DICCIONARIO MÉDICO

Cefalosporina de cuarta generación

Las cefalosporinas de cuarta generación son antibióticos betalactámicos que combinan un espectro ampliado frente a bacilos gramnegativos con una estabilidad notable frente a las betalactamasas cromosómicas de tipo AmpC, un mecanismo de resistencia que limita la utilidad de muchas cefalosporinas de tercera generación.

Qué es una cefalosporina de cuarta generación

El término designa un grupo reducido de cefalosporinas semisintéticas que representan la evolución química más reciente dentro de la clasificación convencional por generaciones. A diferencia de las tres generaciones previas, la cuarta no se define únicamente por un espectro más amplio, sino por una propiedad estructural concreta: la presencia de un grupo amonio cuaternario en la posición 3 del anillo cefalosporánico. Esa carga positiva (zwitteriónica, porque la molécula porta simultáneamente cargas positiva y negativa) facilita la penetración rápida a través de los canales porínicos de la membrana externa de las bacterias gramnegativas.

Solo dos moléculas integran plenamente este grupo. La cefepima, autorizada en la década de 1990, es la más utilizada. La cefpiroma, con un perfil similar, se comercializó en algunos países europeos pero no alcanzó la difusión global de la cefepima. En Japón, como dato singular, no se reconoce oficialmente la cuarta generación como categoría separada: cefepima y cefpiroma se engloban dentro de la tercera.

Por qué la estabilidad frente a AmpC supuso un avance

Las betalactamasas de tipo AmpC son enzimas cromosómicas producidas constitutivamente o de forma inducible por varios géneros de enterobacterias, entre ellos Enterobacter, Citrobacter freundii, Serratia marcescens y Morganella morganii. Cuando una cefalosporina de tercera generación se emplea frente a estos microorganismos, puede seleccionar mutantes desreprimidos que producen AmpC de forma masiva; el resultado es una resistencia que emerge en el curso de la propia administración del antibiótico.

La cefepima resiste la hidrólisis por AmpC porque la estructura zwitteriónica le permite atravesar la membrana externa con rapidez y unirse a las PBPs antes de que la enzima la inactive en el espacio periplásmico. Eso no significa que sea invulnerable: las betalactamasas de espectro extendido (BLEE) y las carbapenemasas la hidrolizan con eficacia variable.

Espectro antimicrobiano

En términos de espectro, la cuarta generación combina la amplia cobertura gramnegativa de la tercera con una actividad frente a cocos grampositivos comparable a la de las cefalosporinas de primera generación. Cubre Staphylococcus aureus sensible a meticilina, estreptococos y la mayoría de las enterobacterias. Posee también actividad frente a Pseudomonas aeruginosa, un rasgo que comparte con la ceftazidima de tercera generación pero que no es común al resto de esa generación.

Como el resto de las cefalosporinas convencionales, no es activa frente a SARM ni frente a enterococos. La cobertura antianaerobia es limitada.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia a la cuarta generación de la tercera?

La diferencia no es solo de espectro. Lo que define a la cuarta generación es su estabilidad frente a las betalactamasas AmpC cromosómicas, que pueden inutilizar a cefalosporinas de tercera generación durante su administración. La cefepima, además, recupera actividad frente a grampositivos que la tercera generación había perdido parcialmente.

¿Por qué se dice que la cefepima es zwitteriónica?

Porque a pH fisiológico su molécula porta cargas eléctricas de signo opuesto de forma simultánea: una carga negativa en el grupo carboxilo (como otras cefalosporinas) y una carga positiva en el grupo amonio cuaternario añadido en la posición 3. Esa doble carga le permite atravesar los canales porínicos de la membrana externa bacteriana con mayor eficacia que las cefalosporinas aniónicas convencionales.

¿Existe una quinta generación de cefalosporinas?

Sí, aunque la categoría no está universalmente consolidada. Moléculas como la ceftarolina y el ceftobiprol se han clasificado como quinta generación porque añaden actividad frente a Staphylococcus aureus resistente a meticilina (SARM), algo que ninguna cefalosporina de las cuatro generaciones previas consigue. Su uso clínico sigue siendo más restringido que el de las generaciones anteriores.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Inyección de cefepima. MedlinePlus.
  2. Mella S et al. Propiedades microbiológicas, clasificación y relación estructura-actividad de cefalosporinas e importancia de las cefalosporinas de cuarta generación. Rev Chilena Infectol. 2001;18(supl 1):7-19.
  3. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Inyección de ceftolozano y tazobactam. MedlinePlus.
  4. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Inyección de ceftarolina. MedlinePlus.

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