DICCIONARIO MÉDICO
Anaclisis
La anaclisis designa, en la teoría psicoanalítica, la relación de dependencia que las pulsiones sexuales infantiles establecen con las funciones de autoconservación (alimentación, cuidado, protección). El concepto fue introducido por Sigmund Freud bajo el término alemán Anlehnung y constituye uno de los dos modelos de elección de objeto que describe el psicoanálisis. El término proviene del griego ἀνάκλισις (anáklisis), formado por ἀνά (aná, «sobre», «hacia arriba») y el verbo κλίνω (klínō, «inclinarse», «recostarse»), con el sufijo -σις (-sis, «acción»). Su sentido literal es «el acto de recostarse sobre algo o alguien». Hipócrates ya usaba la palabra en el siglo V a.C. para describir la posición de decúbito, especialmente el decúbito supino. En latín científico se documenta desde 1713 con ese mismo sentido postural, hoy en desuso. La acepción psiquiátrica actual nace del alemán Anlehnung, que Freud empleó en sus Tres ensayos sobre la teoría de la sexualidad (1905) para explicar cómo las pulsiones sexuales del lactante se apoyan inicialmente en las funciones vitales. El niño que mama del pecho materno obtiene alimento, sí, pero al mismo tiempo la succión genera una satisfacción que va más allá de la nutrición. Esa satisfacción accesoria se «apuntala» en la función alimentaria y de ahí arranca, según Freud, la vida pulsional del sujeto. El término inglés que la Standard Edition adoptó para traducir Anlehnung fue precisamente anaclisis, tomado del griego, aunque Laplanche y Pontalis advirtieron en 1967 que la palabra resulta demasiado culta para lo que en alemán es un vocablo corriente que simplemente significa «apoyarse en». En Introducción del narcisismo (1914), Freud distinguió dos vías por las que un individuo elige a quién amar. La primera sigue el modelo del apuntalamiento (Anlehnungstypus): se ama a la persona que alimentó, protegió o cuidó durante la infancia, o a alguien que recuerda a esas figuras. La segunda vía es la elección narcisista, donde el objeto de amor se escoge a imagen de uno mismo (lo que uno es, lo que fue, lo que querría ser). Ninguna de las dos opera en estado puro. En cualquier relación adulta coexisten elementos anaclíticos y narcisistas en proporciones variables; lo que interesa a la clínica es cuál predomina y en qué grado condiciona la estabilidad del vínculo. Conviene no confundir anaclisis con anaclasis. Suenan parecidas, pero proceden de raíces griegas distintas: κλίνω (inclinarse, recostarse) frente a κλάω (romper). La primera pertenece al vocabulario de la psiquiatría y la psicología; la segunda, al de la traumatología y la óptica. El concepto de anaclisis adquirió proyección clínica cuando René Spitz lo aplicó a sus observaciones de lactantes institucionalizados en la década de 1940. Spitz comprobó que los niños separados de su madre durante períodos prolongados desarrollaban un cuadro de apatía, pérdida de peso y retraso psicomotor al que denominó depresión anaclítica. El adjetivo anaclítico, derivado de esta misma raíz, pasó entonces de la metapsicología freudiana al lenguaje de la pediatría y la psiquiatría infantil. Más tarde, Sidney Blatt utilizó el calificativo para describir un estilo de personalidad en adultos marcado por la necesidad constante de aprobación y cercanía afectiva, contrapuesto al estilo introyectivo (centrado en la autocrítica). El apego descrito por John Bowlby en los años sesenta recoge buena parte de la intuición freudiana sobre la anaclisis, pero la reformula en un marco etológico que prescinde de la teoría de las pulsiones. La convergencia entre ambas tradiciones explica que hoy los términos «anaclítico» y «dependiente» se solapen con frecuencia en la literatura clínica, aunque no sean exactamente intercambiables. Del griego ἀνάκλισις (anáklisis), que significa literalmente «acción de recostarse sobre algo». La usaba Hipócrates en el siglo V a.C. para describir la posición de decúbito. Su sentido psicológico actual procede de la traducción inglesa del término alemán Anlehnung, empleado por Freud a partir de 1905. No exactamente. La anaclisis freudiana explica cómo la pulsión sexual se apuntala sobre la función de autoconservación; el apego de Bowlby describe un sistema motivacional innato orientado a mantener la proximidad con el cuidador. Parten de marcos teóricos distintos, pero ambos reconocen que el vínculo temprano con la figura de cuidado es decisivo para el desarrollo emocional. Prácticamente no. La acepción de «decúbito supino» que tuvo anaclisis hasta el siglo XVIII ha desaparecido del lenguaje clínico actual. Hoy el término se emplea casi exclusivamente en psiquiatría, psicología clínica y estudios psicoanalíticos. Depende. El apuntalamiento de las pulsiones en las funciones de autoconservación es un fenómeno normal del desarrollo infantil. Se vuelve problemático cuando la dependencia hacia la figura de apoyo persiste de forma rígida en la vida adulta e impide la autonomía emocional, configurando lo que Blatt describió como personalidad anaclítica. Si desea profundizar en conceptos asociados a la anaclisis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la anaclisis
Elección de objeto por apuntalamiento
Relevancia en la psicopatología del desarrollo
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra anaclisis?
¿Anaclisis y apego son lo mismo?
¿Existe todavía el uso médico antiguo de anaclisis como posición corporal?
¿La anaclisis es patológica?
Referencias
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