DICCIONARIO MÉDICO
Arteriotomía
La arteriotomía es la incisión quirúrgica de la pared de una arteria con el fin de acceder a su luz. Se practica en cirugía vascular abierta para extraer trombos, retirar placas de ateroma, insertar catéteres o realizar anastomosis con injertos. En términos morfológicos, la palabra procede del griego ἀρτηρία (artēría, conducto, arteria) y τομή (tomḗ, corte, incisión). El compuesto ἀρτηριοτομία (artēriotomía) ya existía en griego clásico, donde designaba la apertura de una arteria con fines terapéuticos (en la medicina antigua, la flebotomía y la arteriotomía se consideraban variantes de la sangría). Según los registros lexicográficos, el término reaparece en latín renacentista hacia 1542 y pasa al francés como artériotomie en 1560. Hoy el significado se ha acotado. Una arteriotomía no es una herida accidental ni una punción percutánea: es una apertura deliberada, realizada con instrumental quirúrgico, bajo visión directa y con control proximal y distal del flujo mediante pinzas vasculares. Esa distinción importa porque las precauciones técnicas que exige cada situación son muy diferentes. Se reconocen dos variantes principales. La arteriotomía longitudinal sigue el eje mayor del vaso y es la más utilizada en procedimientos como la endarterectomía carotídea convencional, donde el cirujano necesita exponer un segmento largo de la luz para retirar la placa de ateroma en bloque. Su inconveniente es que, al cerrarla, la sutura directa puede estrechar vasos de calibre pequeño o mediano; por eso en muchos casos se interpone un parche (venoso o sintético) que amplíe el diámetro resultante. La arteriotomía transversal corta perpendicular al eje del vaso. Se emplea, por ejemplo, en la endarterectomía carotídea por eversión: tras seccionar la carótida interna en su origen, el cirujano «da la vuelta» a la pared como quien invierte un calcetín y despega la placa desde dentro. La ventaja es que el cierre (una anastomosis terminoterminal) no requiere parche. El inconveniente: la visión del extremo distal de la placa resulta más limitada. Antes de incidir la arteria es obligatorio aislarla del flujo, lo que se consigue colocando pinzas vasculares (clamps) por encima y por debajo de la zona elegida. Existe un margen de tiempo para trabajar sin que el territorio distal sufra isquemia irreversible, y ese margen varía según el órgano irrigado (el cerebro tolera pocos minutos; un músculo esquelético, bastante más). En intervenciones sobre la carótida, algunos equipos colocan un tubo de derivación temporal (shunt) que mantiene el flujo cerebral mientras la arteria permanece abierta. La incisión inicial se practica con un bisturí de hoja fina (habitualmente del número 11) y se amplía con una tijera vascular de punta angulada, conocida como tijera de Potts. Un detalle que conviene subrayar: el corte debe ser perpendicular a la pared, nunca tangencial, porque un bisel irregular dificulta el cierre posterior y favorece la formación de trombosis en la línea de sutura. El cierre se denomina arteriorrafia y constituye, en rigor, un procedimiento distinto. Se realiza con material de monofilamento no reabsorbible, pasando la aguja desde la íntima hacia la adventicia para que la capa interna quede evertida y en contacto con la sangre sin irregularidades que activen la cascada de coagulación. Las arterias sobre las que con más frecuencia se practica una arteriotomía son la femoral común (como vía de acceso para procedimientos endovasculares y para la embolectomía con catéter de Fogarty), la carótida (en la endarterectomía para prevención del ictus) y la aorta (en la cirugía abierta de aneurismas). En cirugía coronaria, la arteriotomía sobre la arteria descendente anterior o sus ramas permite realizar la anastomosis del injerto de mamaria interna, si bien aquí las dimensiones del vaso obligan a trabajar con técnica de microcirugía o al menos con magnificación óptica. Del griego ἀρτηρία (artēría, arteria) y τομή (tomḗ, corte). El compuesto ἀρτηριοτομία ya se usaba en la medicina griega clásica con el sentido de «sección de una arteria», generalmente como forma de sangría. Se reintrodujo en latín científico en 1542 y desde entonces se ha mantenido en el vocabulario quirúrgico occidental sin interrupción. No. Son operaciones complementarias, casi opuestas. La arteriotomía abre la arteria; la arteriorrafia la cierra. En la práctica, toda arteriotomía programada termina con una arteriorrafia (o con la interposición de un parche, que es una variante del cierre). Depende del calibre del vaso y de la longitud de la incisión. En arterias grandes, como la aorta o la femoral común, el cierre directo suele ser factible. En vasos de calibre mediano o cuando la incisión es extensa, la sutura directa produciría un estrechamiento de la luz, y se recurre a un parche de vena autóloga o de material sintético para evitarlo. La longitudinal sigue el eje del vaso y ofrece mejor exposición de la luz, pero su cierre puede reducir el diámetro arterial. La transversal corta perpendicularmente y permite un cierre sin estrechamiento, aunque limita la visibilidad en segmentos largos. La elección entre una y otra depende de la intervención concreta y del criterio del cirujano. Si desea profundizar en conceptos asociados a la arteriotomía, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la arteriotomía
Variantes según la orientación del corte
Ejecución técnica y cierre
Contextos clínicos habituales
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra arteriotomía?
¿Es lo mismo arteriotomía que arteriorrafia?
¿Puede cerrarse siempre la arteriotomía con sutura directa?
¿Cuál es la diferencia entre arteriotomía longitudinal y transversal?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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