DICCIONARIO MÉDICO
Burst-supression
El burst-suppression es un patrón electroencefalográfico que se define por la alternancia de ráfagas (bursts) de actividad eléctrica cerebral de alta amplitud con periodos de supresión casi total. Se observa en situaciones de inactivación cortical profunda, tanto en anestesia general a dosis elevadas como en el coma de diversa etiología. Se trata de un hallazgo en el electroencefalograma (EEG) en el que la actividad cortical no desaparece de forma continua, sino que lo hace de manera intermitente: ráfagas de ondas de alta amplitud (entre 75 y 250 µV, con frecuencias en rango delta y theta) se intercalan con episodios de silencio eléctrico o casi silencio, cuya amplitud queda por debajo de 5 µV. La duración de cada ráfaga oscila habitualmente entre uno y diez segundos, mientras que los intervalos de supresión pueden prolongarse bastante más, dependiendo de la causa y de la profundidad del estado de inactivación cerebral. El término fue acuñado en lengua inglesa. Los primeros registros de este patrón se deben a Derbyshire y colaboradores, quienes en 1936 lo identificaron al estudiar el efecto de anestésicos sobre la corteza cerebral de gatos. Swank y Watson, ya en la década de 1940, consolidaron la denominación burst-suppression al describir el fenómeno de forma sistemática en modelos animales bajo éter y barbitúricos. No tiene una etimología grecolatina propiamente dicha: burst procede del inglés medio bersten, con sentido de "estallido", y suppression del latín suppressio, "acción de reprimir". El patrón refleja un estado en el que la corteza cerebral pierde la capacidad de mantener una actividad eléctrica sostenida. Durante los periodos de supresión, las neuronas corticales permanecen en silencio; se interpreta que carecen de la excitabilidad necesaria para generar potenciales sinápticos detectables en el cuero cabelludo. Cuando la excitabilidad acumulada alcanza un umbral, se produce una descarga colectiva que constituye la ráfaga. El ciclo se repite de forma cuasiperiódica. Existe un índice cuantitativo, el burst-suppression ratio (BSR), que mide la fracción de tiempo que el registro permanece en fase de supresión dentro de un intervalo dado. Cuanto mayor es el BSR, más profunda es la inactivación cortical. Algunos monitores de profundidad anestésica incorporan este cálculo en tiempo real, lo que permite al anestesiólogo ajustar la dosis del agente utilizado. En el ámbito anestésico, el burst-suppression aparece cuando la concentración del fármaco supera cierto nivel. Es una situación deliberada en la llamada "neuroprotección farmacológica", buscada en ocasiones para reducir el metabolismo cerebral. Un detalle relevante: el patrón no es idéntico con todos los anestésicos. Estudios experimentales han demostrado diferencias en la morfología de las ráfagas entre agentes como el propofol y el sevoflurano, lo que sugiere que los circuitos implicados en la generación del burst pueden variar según la vía farmacológica. Fuera del quirófano, el burst-suppression se asocia con encefalopatías graves. Tras una parada cardiorrespiratoria, su presencia prolongada suele correlacionarse con daño cortical difuso, y su valor pronóstico ha sido objeto de numerosos estudios. El pronóstico no es necesariamente el mismo en todos los casos. Si el patrón obedece a una intoxicación farmacológica o a hipotermia terapéutica controlada, la recuperación puede ser completa una vez retirada la causa. En neonatología, el burst-suppression es uno de los hallazgos que definen el síndrome de Ohtahara, una encefalopatía epiléptica de aparición temprana descrita en 1976. El EEG del recién nacido presenta particularidades adicionales, porque la maduración cerebral introduce fluctuaciones en el patrón que no se observan en el adulto. No todos los registros de burst-suppression son iguales. Se distinguen al menos dos formas. La primera, denominada burst-suppression heterogéneo, muestra ráfagas de morfología variable y transiciones graduales entre actividad y silencio; es la forma habitual bajo anestesia. Hay otra variante, con ráfagas estereotipadas, idénticas entre sí, y transiciones abruptas (burst-suppression idéntico o IBS). Esta segunda variante se ha asociado con isquemia cerebral difusa y con un pronóstico particularmente desfavorable en pacientes comatosos tras parada cardíaca. Burst se traduce como "ráfaga" o "estallido" y suppression como "supresión". El nombre describe exactamente lo que se ve en el EEG: estallidos de actividad cerebral alternando con periodos de silencio eléctrico. El término se consolidó en la literatura anglosajona en la década de 1940 y se utiliza habitualmente sin traducir en la práctica clínica hispanohablante. No. El contexto clínico determina su significado. Bajo anestesia general profunda o hipotermia terapéutica controlada, el burst-suppression puede ser transitorio y reversible sin secuelas. Es cuando aparece de forma espontánea, fuera de un contexto farmacológico, cuando su valor pronóstico adquiere gravedad, sobre todo si persiste más allá del recalentamiento en pacientes postanóxicos. Estrictamente, no. Un EEG isoeléctrico o "plano" carece de toda actividad detectable. En el burst-suppression, la actividad no ha desaparecido por completo: reaparece de forma periódica en las ráfagas. Representa un estado intermedio entre la actividad eléctrica continua y el silencio eléctrico cerebral absoluto. Si desea profundizar en conceptos asociados al burst-suppression, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el burst-suppression
Mecanismo neurofisiológico
Contextos clínicos de aparición
Variantes del patrón
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el nombre burst-suppression?
¿Es siempre un signo de mal pronóstico?
¿Es lo mismo burst-suppression que un EEG plano?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026