DICCIONARIO MÉDICO
Narcisismo
El narcisismo es la disposición a centrar el afecto y la atención en la propia persona, un fenómeno que la psicología sitúa en un continuo: presente en dosis normales en el desarrollo infantil y en la autoestima adulta, y capaz de endurecerse hasta convertirse en un trastorno de la personalidad diagnosticable. El término, tomado del mito griego de Narciso, entró en el vocabulario clínico a finales del siglo XIX, antes incluso de que Freud lo convirtiera en objeto de una teoría propia. En psicología, narcisismo designa una investidura afectiva desproporcionada hacia la propia imagen, las propias capacidades o los propios logros, con la correlativa dificultad para reconocer las necesidades del otro. La Real Academia Española recoge dos acepciones que resumen bien este doble registro: la mitológica, "manía propia del narciso", y la clínica, "excesiva complacencia en la consideración de las propias facultades u obras" (RAE, Diccionario de la lengua española). No hay una frontera nítida entre ambas: el rasgo forma parte del repertorio normal de la personalidad y solo en su extremo se convierte en síntoma. El nombre procede de Narciso, el joven de la mitología griega que, según la versión que fijó el poeta Ovidio en el libro III de sus Metamorfosis, se enamoró de su propio reflejo en el agua tras rechazar el amor de la ninfa Eco. Conviene aclarar un malentendido frecuente: narcisismo y narcótico suenan parecido, pero el parentesco termina ahí. La hipótesis de que el nombre del joven mitológico derive de narké (entumecimiento, la misma raíz de narcótico) por las propiedades sedantes de la flor del narciso es, según los diccionarios etimológicos del griego de Chantraine y Beekes, una etimología popular atribuida al escritor Plutarco, no una filiación lingüística demostrada. El parecido, en definitiva, engañó también a los antiguos. Suele atribuirse a Sigmund Freud la invención del término, pero la cronología es otra. En 1898 el sexólogo británico Havelock Ellis empleó la expresión "semejante a Narciso" para describir una forma extrema de autoerotismo. Un año después, el psiquiatra alemán Paul Näcke tradujo la idea al alemán y acuñó Narzissmus para referirse a una perversión sexual centrada en el propio cuerpo. Freud no recogió el concepto hasta 1914, en el ensayo Introducción al narcisismo, donde lo despojó de su sentido estrictamente sexual y lo convirtió en una pieza central de la teoría de la libido. Ese giro de 1914 fue decisivo. Freud distinguió un narcisismo primario, el estado precoz en el que el niño vuelca toda su libido sobre sí mismo antes de dirigirla hacia objetos externos, de un narcisismo secundario: la retirada posterior de esa libido de los objetos del mundo para replegarse de nuevo sobre el yo, típica de ciertos cuadros psicóticos. La distinción sigue citándose en la literatura psicoanalítica, aunque el propio Freud reconoció que los límites entre ambos son borrosos. La mayoría de las personas exhiben algún grado de narcisismo sin que ello suponga patología: cierta autoestima elevada, cierta necesidad de reconocimiento, forman parte del funcionamiento psicológico ordinario y, en la adolescencia, son incluso esperables. El problema aparece cuando ese patrón se vuelve rígido, generalizado y ajeno al contexto, hasta interferir con el trabajo, las relaciones o el bienestar de quien lo presenta. En ese extremo del espectro se sitúa el trastorno de la personalidad narcisista, una categoría diagnóstica que se describe con detalle en la entrada dedicada al término narcisista. No es infrecuente, además, distinguir entre un narcisismo grandioso u ostentoso, más expansivo y reconocible, y uno vulnerable, marcado por la hipersensibilidad a la crítica bajo una fachada de seguridad. Ambos comparten el núcleo egocéntrico, pero se expresan de forma casi opuesta. Del mito griego de Narciso, fijado por Ovidio en el siglo I. El término psicológico, sin embargo, es mucho más tardío: entró en el vocabulario clínico en 1898 y 1899, de la mano de Havelock Ellis y Paul Näcke. No. Tomó el término de Näcke en 1914 y lo convirtió en el eje de una teoría: la distinción entre narcisismo primario y secundario. Casi nadie escapa a algún rasgo narcisista en algún momento de su vida. El trastorno, en cambio, exige un patrón estable, generalizado desde el inicio de la edad adulta y con impacto real en el funcionamiento de la persona. Es una distinción introducida por Freud en 1914 para diferenciar el autocentramiento propio de la primera infancia, anterior a la relación con los objetos externos, del repliegue posterior de la libido sobre el yo que se observa en ciertos cuadros psicóticos. Se solapan pero no son sinónimos. El egocentrismo, tal como lo describió Piaget, es una limitación cognitiva propia del desarrollo infantil: la dificultad para adoptar la perspectiva de otro. El narcisismo añade un componente afectivo, la necesidad de admiración, que puede persistir mucho más allá de la infancia.Qué es el narcisismo
Un término más antiguo que el psicoanálisis
Del rasgo de personalidad al trastorno
Preguntas frecuentes sobre el narcisismo
¿De dónde viene exactamente la palabra narcisismo?
¿Fue Freud quien inventó el concepto?
¿Es lo mismo tener rasgos narcisistas que sufrir un trastorno?
¿Por qué se habla de narcisismo primario y secundario?
¿El narcisismo tiene algo que ver con el egocentrismo?
Referencias
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