DICCIONARIO MÉDICO

Bombesina

La bombesina es un tetradecapéptido (cadena de 14 aminoácidos) aislado originalmente de la piel del sapo de vientre de fuego (Bombina bombina). Actúa como neuropéptido y regulador gastrointestinal, y su equivalente en mamíferos es el péptido liberador de gastrina (GRP, del inglés Gastrin-Releasing Peptide).

Qué es la bombesina

El nombre procede directamente del género zoológico Bombina, un grupo de anuros europeos cuya piel contiene un repertorio notable de péptidos bioactivos. En 1971, el farmacólogo italiano Vittorio Erspamer y su equipo, trabajando en Roma, aislaron la bombesina a partir de extractos cutáneos de Bombina bombina y del sapo partero (Alytes obstetricans). Erspamer era un investigador con una trayectoria singular en el aislamiento de sustancias bioactivas de anfibios; años antes había descubierto la serotonina en las células enterocromafines del tracto digestivo, aunque aquel hallazgo se publicó con el nombre de «enteramina» y el reconocimiento pleno tardó en llegar.

La bombesina tiene la secuencia Pyr-Gln-Arg-Leu-Gly-Asn-Gln-Trp-Ala-Val-Gly-His-Leu-Met-NH₂. Un rasgo compartido por todos los miembros de su familia peptídica es la presencia de un residuo de leucina en la penúltima posición del extremo C-terminal, un motivo conservado que resulta decisivo para la unión a los receptores.

Homólogos en mamíferos

En humanos, la bombesina como tal no se sintetiza. Existen, en cambio, dos péptidos endógenos estructuralmente emparentados que actúan sobre los mismos receptores y cumplen funciones comparables. El GRP (péptido liberador de gastrina), compuesto por 27 aminoácidos, se produce en neuronas del tracto gastrointestinal y en fibras nerviosas pulmonares. La neuromedina B, más corta (10 aminoácidos), se expresa sobre todo en el sistema nervioso central. Ambos comparten con la bombesina los residuos C-terminales que determinan la afinidad por los receptores.

Receptores y señalización

Se han identificado tres subtipos de receptores para la bombesina y sus homólogos, todos acoplados a proteínas G: el BB1 (receptor de neuromedina B, NMBR), el BB2 (receptor de GRP, GRPR) y el BB3 (también llamado BRS-3), cuyo ligando endógeno sigue sin conocerse con certeza. Los dos primeros están ampliamente distribuidos en el tracto digestivo, el pulmón y el sistema nervioso central. El BB3 se expresa de forma más restringida; en modelos animales, su inactivación genética se asocia a obesidad, lo que sugiere un papel en la regulación metabólica que todavía se está caracterizando.

Funciones en el tubo digestivo y en la regulación del apetito

La bombesina estimula la liberación de gastrina por las células G del antro gástrico, lo que a su vez potencia la secreción ácida de las células parietales. También promueve la secreción de enzimas pancreáticas y aumenta la motilidad intestinal. En el páncreas exocrino, el efecto parece mediado principalmente por el receptor BB2.

Desde los años ochenta se sabe que la inyección de bombesina en animales de experimentación reduce el tamaño de las comidas y prolonga el intervalo entre tomas. Un estudio publicado en PNAS en marzo de 2025 por el grupo de Maurice Elphick, de la Universidad Queen Mary de Londres, amplió esa perspectiva de forma considerable: los investigadores encontraron genes que codifican péptidos similares a la bombesina en estrellas de mar y otros equinodermos, y demostraron que la inyección de la variante de estrella de mar (denominada ArBN) retraía el estómago evertido del animal e inhibía la alimentación. El dato sugiere que la función reguladora del apetito de esta familia peptídica tiene al menos 500 millones de años de antigüedad, remontándose al ancestro común de vertebrados y equinodermos.

Relevancia en oncología

Los receptores BB1 y BB2 se encuentran sobreexpresados en la superficie de ciertos tumores. La observación es particularmente clara en el carcinoma pulmonar de células pequeñas, donde el GRP actúa como factor de crecimiento autocrino: las propias células tumorales lo secretan y sus receptores de membrana captan la señal, alimentando la proliferación. Se ha descrito una expresión elevada de estos receptores también en tumores de próstata y en algunos carcinomas de páncreas, lo que ha motivado líneas de investigación orientadas a utilizar análogos de la bombesina marcados con radionúclidos para la detección por imagen (PET/SPECT) de estas neoplasias.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre «bombesina»?

Del género Bombina, un grupo de pequeños sapos europeos conocidos por su vientre de colores vivos (amarillo, naranja o rojo) que exhiben como señal de advertencia frente a depredadores. La piel de estos anfibios es rica en péptidos bioactivos, y la bombesina fue bautizada así en referencia directa al animal del que se obtuvo por primera vez.

¿La bombesina existe en el cuerpo humano?

Estrictamente, no. La bombesina como tal es un péptido de anfibio. Lo que tenemos los mamíferos son dos péptidos homólogos (el GRP y la neuromedina B) que comparten la secuencia C-terminal activa y se unen a los mismos receptores. En la literatura biomédica, sin embargo, es habitual usar «bombesina» como término genérico para referirse a toda la familia, incluidos los péptidos humanos.

¿Por qué interesa la bombesina en la investigación del cáncer?

Porque varios tumores expresan cantidades elevadas de receptores para bombesina/GRP, lo que abre dos posibilidades: usar análogos del péptido como sondas para localizar el tumor mediante técnicas de imagen, o diseñar antagonistas que bloqueen la señal proliferativa mediada por el receptor. Ninguno de estos enfoques ha alcanzado todavía la práctica clínica generalizada, pero constituyen un área activa de investigación.

¿Tiene relación la bombesina con la obesidad?

Indirecta. El receptor BB3 participa en la regulación del balance energético, y los ratones que carecen de este receptor desarrollan obesidad. El estudio de Elphick y colaboradores (2025) reforzó la idea de que la bombesina es parte de un sistema ancestral de control de la ingesta, conservado durante 500 millones de años de evolución. Si este conocimiento puede traducirse en intervenciones útiles contra la obesidad humana es una pregunta que aún no tiene respuesta.

Referencias

  1. Agencia SINC. Describen la «bombesina», una antigua neurohormona que controla el apetito. 2025.
  2. Real Academia Nacional de Medicina de España. Bomba de protones. Diccionario de Términos Médicos (referencia a péptidos bioactivos gastrointestinales).
  3. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Enfermedades del aparato digestivo. MedlinePlus en español.
  4. Biblioteca Virtual en Salud (BVS). Bombas iónicas. Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS). Referencia para la familia de péptidos reguladores gastrointestinales.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la bombesina, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Gastrina: hormona gástrica cuya liberación puede ser estimulada por la bombesina a través del receptor BB2.
  • Neuropéptido: categoría de moléculas señalizadoras del sistema nervioso a la que pertenece la bombesina.
  • Péptido: cadena corta de aminoácidos; la bombesina es un tetradecapéptido.
  • Hormona peptídica: tipo de mensajero químico con estructura peptídica, como el GRP homólogo humano de la bombesina.
  • Motilidad: movimiento del tubo digestivo, una de las funciones reguladas por la bombesina.
  • Receptor: estructura de membrana que capta señales de péptidos como la bombesina para desencadenar una respuesta celular.

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