DICCIONARIO MÉDICO
Bartolinitis
La bartolinitis es la inflamación de una o ambas glándulas de Bartolino, dos estructuras glandulares situadas en la porción posterolateral del introito vaginal, encargadas de secretar un moco que contribuye a la lubricación de la vulva. La obstrucción del conducto excretor de la glándula puede dar lugar a un quiste; si este se infecta, se forma un absceso. Las glándulas de Bartolino son dos glándulas del tamaño de un guisante, no palpables en condiciones normales, localizadas a las 4 y las 8 de un reloj imaginario superpuesto al introito vaginal, entre los labios menores y el borde del himen. Su función es secretar un líquido mucoso durante la excitación sexual que facilita la lubricación del vestíbulo vulvar. Cuando el conducto de drenaje de una de estas glándulas se obstruye, la secreción se acumula y origina un quiste. La bartolinitis propiamente dicha aparece si ese quiste se inflama o se infecta. El nombre honra al anatomista danés Caspar Bartholin el Joven (1655-1738), quien describió estas glándulas en 1677 en su obra De ovariis mulierum. Su padre, Caspar Bartholin el Viejo, fue también anatomista célebre, lo que a veces genera confusión en las citas bibliográficas. La grafía fluctúa entre Bartolino y Bartholino según la tradición ortográfica de cada lengua. Cada glándula drena a través de un conducto de unos dos centímetros de longitud que desemboca en el surco que separa el himen de los labios menores. Es la posición de ese orificio de salida, expuesto al entorno vulvar, la que hace a las glándulas vulnerables a la colonización bacteriana procedente de la región perianal y vaginal. La producción de moco es escasa fuera de la estimulación sexual, y disminuye tras la menopausia por atrofia glandular, lo que explica que la bartolinitis sea más frecuente en mujeres en edad reproductiva, especialmente entre los 20 y los 30 años. La obstrucción del conducto puede producirse sin causa aparente. Traumatismos locales, como los derivados del parto o de una episiotomía, y la irritación crónica figuran entre los factores facilitadores, aunque en la mayoría de los casos no se identifica un desencadenante concreto. Cuando el quiste resultante se infecta, la flora responsable suele ser polimicrobiana: Escherichia coli, estreptococos, estafilococos y anaerobios de la región perineal se aíslan con frecuencia. En un porcentaje menor de casos la infección se debe a agentes de transmisión sexual, como Neisseria gonorrhoeae o Chlamydia trachomatis. No es raro que un quiste permanezca asintomático durante largos periodos y que la inflamación aparezca de forma brusca tras una sobreinfección. Conviene distinguir tres situaciones que a veces se agrupan bajo el mismo nombre pero que representan estadios distintos. El quiste de Bartolino es una acumulación de moco estéril en la glándula obstruida: generalmente indoloro, puede pasar inadvertido durante meses o años. La bartolinitis designa la inflamación de la glándula, con o sin infección bacteriana, y cursa habitualmente con molestias locales. El absceso de Bartolino representa la fase purulenta: la glándula, ahora infectada, aumenta rápidamente de tamaño, se vuelve extremadamente dolorosa y puede acompañarse de fiebre y eritema en la piel suprayacente. Los tres estadios pueden ser etapas sucesivas de un mismo proceso o presentarse de forma independiente. Del apellido del anatomista danés Caspar Bartholin el Joven, que describió las glándulas vestibulares mayores en 1677, con el sufijo griego -ίτις (-itis), que indica inflamación. La voz entró en la terminología médica moderna a lo largo del siglo XIX, cuando se generalizó el uso de epónimos para designar estructuras anatómicas y sus patologías. No necesariamente. La causa más frecuente de sobreinfección del quiste es la flora bacteriana habitual de la región vulvoperineal. Sin embargo, en algunos casos el cultivo del exudado revela Neisseria gonorrhoeae o Chlamydia trachomatis, lo que obliga a descartar una infección de transmisión sexual. Estrictamente, no. El quiste es la acumulación de moco por obstrucción del conducto; puede existir sin inflamación y sin dolor. La bartolinitis implica un componente inflamatorio, y el absceso, una infección con acumulación de pus. Los tres términos designan fases distintas de un mismo espectro. La recurrencia no es infrecuente. Algunas mujeres experimentan episodios repetidos, y la tendencia a la recidiva parece depender más de la anatomía individual del conducto excretor que de factores modificables. Cuando los episodios se repiten con frecuencia, se plantean procedimientos que crean una vía de drenaje permanente o, en casos seleccionados, la extirpación de la glándula. Si desea profundizar en conceptos asociados a la bartolinitis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la bartolinitis
La glándula de Bartolino y su anatomía funcional
Causas de la obstrucción y de la infección
Diferenciación entre quiste, bartolinitis y absceso
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre bartolinitis?
¿La bartolinitis es una infección de transmisión sexual?
¿Es lo mismo un quiste de Bartolino que una bartolinitis?
¿Es frecuente que reaparezca?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026