DICCIONARIO MÉDICO
Arsenicismo
El arsenicismo es el cuadro clínico que resulta de la exposición aguda o crónica al arsénico o a sus compuestos. Sus manifestaciones más precoces suelen ser cutáneas (cambios de pigmentación, hiperqueratosis palmoplantar), pero la afectación puede extenderse al sistema nervioso periférico, al hígado y al aparato cardiovascular. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasifica el arsénico inorgánico como carcinógeno del grupo 1 para el ser humano. Bajo esta denominación se agrupan las alteraciones orgánicas provocadas por la entrada de arsénico en el cuerpo, ya sea en forma inorgánica (arsenitos, arseniatos) u orgánica (compuestos metilados presentes en alimentos de origen marino, de toxicidad considerablemente menor). Puede presentarse como un episodio agudo tras una ingesta masiva o, con mayor frecuencia en salud pública, como un proceso crónico insidioso ligado a la exposición prolongada a concentraciones bajas. La voz «arsénico» procede del latín arsenĭcum y este del griego ἀρσενικόν (arsenikón), que los autores clásicos vincularon al adjetivo ἄρσην (ársēn, «varonil, potente»), en alusión a la capacidad tóxica de la sustancia. No obstante, la raíz real parece ser el siríaco zarnīkh («dorado, amarillo»), referencia al color del oropimente (As₂S₃), mineral que los egipcios ya empleaban como pigmento. El sufijo -ismo indica el estado patológico derivado de esa exposición. Alberto Magno obtuvo arsénico metálico hacia 1250 calentando óxido de arsénico con jabón, y el elemento adquirió durante el Renacimiento una fama siniestra como «veneno de los reyes» por su empleo en asesinatos políticos. El arsénico accede al cuerpo principalmente por ingestión. La fuente de exposición que más repercusión sanitaria tiene a escala mundial son las aguas subterráneas contaminadas de forma natural por depósitos geológicos; la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que países como Argentina, Bangladesh, Chile, China, India, México y Vietnam presentan zonas con concentraciones muy por encima del límite de 10 µg/l recomendado para agua de bebida. En segundo plano quedan la inhalación de partículas en entornos industriales (fundiciones, fabricación de vidrio, producción de plaguicidas) y, de modo marginal, la absorción cutánea directa. Una vez absorbido, el arsénico se distribuye rápidamente por el torrente sanguíneo. Su vida media plasmática ronda las diez horas. Se fija preferentemente en hígado, riñón, bazo y pared del tubo digestivo, y muestra afinidad por tejidos ricos en queratina: piel, uñas y pelo. Atraviesa la barrera placentaria, dato que convierte la exposición materna en un factor de riesgo fetal. La metilación hepática lo transforma en metabolitos menos tóxicos que se eliminan por orina, aunque una fracción permanece en los tejidos durante meses. El arsénico trivalente (As³⁺) se une a los grupos sulfhidrilo de proteínas y enzimas tisulares, con lo que bloquea sistemas enzimáticos que dependen de esos residuos para funcionar. La piruvato deshidrogenasa es una de las dianas más conocidas. El arsénico pentavalente (As⁵⁺) actúa de otro modo: puede sustituir al fosfato en reacciones de fosforilación oxidativa, desacoplando la producción mitocondrial de energía. Ambas formas generan especies reactivas de oxígeno capaces de dañar el ADN. Este estrés oxidativo sostenido explica, al menos en parte, la capacidad carcinógena del elemento: la IARC lo incluyó en el grupo 1 (carcinógeno demostrado en humanos) basándose en la evidencia acumulada sobre cáncer cutáneo, vesical y pulmonar asociado a la exposición crónica. La intoxicación aguda por arsénico sobreviene tras la ingesta de una dosis elevada en un intervalo corto. El cuadro debuta con vómitos intensos, dolor abdominal de tipo cólico y diarrea profusa que puede llevar a la deshidratación grave; le siguen calambres musculares, parestesias distales y, en los casos más graves, fallo multiorgánico y muerte. Es la forma que durante siglos hizo del arsénico un instrumento de homicidio difícil de rastrear. El arsenicismo crónico tiene un perfil muy distinto. Se desarrolla de manera silenciosa a lo largo de meses o años de exposición sostenida a dosis bajas. La piel suele ser el primer órgano