DICCIONARIO MÉDICO
Cemento del diente
El cemento del diente es el tejido conectivo mineralizado, de color amarillo pálido, que tapiza la dentina radicular desde la unión amelocementaria hasta el ápice. Carece de vasos sanguíneos y de nervios, y su misión consiste en fijar las fibras del ligamento periodontal a la raíz, manteniendo cada pieza dentaria anclada en su alvéolo. El diente humano se compone de cuatro tejidos duros: el esmalte, que reviste la corona visible; la dentina, que forma el grueso de la estructura tanto coronaria como radicular; el hueso alveolar, que rodea la raíz; y el cemento, que recubre exclusivamente la porción radicular. Mientras el esmalte y la dentina son los tejidos que el paciente asocia con la dureza y el color del diente, el cemento pasa inadvertido porque queda oculto bajo la encía en condiciones normales. Desde el punto de vista de la arquitectura dentaria, el cemento ocupa una posición de bisagra. Su cara interna contacta con la dentina de la raíz; su cara externa, con el ligamento periodontal, que a su vez se inserta en el hueso alveolar. Sin esa lámina intermedia no habría punto de anclaje para las fibras de Sharpey del ligamento, y el diente carecería de sujeción mecánica al maxilar. Es, en pocas palabras, la pieza que convierte un diente suelto en un diente funcional. Conviene situar el cemento en relación con las demás estructuras del diente. En la corona, la dentina queda protegida por el esmalte. A la altura del cuello anatómico, la protección cambia de manos: el esmalte termina y comienza el cemento, que acompaña a la dentina hasta el extremo apical de cada raíz. El grosor varía considerablemente: unas decenas de micrómetros en la región cervical, varios centenares de micrómetros cerca del ápice. En dientes multirradiculares, la zona de furca (el ángulo donde se separan las raíces) también presenta cemento, generalmente de la variedad celular. Con la edad, el cemento se engrosa por aposición de capas sucesivas. No se remodela como el hueso. Esa acumulación progresiva compensa el desgaste de la corona por la masticación y ayuda a mantener la posición del diente en el plano oclusal. La entrada cemento dental detalla la composición, los tipos histológicos y el proceso de cementogénesis de este tejido. Sí. Ambas expresiones designan el mismo tejido: la capa mineralizada que reviste la raíz. «Cemento dental» y «cemento radicular» son las formas preferidas en la terminología histológica; «cemento del diente» es la denominación descriptiva más habitual fuera del ámbito especializado. En condiciones normales, no, porque la encía cubre toda la raíz. Solo queda visible si la encía se retrae (por enfermedad periodontal, cepillado agresivo u otras causas), y en ese caso lo que se aprecia es una superficie radicular amarillenta, más mate que el esmalte de la corona. La dentina radicular queda expuesta. Como la dentina contiene miles de túbulos microscópicos que comunican con la pulpa, los estímulos externos (frío, calor, ácidos) llegan más fácilmente al nervio y producen dolor. Es uno de los mecanismos que explican la sensibilidad dental cervical. Si desea ampliar información sobre la anatomía del diente y sus tejidos, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el cemento del diente
Lugar del cemento en la anatomía dentaria
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo «cemento del diente» que «cemento dental»?
¿Se puede ver el cemento a simple vista?
¿Qué pasa si se pierde el cemento?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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