DICCIONARIO MÉDICO
Cisternografía isotópica
La cisternografía isotópica es una modalidad de cisternografía que emplea un radiofármaco inyectado por vía intratecal para rastrear la circulación del líquido cefalorraquídeo (LCR) a través de las cisternas subaracnoideas. Se utiliza sobre todo para confirmar o descartar fístulas de LCR y para evaluar la hidrocefalia normotensiva (de Hakim-Adams). El nombre combina cisternografía (registro de las cisternas) con isotópica, en referencia al uso de un isótopo radiactivo como trazador. El radiofármaco más empleado es el tecnecio-99m unido a ácido dietilentriaminopentaacético (99mTc-DTPA), aunque históricamente se ha utilizado también el indio-111 unido a DTPA. Tras inyectar una pequeña cantidad de trazador en el espacio subaracnoideo mediante punción lumbar, una gammacámara registra imágenes seriadas que muestran cómo el radiotrazador asciende por las cisternas basales, rodea la convexidad cerebral y se reabsorbe en las granulaciones aracnoideas. Las imágenes se adquieren habitualmente a las 1-6 horas de la inyección y se repiten a las 24 horas. En algunos protocolos se añade una adquisición a las 48 o 72 horas, especialmente cuando se sospecha una fístula de localización difícil o una hidrocefalia comunicante de evolución lenta. En una cisternografía isotópica normal, el trazador asciende progresivamente desde las cisternas basales hacia la convexidad cerebral y desaparece del espacio subaracnoideo en unas 24 horas, sin penetrar en los ventrículos. Cuando hay hidrocefalia normotensiva, se observa el llamado reflujo ventricular: el trazador entra en los ventrículos laterales y permanece allí más de 24 horas, mientras que el ascenso hacia la convexidad se enlentece o no se produce. Este patrón fue descrito como herramienta confirmatoria del cuadro clínico definido por Salomón Hakim y Raymond Adams en la década de 1960. En las fístulas de LCR, la cisternografía isotópica puede detectar la zona de fuga si el radiotrazador se acumula de forma asimétrica en la región nasal (rinolicuorrea) o en el oído (otolicuorrea). Se complementa en ocasiones con el uso de algodones o pledgets colocados en las fosas nasales, que se retiran tras varias horas y se mide su radiactividad para confirmar la salida de LCR. La inyección del radiotrazador se realiza mediante punción lumbar, que implica la inserción de una aguja en la región lumbar bajo anestesia local. La molestia principal suele ser la presión que se nota en la espalda al introducir la aguja. La gammagrafía posterior no produce ninguna molestia. La inyección en sí es breve (unos minutos), pero las adquisiciones de imagen se prolongan a lo largo de 24 horas como mínimo. El paciente no permanece en el servicio todo ese tiempo: acude a las horas previstas para cada serie de imágenes y entre tanto puede hacer vida normal con algunas precauciones posturales. La isotópica emplea un radiotrazador y una gammacámara, lo que permite seguir la dinámica del LCR durante horas; su resolución espacial es baja, pero su sensibilidad para detectar reflujo ventricular o fístulas lentas resulta alta. La cisternografía por TC emplea contraste yodado intratecal y ofrece una resolución anatómica muy superior, lo que la hace preferible cuando se necesita localizar con exactitud el punto de fuga óseo en la base del cráneo. Si desea profundizar en conceptos asociados a la cisternografía isotópica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la cisternografía isotópica
Patrón normal y patrones anómalos
Preguntas frecuentes
¿Es dolorosa la cisternografía isotópica?
¿Cuánto dura la prueba?
¿Qué diferencia hay entre cisternografía isotópica y cisternografía por TC?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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