DICCIONARIO MÉDICO
Ampolla quística
La ampolla quística es una variante morfológica de ampolla cuyo contenido presenta un aspecto espeso o gelatinoso, o cuya pared adopta características de una cavidad quística. El término se utiliza tanto en dermatología como en oftalmología, con matices distintos en cada campo. En dermatología, se califica como quística a una ampolla cuyo contenido no es el líquido seroso claro habitual, sino un material de consistencia más densa, a veces mucoide. Esta transformación puede deberse a la cronicidad de la lesión, a la infiltración celular del líquido o a la naturaleza del proceso patológico subyacente. Se observa en algunas dermatosis ampollosas de larga evolución y en ciertos cuadros de retención glandular donde el material secretor queda atrapado bajo la epidermis formando cavidades con apariencia de quiste. En oftalmología, el concepto tiene un significado propio. Tras una trabeculectomía, una ampolla de filtración puede evolucionar hacia una forma quística: una elevación de pared muy fina, translúcida y avascular, con contenido acuoso a baja presión. Paradójicamente, estas ampollas suelen mantener un drenaje eficaz del humor acuoso, pero su fragilidad las hace vulnerables a fugas tardías y a infecciones (blebitis). El uso intraoperatorio de antimetabolitos como la mitomicina C aumenta la probabilidad de que la ampolla adopte este aspecto. En el contexto oftalmológico, la ampolla quística se sitúa en el extremo opuesto a la ampolla encapsulada. Mientras que esta última presenta paredes gruesas, fibrosas y muy vascularizadas (con drenaje deficiente y presión intraocular elevada), la ampolla quística tiene paredes adelgazadas, sin vasos visibles, y mantiene la filtración. Cada variante plantea riesgos diferentes: la encapsulada amenaza con el fracaso del control de la presión ocular; la quística, con la rotura del techo conjuntival y la infección secundaria. No en sentido estricto. Un quiste verdadero posee un revestimiento epitelial propio. La ampolla quística conserva la estructura de una ampolla (techo epidérmico, base y contenido) pero su contenido espeso o su pared engrosada le confieren un aspecto que recuerda al de un quiste. Depende. Si la presión intraocular está controlada y no hay signos de fuga ni infección, se vigila. Si la pared se adelgaza excesivamente o aparecen fugas, puede ser necesario reforzarla quirúrgicamente o replantear la estrategia de drenaje. Si desea profundizar en conceptos asociados a la ampolla quística, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es una ampolla quística
Diferencia con la ampolla encapsulada
Preguntas frecuentes
¿Una ampolla quística de la piel es un quiste?
¿La ampolla quística ocular requiere intervención?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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