en dar señales: aparece hiperpigmentación difusa o moteada (el patrón denominado «en gotas de lluvia» es bastante característico), y más adelante queratosis en palmas y plantas que pueden evolucionar hacia lesiones premalignas. Las uñas desarrollan las llamadas líneas de Mees, estrías transversales blanquecinas. A largo plazo se suman lesiones hepáticas, vasculopatías periféricas, neuropatía sensitiva distal y aumento del riesgo de neoplasias de piel, pulmón y vejiga. En regiones donde la contaminación natural de las napas freáticas es elevada, el arsenicismo crónico adquiere carácter endémico. En Argentina se conoce este cuadro con el nombre de hidroarsenicismo crónico regional endémico (HACRE), término acuñado a mediados del siglo XX para describir la enfermedad que afectaba a poblaciones rurales de la llanura pampeana, Córdoba y el noroeste. Un estudio del Instituto Tecnológico de Buenos Aires publicado en 2025 estimó que más de cuatro millones de personas en el país podrían estar bebiendo agua con niveles de arsénico superiores al límite recomendado. Bangladesh representa probablemente el caso de mayor magnitud mundial. Decenas de millones de pozos entubados perforados a partir de los años setenta del siglo pasado se hundieron, sin saberlo, en acuíferos ricos en arsénico inorgánico. El reconocimiento del problema no llegó hasta la década de 1990. El saturnismo (intoxicación por plomo) comparte con el arsenicismo la naturaleza crónica y la posibilidad de neuropatía periférica, pero su perfil cutáneo es distinto: el plomo produce un ribete gingival azulado (línea de Burton) sin las queratosis palmoplantares típicas del arsénico, y la encefalopatía saturnina predomina sobre la afectación sensitiva distal. Frente al hidrargirismo (intoxicación por mercurio), el arsenicismo se distingue por la prominencia de las lesiones dermatológicas y por la asociación directa con neoplasias sólidas, asociación que el mercurio no presenta con la misma consistencia epidemiológica. Los agentes quelantes constituyen la base terapéutica en ambas intoxicaciones, pero los compuestos específicos y las pautas difieren. Deriva de «arsénico», que el latín tomó del griego ἀρσενικόν (arsenikón). La etimología popular lo relacionó con ἄρσην (ársēn, «varonil»), pero la raíz más probable es el siríaco zarnīkh, que significa «dorado» o «amarillo», en referencia al color del mineral oropimente. El sufijo -ismo indica el estado patológico resultante de la exposición al elemento. Sí. Ambos términos se emplean como sinónimos en la literatura médica para designar el cuadro clínico provocado por la exposición al arsénico. «Arsenicismo» es la forma más habitual en textos en español; «arsenicosis» se encuentra con más frecuencia en publicaciones anglosajonas traducidas. La OMS identifica como áreas de riesgo elevado varias regiones de Bangladesh, la India, Argentina, Chile, China, México, Camboya, Pakistán y Vietnam, donde las aguas subterráneas contienen arsénico de origen geológico. En Argentina, amplias extensiones de la llanura pampeana, Córdoba, Santiago del Estero y el noroeste son zonas endémicas reconocidas desde hace más de un siglo; la primera descripción clínica del HACRE en el país se remonta a principios del siglo XX. No. Los mariscos contienen arsénico en forma orgánica (arsenobetaína, arsenocolina), compuestos que el organismo elimina con rapidez y que poseen una toxicidad muy baja. El riesgo real lo plantea el arsénico inorgánico, presente sobre todo en aguas subterráneas contaminadas y, en menor medida, en ciertos cereales como el arroz cultivado en suelos ricos en el elemento. Si desea profundizar en conceptos asociados al arsenicismo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el arsenicismo
Vías de entrada y distribución en el organismo
Mecanismo tóxico del arsénico inorgánico
Formas clínicas: arsenicismo agudo y crónico
El hidroarsenicismo crónico regional endémico
Diferenciación con otras intoxicaciones por metales
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra arsenicismo?
¿Es lo mismo arsenicismo que arsenicosis?
¿Qué zonas del mundo tienen mayor riesgo?
¿El arsénico presente en los mariscos causa arsenicismo?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026