DICCIONARIO MÉDICO
Alucinación vestibular
La alucinación vestibular es una percepción falsa de movimiento, rotación o desplazamiento del cuerpo en el espacio sin que exista un estímulo físico que la provoque. Se encuadra entre las alucinaciones de modalidad no clásica y constituye el sustrato perceptivo de lo que la otorrinolaringología denomina "ilusión de movimiento". El sistema vestibular, alojado en el oído interno, detecta dos tipos de aceleración: la angular, registrada por los tres canales semicirculares, y la lineal (incluida la gravedad), captada por el utrículo y el sáculo. Esa información viaja por el nervio vestibulococlear hasta los núcleos del tronco encefálico y, desde allí, se distribuye hacia el cerebelo, la corteza parietal posterior y la corteza insular. Cuando cualquier punto de este circuito genera una señal que no se corresponde con la posición real del cuerpo, la persona experimenta una alucinación vestibular. En latín, vestibulum designaba el atrio o antesala de una vivienda romana. Los anatomistas del siglo XVII adoptaron el nombre para la cavidad ósea del oído interno que da paso a los canales semicirculares y a la cóclea, porque funcionalmente actúa como recibidor de las señales de equilibrio antes de que se distribuyan al resto del sistema nervioso. Para la otorrinolaringología, el vértigo se define con frecuencia como una "alucinación de movimiento": el paciente percibe rotación, balanceo o traslación que no existen. Esa definición convierte al vértigo, en sentido estricto, en una forma de alucinación vestibular. No toda alucinación vestibular adopta forma rotatoria; algunas se manifiestan como sensación de caída libre, de flotación, o como la impresión de que el suelo se inclina bajo los pies. Conviene precisar que la neurología clásica reserva el término "alucinación vestibular" para situaciones en las que la percepción de movimiento no se acompaña de un conflicto sensorial real en el aparato vestibular periférico. Así, una crisis vertiginosa por desplazamiento de otolitos dentro del canal semicircular posterior tiene un estímulo mecánico identificable, aunque anómalo; la sensación de girar en el vacío que refiere un paciente con epilepsia del lóbulo temporal, en cambio, carece de cualquier aferencia periférica y se genera íntegramente en la corteza. Los estudios de estimulación eléctrica intraoperatoria realizados desde la década de 1950 localizaron en la corteza parieto-insular una zona cuya activación reproducía sensaciones de rotación y flotación. Trabajos posteriores con neuroimagen funcional han confirmado que la unión temporoparietal (TPJ, por sus siglas en inglés) participa en la integración de las señales vestibulares con la imagen corporal. Una descarga epileptiforme en esa región puede producir experiencias tan vívidas como sentir que el cuerpo entero gira sobre su eje longitudinal, o que se eleva lentamente por encima de la cama. Es breve, dura segundos. Fuera del contexto epiléptico, las alucinaciones vestibulares transitorias forman parte de la experiencia cotidiana: la sacudida hípnica acompañada de sensación de caída al dormirse, o la impresión de seguir en movimiento tras descender de un barco (el llamado mal de débarquement), son ejemplos que la mayoría de la población reconoce sin dificultad. La alucinación propioceptiva afecta a la percepción de posición o movimiento de un segmento corporal concreto (un brazo, una rodilla), mientras que la vestibular concierne a la orientación del cuerpo entero en el espacio. Un paciente con miembro fantasma percibe que su mano amputada se flexiona; un paciente con alucinación vestibular percibe que toda su persona gira o cae. La alucinación cenestésica comparte con la vestibular el carácter global, pero su contenido no es de movimiento sino de transformación corporal (sensación de estar hecho de cristal, de que los órganos han cambiado de sitio). Del latín vestibulum, que significaba "antesala" o "atrio". Los anatomistas del siglo XVII lo aplicaron a la cavidad del oído interno que sirve de entrada al laberinto óseo, y de ahí pasó a denominar todo el sistema sensorial del equilibrio. Depende del origen. Si hay un estímulo mecánico real en el oído interno (otolitos desplazados, inflamación del nervio vestibular), se habla de vértigo con base periférica. Se reserva el concepto de alucinación vestibular pura cuando la corteza genera la percepción de movimiento sin que exista ninguna señal periférica que la justifique, como ocurre en ciertas auras epilépticas o en la estimulación cortical directa. No. Las sacudidas hípnicas con sensación de caída son un fenómeno fisiológico muy frecuente, ligado a la relajación muscular que precede al sueño. Solo merecen valoración si se repiten de forma persistente o alteran significativamente la calidad del descanso. Son modalidades sensoriales distintas. La vestibular informa sobre la orientación y el movimiento del cuerpo entero en el espacio; la propioceptiva, sobre la posición de cada articulación o segmento muscular. Un paciente puede experimentar ambas simultáneamente, pero el mecanismo y el circuito neural difieren. Si desea profundizar en conceptos asociados a la alucinación vestibular, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la alucinación vestibular
Relación con el concepto clínico de vértigo
Sustrato cortical y unión temporoparietal
Diferenciación con otras alucinaciones corporales
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "vestibular"?
¿Sentir que todo da vueltas es siempre una alucinación?
¿La sensación de caer al dormirse es patológica?
¿Es lo mismo alucinación vestibular que alucinación propioceptiva?
Referencias
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