DICCIONARIO MÉDICO
Artritis reumática aguda
La artritis reumática aguda es la manifestación articular de la fiebre reumática, una enfermedad inflamatoria postestreptocócica que puede afectar al corazón, las articulaciones, la piel y el sistema nervioso central. La artritis constituye el signo más frecuente de la fiebre reumática (presente en el 60-75 % de los episodios iniciales) y, paradójicamente, el más benigno: se resuelve sin dejar secuelas articulares permanentes. Se produce como respuesta inmunitaria tardía a una faringitis causada por Streptococcus pyogenes (estreptococo betahemolítico del grupo A). Entre dos y cuatro semanas después de la infección faríngea, en individuos genéticamente predispuestos, el sistema inmunitario genera anticuerpos que reaccionan cruzadamente con tejidos propios del organismo, en particular la membrana sinovial de las articulaciones, el endocardio y el miocardio. No es la bacteria la que invade la articulación; es el propio sistema de defensa el que, confundido por la similitud molecular entre antígenos bacterianos y proteínas tisulares, ataca estructuras sanas. El término "reumática" arrastra una historia larga. Procede del griego ῥεῦμα (rheuma, "flujo"), porque la medicina hipocrática atribuía el dolor articular a un flujo patológico de humores hacia las articulaciones. Cuando se dice "artritis reumática aguda" se está indicando que la artritis aparece en el contexto específico de la fiebre reumática, no como una artritis "reumática" genérica. Lo que distingue a esta artritis de casi todas las demás es su carácter migratorio. La inflamación aparece en una articulación grande (rodilla, tobillo, codo, muñeca), produce dolor intenso durante unos pocos días y, cuando empieza a remitir, "salta" a otra articulación. Rara vez afecta a articulaciones pequeñas o a la columna. El dolor suele ser desproporcionado si se compara con los signos de hinchazón visibles, un detalle que los clínicos clásicos ya señalaban como orientador. Existe un aforismo atribuido a varios autores del siglo XIX que resume bien la dualidad de la fiebre reumática: la enfermedad "lame las articulaciones y muerde el corazón". La artritis, por intensa que sea, no deja daño residual; la carditis, en cambio, puede provocar lesiones valvulares permanentes que con los años derivan en endocarditis reumática crónica. Es una de esas situaciones clínicas en las que lo que más duele no es lo que más preocupa. En 1944, T. Duckett Jones propuso una lista de criterios para estandarizar el reconocimiento de la fiebre reumática. La artritis migratoria figuraba entre los criterios mayores, junto con la carditis, la corea de Sydenham, el eritema marginado y los nódulos subcutáneos. El sistema ha sido revisado varias veces por la American Heart Association (la última revisión relevante, en 2015), pero la estructura básica se mantiene: dos criterios mayores, o uno mayor y dos menores, junto con evidencia de infección estreptocócica reciente, hacen probable la fiebre reumática. Conviene saber que la artritis monoarticular (una sola articulación afectada) puede ser la forma de presentación en poblaciones de riesgo intermedio o alto, como reconoció la revisión de 2015 de la AHA. En países con baja incidencia, sin embargo, una artritis monoarticular sin otros criterios rara vez basta para establecer el cuadro completo. Del griego rheuma, "flujo". En la medicina galénica, el dolor articular se explicaba como un flujo de humores hacia la articulación. El término pasó al latín tardío como rheumatismus y de ahí al español. No. Son entidades completamente distintas. La artritis reumática aguda es un episodio transitorio dentro de la fiebre reumática postestreptocócica, y se resuelve sin secuelas articulares. La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune crónica que destruye progresivamente el cartílago y el hueso articular a lo largo de años. T. Duckett Jones, en 1944. Su propuesta ha sido revisada en varias ocasiones (1956, 1965, 1984, 1992, 2015), pero la arquitectura original sigue siendo la base del proceso de identificación clínica de la fiebre reumática en todo el mundo. No. Esa es precisamente su característica diferencial frente a otras artritis inflamatorias crónicas. La inflamación articular de la fiebre reumática remite por completo, incluso sin intervención, en días o semanas. El peligro real de la fiebre reumática no está en las articulaciones sino en el corazón. Si desea profundizar en conceptos asociados a la artritis reumática aguda, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la artritis reumática aguda
El patrón migratorio y las articulaciones afectadas
Los criterios de Jones y el lugar de la artritis en ellos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "reumática"?
¿Es lo mismo artritis reumática aguda que artritis reumatoide?
¿Quién presentó los criterios de Jones?
¿Puede la artritis reumática aguda dañar las articulaciones de forma permanente?
Referencias
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