteriana del tracto urinario. La progesterona relaja la musculatura lisa del uréter, lo que enlentece el tránsito de la orina desde el riñón hasta la vejiga y favorece la estasis urinaria. Simultáneamente, el útero en crecimiento comprime la vejiga de forma progresiva, lo que reduce su capacidad funcional y dificulta el vaciado completo. Ese residuo posmiccional constituye un medio propicio para la multiplicación bacteriana. A esto se suman cambios bioquímicos: el pH urinario tiende a elevarse y aumenta la excreción de glucosa y aminoácidos, creando un entorno más favorable para el crecimiento de enterobacterias. También existe una disminución fisiológica de la actividad inmunitaria local que, aunque protege al feto frente al rechazo inmunológico, deja a la gestante más expuesta a las infecciones del tracto urinario. No toda bacteriuria en la embarazada produce cistitis. Se estima que entre el 2 y el 11 % de las gestantes presentan bacteriuria asintomática, es decir, presencia significativa de bacterias en la orina sin que la mujer note molestia alguna. La diferencia con la cistitis gravídica es que en esta última aparecen los síntomas clásicos de la infección urinaria baja. Lo relevante de la bacteriuria asintomática en el embarazo es su potencial de progresión: si no se detecta y aborda, hasta un 30 % de los casos pueden evolucionar hacia una pielonefritis, una complicación con riesgo tanto para la madre como para el feto. Esa es la razón por la que las guías obstétricas recomiendan un urocultivo sistemático en el primer trimestre. La cistitis aguda durante la gestación aparece con más frecuencia en el segundo trimestre, según datos de la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia). La bacteriuria asintomática, en cambio, puede detectarse desde las primeras semanas. No exactamente. La infección urinaria en el embarazo es un concepto más amplio que incluye la bacteriuria asintomática, la cistitis y la pielonefritis. La cistitis gravídica se refiere específicamente a la infección sintomática localizada en la vejiga. Una cistitis tratada a tiempo rara vez tiene consecuencias para el feto. El riesgo real aparece cuando la infección asciende al riñón (pielonefritis), situación que se ha asociado a parto prematuro y a otras complicaciones obstétricas. Consulte también la información clínica sobre la cistitis Si busca información clínica detallada sobre las cistitis, puede consultar la ficha clínica de la cistitis elaborada por el Departamento de Urología de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados a la cistitis gravídica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la cistitis gravídica
Por qué el embarazo predispone a la infección vesical
Relación con la bacteriuria asintomática
Preguntas frecuentes
¿En qué trimestre es más frecuente la cistitis gravídica?
¿Es lo mismo cistitis gravídica que infección urinaria en el embarazo?
¿Puede afectar al bebé?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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