DICCIONARIO MÉDICO
Artritis tuberculosa
La artritis tuberculosa es la artritis infecciosa causada por Mycobacterium tuberculosis. Forma parte de la tuberculosis osteoarticular, que a su vez es una manifestación de tuberculosis extrapulmonar y representa entre el 1 y el 5 % de todos los casos de tuberculosis en el mundo. Afecta preferentemente a articulaciones de carga como la rodilla y la cadera, y su curso es insidioso, lo que con frecuencia retrasa la sospecha clínica. Cuando M. tuberculosis coloniza una articulación, lo hace habitualmente por vía hematógena: los bacilos viajan desde un foco pulmonar primario (o desde una reactivación latente) a través de la sangre hasta alojarse en la membrana sinovial o en la metáfisis del hueso adyacente, zona de buena irrigación. Desde ahí la infección se extiende al espacio articular. No siempre existe un antecedente pulmonar reconocible; hasta en la mitad de los casos publicados el foco primario no se identifica en el momento del hallazgo articular. El nombre combina el griego ἄρθρον (árthron, "articulación") con el latín científico tuberculosis, acuñado en el siglo XIX a partir de tuberculum ("pequeño tubérculo") para describir los nódulos granulomatosos que Robert Koch identificó como sede de la infección en 1882. Koch aisló el bacilo ese mismo año, pero la asociación entre tuberculosis y destrucción articular se conocía desde mucho antes: Percivall Pott había descrito en 1779 la espondilitis tuberculosa (el "mal de Pott"), la forma ósea más frecuente. Lo que hace especialmente traicionera a la artritis tuberculosa es su lentitud. La artritis bacteriana piógena se presenta con fiebre alta y signos inflamatorios intensos en cuestión de horas; la forma tuberculosa, en cambio, evoluciona durante semanas o meses con dolor sordo, tumefacción progresiva y pérdida gradual de movilidad. El paciente puede no acudir a consulta hasta que la destrucción articular ya es avanzada. Las articulaciones que soportan peso son las más afectadas. La rodilla encabeza las series publicadas fuera de la columna vertebral, seguida de la cadera. Tobillo, codo, muñeca y hombro aparecen con menor frecuencia. Suele tratarse de una monoartritis (una sola articulación comprometida), lo que obliga a considerarla en todo cuadro monoarticular crónico, sobre todo en regiones donde la tuberculosis es endémica o en pacientes inmunodeprimidos. Conviene situar la artritis tuberculosa dentro del marco más amplio de la tuberculosis osteoarticular, que incluye también la espondilitis (mal de Pott, que concentra alrededor del 50 % de los casos óseos), la osteomielitis tuberculosa sin participación articular y la tenosinovitis tuberculosa. La columna dorsal y lumbar es, con diferencia, la localización más frecuente; la artritis periférica queda en segundo plano, pero tiene entidad propia porque su presentación clínica difiere de la vertebral y porque el retraso en su reconocimiento conduce a daño articular irreversible. Del latín tuberculum, "pequeño tubérculo". Los granulomas que M. tuberculosis forma en los tejidos infectados tienen aspecto nodular, y de esa morfología deriva el nombre de la enfermedad. Koch describió el bacilo responsable en 1882. En países con baja incidencia de tuberculosis, como España, es rara. En regiones endémicas (partes de Asia, Africa subsahariana, Latinoamérica) sigue siendo una causa relevante de monoartritis crónica. La coinfección por VIH ha contribuido a mantener su prevalencia en determinadas poblaciones. Con facilidad, y de hecho ese es uno de sus problemas. La artritis tuberculosa puede imitar a la artritis reumatoide, a una artrosis avanzada o incluso a un tumor óseo. El carácter paucibacilar de las muestras articulares (contienen pocos bacilos) dificulta además la confirmación microbiológica, y no es raro que el retraso entre las primeras molestias y la obtención de un resultado definitivo de laboratorio supere los doce meses. Ambos son formas de tuberculosis osteoarticular. El mal de Pott afecta a la columna vertebral (espondilitis tuberculosa); la artritis tuberculosa afecta a articulaciones periféricas. El mecanismo de llegada del bacilo (diseminación hematógena desde un foco pulmonar) es el mismo. Consulte también la información clínica completa sobre la tuberculosis Si busca información sobre formas clínicas, pruebas y manejo de la tuberculosis, puede consultar la ficha completa de tuberculosis elaborada por el Servicio de Enfermedades Infecciosas de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados a la artritis tuberculosa, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la artritis tuberculosa
Curso clínico y articulaciones más vulnerables
La tuberculosis osteoarticular en el conjunto de la enfermedad
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre "tuberculosa"?
¿Es frecuente la artritis tuberculosa?
¿Puede confundirse con otras artritis?
¿Qué relación tiene con el mal de Pott?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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