DICCIONARIO MÉDICO
Arteriorrafia
La arteriorrafia es la sutura quirúrgica de una arteria. Se emplea para cerrar heridas de la pared arterial producidas por traumatismos, procedimientos quirúrgicos o cateterismos, con el objetivo de restablecer la continuidad del vaso sin interrumpir el flujo sanguíneo. El término designa, en cirugía vascular, el acto de suturar una arteria para reparar un defecto de su pared. Procede de dos raíces griegas: ἀρτηρία (artēría, conducto de aire, nombre que los antiguos daban a estos vasos porque en los cadáveres los encontraban vacíos de sangre) y ῥαφή (rhaphḗ, costura, sutura). El sufijo -rrafia aparece en otros términos quirúrgicos que comparten la misma lógica morfológica: aneurismorrafia, aponeurorrafia o aquilorrafia, entre otros. Conviene no confundir la arteriorrafia con la arteriotomía, que es la incisión controlada de la pared arterial para acceder a su luz, ni con la arterioplastia, que implica la reconstrucción plástica del vaso, a menudo con interposición de un parche venoso o protésico. La arteriorrafia, en sentido estricto, cierra un defecto parietal sin necesidad de material de interposición. Suturar una arteria plantea exigencias que no se dan en otros tejidos. La pared arterial consta de tres capas (íntima, media y adventicia) y cualquier irregularidad en la línea de sutura puede desencadenar una trombosis local por exposición del colágeno subendotelial al torrente sanguíneo. Por esa razón, la aguja debe atravesar la pared de dentro hacia fuera (desde la íntima hacia la adventicia), de modo que los bordes de la capa interna queden evertidos y en contacto limpio con la sangre circulante. Se utiliza material de monofilamento no reabsorbible, habitualmente polipropileno, con calibre adaptado al diámetro del vaso (5-0 para arterias de gran calibre, 6-0 o 7-0 para vasos medianos y más pequeños). La sutura puede ser continua o a puntos sueltos; en vasos de calibre reducido se prefieren puntos sueltos para evitar el efecto «fruncido» que estrecharía la luz. Hay que tener en cuenta que una herida arterial limpia y transversal, que afecte a menos de un tercio de la circunferencia del vaso, admite la reparación directa. Cuando el defecto es mayor, la sutura primaria genera estenosis y se recurre a un parche o a una anastomosis terminoterminal. La primera reparación arterial documentada se atribuye a Hallowell, quien en 1759, en Newcastle, suturó la arteria humeral de un paciente utilizando un alfiler y un hilo en forma de ocho. El resultado fue más anecdótico que reproducible. Hubo que esperar casi siglo y medio para que la técnica adquiriera solidez: en 1902, Alexis Carrel, un joven cirujano de Lyon emigrado a Estados Unidos, ideó la sutura por triangulación, consistente en colocar tres puntos equidistantes en la circunferencia del vaso y suturar cada segmento intermedio por separado. Este método reducía la tensión sobre los bordes y facilitaba la eversión de la íntima. Carrel refinó la técnica en el Rockefeller Institute de Nueva York y demostró que un segmento arterial podía conservarse en frío durante semanas antes de ser trasplantado. En 1912 recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por sus trabajos sobre sutura vascular y trasplante de vasos sanguíneos y órganos. A partir de sus principios se desarrollaron las técnicas de reparación que hoy se aplican tanto al traumatismo vascular como a la cirugía electiva. Del griego ἀρτηρία (artēría) y ῥαφή (rhaphḗ, costura). Literalmente significa «costura de una arteria». El mismo sufijo -rrafia aparece en decenas de términos quirúrgicos: gastrorrafia, tenorrafia, nefrorrafia, etc. En todos ellos la idea es la misma: unir mediante puntos de sutura un tejido u órgano. No. La arteriorrafia repara un defecto en la pared de un solo vaso, mientras que la anastomosis vascular une dos extremos de vaso (o un vaso con un injerto) para restablecer la continuidad del flujo. Puede haber situaciones en las que la lesión obligue a seccionar la arteria y rehacer la continuidad con una anastomosis terminoterminal, pero la arteriorrafia en sentido estricto se limita al cierre de una herida parietal sin sección completa. Cuando el defecto supera aproximadamente un tercio de la circunferencia o la pérdida de pared es igual o superior a un centímetro, la sutura directa produce estrechamiento del vaso. En esos casos se opta por un parche (de vena autóloga o de material sintético como el PTFE), por una anastomosis terminoterminal si los cabos pueden aproximarse sin tensión, o por la interposición de un injerto venoso invertido. El primer caso registrado corresponde a Hallowell en 1759, que reparó la arteria humeral en Newcastle, Inglaterra. La técnica era rudimentaria y los resultados, impredecibles. La sutura vascular no se convirtió en un procedimiento fiable hasta los trabajos de Alexis Carrel a principios del siglo XX, que le valieron el Nobel de 1912. Si desea profundizar en conceptos asociados a la arteriorrafia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la arteriorrafia
Fundamentos técnicos de la sutura arterial
Alexis Carrel y la sutura vascular moderna
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra arteriorrafia?
¿Es lo mismo arteriorrafia que anastomosis vascular?
¿Qué ocurre si la herida arterial es demasiado grande para una sutura directa?
¿Quién realizó la primera arteriorrafia?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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