DICCIONARIO MÉDICO
Ataxia aguda
La ataxia aguda es la aparición brusca de incoordinación motora, generalmente de origen cerebeloso, que se instaura en horas o pocos días. En la edad pediátrica, la causa más habitual es la cerebelitis postinfecciosa, un cuadro autolimitado que sigue a infecciones virales comunes. En el adulto, las causas vasculares y tóxicas predominan sobre las infecciosas. Se habla de ataxia aguda cuando la pérdida de coordinación aparece de forma repentina en un paciente que previamente se movía con normalidad. El adjetivo «aguda» no califica la gravedad del cuadro, sino la velocidad de instauración: horas, como mucho unos pocos días. Esa rapidez orienta al clínico hacia un grupo concreto de causas, muy distinto al de las formas progresivas que se desarrollan a lo largo de meses o años. La forma mejor estudiada, y con diferencia la más frecuente en niños, es la cerebelitis aguda postinfecciosa (también llamada ataxia cerebelosa aguda de la infancia). Los primeros informes detallados se remontan a mediados del siglo XX, cuando varios grupos pediátricos describieron niños que, días después de una varicela o de una infección respiratoria banal, comenzaban a caminar con marcada inestabilidad. El cuadro llamó la atención porque se resolvía solo, sin dejar secuelas. El mecanismo que subyace a esta forma pediátrica es de tipo inmunomediado: la respuesta del organismo frente al virus desencadena una inflamación transitoria del cerebelo. No se trata de una infección directa del tejido cerebeloso, aunque en casos infrecuentes (encefalitis herpética, por ejemplo) el virus sí puede invadir el parénquima. Los agentes víricos implicados con mayor frecuencia son el virus varicela-zóster, los enterovirus (Coxsackie, echovirus), el virus de Epstein-Barr y, en menor medida, otros virus respiratorios. La latencia típica oscila entre 5 y 21 días tras el cuadro febril. El niño, que ya estaba recuperado de la infección, empieza a tropezar, a caminar con las piernas separadas y a tener dificultad para manipular objetos. Suelen ser menores de 6 años; por debajo de los 3, el cuadro es especialmente frecuente. La recuperación es la norma. La mayoría de los niños vuelve a la normalidad en un plazo de semanas a pocos meses. Existe, no obstante, un pequeño porcentaje que arrastra una ataxia residual leve o problemas sutiles de coordinación fina detectables solo en la exploración neurológica minuciosa. Cuando un adulto desarrolla ataxia de forma aguda, el abanico etiológico cambia. Las causas vasculares ocupan el primer puesto: un infarto cerebeloso o una hemorragia en la fosa posterior pueden debutar con incoordinación intensa de instauración brusca, acompañada de cefalea, vómitos y alteraciones del nivel de conciencia si se produce compresión del tronco encefálico. Se trata de una urgencia neurológica. Las intoxicaciones constituyen otra causa relevante. Fármacos antiepilépticos en rango tóxico, litio, alcohol en ingesta masiva o disolventes orgánicos pueden provocar disfunción cerebelosa aguda que se resuelve al retirar el agente. La exposición crónica al alcohol produce una degeneración del vermis que es más bien subaguda o crónica, pero una intoxicación etílica aislada ya genera ataxia transitoria; de ahí la popularidad de las pruebas de coordinación en los controles de alcoholemia. Otras posibilidades incluyen brotes de enfermedades desmielinizantes (la esclerosis múltiple puede debutar con un síndrome cerebeloso agudo), encefalitis autoinmunes y, con menor frecuencia, síndromes paraneoplásicos con anticuerpos anti-Yo o anti-Hu dirigidos contra el cerebelo. Que la incoordinación motora aparece en un plazo corto, de horas a pocos días. No indica necesariamente que el cuadro sea grave ni que vaya a dejar secuelas permanentes, aunque sí exige una valoración neurológica urgente para descartar causas que requieran intervención inmediata, como un ictus cerebeloso. Sí, dentro de las causas de ataxia en la infancia, la cerebelitis postinfecciosa es la más común. Suele aparecer entre los 2 y los 6 años. Antes de la vacunación generalizada contra la varicela, este virus era el desencadenante habitual; hoy la proporción se ha desplazado hacia otros virus. En el adulto, sin duda. Un infarto o una hemorragia en el cerebelo puede comprimir el tronco encefálico y poner en riesgo la vida del paciente en pocas horas. En la infancia, la cerebelitis postinfecciosa rara vez entraña gravedad, pero es necesario descartar antes otras causas como tumores de fosa posterior o hidrocefalia. Si desea profundizar en conceptos asociados a la ataxia aguda, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la ataxia aguda
Cerebelitis postinfecciosa en la infancia
Causas en el paciente adulto
Preguntas frecuentes
¿Qué significa «aguda» en el contexto de la ataxia?
¿Es frecuente la ataxia aguda en niños?
¿Puede una ataxia aguda ser una emergencia?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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