DICCIONARIO MÉDICO
Anillo glaucomatoso
El anillo glaucomatoso designa el patrón de adelgazamiento y atrofia del anillo neurorretiniano que rodea la excavación del disco óptico en ojos afectados por glaucoma. Constituye uno de los signos oftalmoscópicos característicos de la neuropatía óptica glaucomatosa y su evaluación es relevante para valorar la progresión del daño en las fibras del nervio óptico. Para comprender este signo conviene recordar la anatomía del disco óptico. En el fondo de ojo, el nervio óptico se visualiza como una estructura redondeada con dos zonas diferenciadas: un borde periférico rosado, formado por las fibras nerviosas retinianas agrupadas antes de abandonar el globo ocular (el llamado anillo neurorretiniano), y una depresión central más pálida que recibe el nombre de excavación papilar. En un ojo sano, la excavación ocupa una proporción pequeña del disco. Cuando la presión intraocular se mantiene elevada o existen otros factores de daño, las fibras nerviosas del borde neurorretiniano van muriendo de forma progresiva. El tejido neural rosado se adelgaza, la excavación central se agranda y el cociente entre la excavación y el diámetro total del disco (relación E/D) aumenta. Valores de E/D por encima de 0,6 se consideran sospechosos; por encima de 0,7, muy sugestivos de neuropatía glaucomatosa. Ese adelgazamiento del reborde neural, con la consiguiente ampliación de la zona excavada, es lo que configura el aspecto «glaucomatoso» del disco y da nombre al término. La pérdida no suele ser uniforme. En la mayoría de los casos comienza por los polos inferior y temporal del disco, lo que corresponde a las fibras arqueadas que rodean el fascículo papilomacular. El resultado es un adelgazamiento asimétrico del anillo, visible como una muesca o escotadura en esos sectores. Si la enfermedad progresa sin control, la excavación puede acabar ocupando la práctica totalidad de la papila, con pérdida completa del tejido neurorretiniano y deterioro grave del campo visual. Junto al adelgazamiento del anillo, la exploración puede revelar otros signos asociados: hemorragias en astilla en el borde del disco (más frecuentes en el glaucoma de tensión normal), atrofia peripapilar y pérdida visible de la capa de fibras nerviosas de la retina en la fotografía de fondo de ojo o en la tomografía de coherencia óptica. No. Se identifica mediante oftalmoscopia directa o indirecta, fotografía estereoscópica del fondo de ojo o tomografía de coherencia óptica (OCT). Requiere un examen realizado por un oftalmólogo. No necesariamente. Hay papilas fisiológicamente grandes (frecuentes en personas con miopía elevada) que presentan excavaciones amplias sin que exista daño glaucomatoso. La clave es la relación entre la excavación y el grosor del anillo neurorretiniano, junto con la correlación con el campo visual y la presión intraocular. Las fibras nerviosas retinianas que se pierden por la neuropatía glaucomatosa no se regeneran. El daño es irreversible, lo que subraya la importancia de la detección precoz. Si desea profundizar en conceptos asociados al anillo glaucomatoso, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el anillo glaucomatoso
Patrón de pérdida de las fibras
Preguntas frecuentes
¿El anillo glaucomatoso se ve a simple vista?
¿Una excavación grande significa siempre glaucoma?
¿Se puede recuperar el tejido neural perdido?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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