DICCIONARIO MÉDICO
Acropigmentación reticulosa de Kitamura
La acropigmentación reticulada de Kitamura es una genodermatosis poco frecuente que se manifiesta con máculas pigmentadas, ligeramente deprimidas, dispuestas en patrón de red sobre el dorso de las manos y los pies. Aparece en la primera o segunda década de la vida y muestra predilección por personas de origen asiático, sobre todo japonés. Conocida también en parte de la bibliografía como acropigmentación reticulosa de Kitamura, esta entidad pertenece al grupo de los trastornos pigmentarios reticulados congénitos. Son una familia de genodermatosis que comparten un rasgo visible: la disposición en malla de la hiperpigmentación cutánea. El cuadro se caracteriza por máculas pardas, bien delimitadas, sin halo hipopigmentado, que asientan sobre el dorso de manos y pies. Las lesiones tienden a oscurecerse con los años y luego se estabilizan en la edad media. Desde el punto de vista etimológico, el término combina tres componentes. El prefijo «acro-» procede del griego ἄκρος (ákros), que significa extremo o punta, y se aplica en medicina a las regiones más distales del cuerpo. La palabra «pigmentación» tiene raíz latina: pigmentum designaba en latín clásico cualquier materia colorante, y deriva del verbo pingere, pintar. El adjetivo «reticulada» procede de reticulum, diminutivo latino de rete (red), y describe con literalidad lo que el ojo ve en estas lesiones: una trama fina de hiperpigmentación entrelazada con piel de tono normal. El nombre propio Kitamura corresponde al dermatólogo japonés que documentó el cuadro en 1943. En 2013, un equipo dirigido por Michihiro Kono en la Universidad de Nagoya identificó al gen ADAM10, situado en el cromosoma 15q21, como causa de la enfermedad. El hallazgo se obtuvo por secuenciación del exoma completo en cinco familias japonesas y demostró mutaciones heterocigotas en este gen. La proteína ADAM10 es una metaloproteasa con una función bien estudiada: corta el dominio extracelular de los receptores Notch, un paso necesario para que la señalización Notch funcione con normalidad. ¿Qué tiene que ver esto con el color de la piel? La vía Notch regula la comunicación entre melanocitos y queratinocitos, las dos estirpes celulares implicadas en el reparto de melanina dentro de la epidermis. Cuando la proteína ADAM10 funciona mal, esa comunicación se desorganiza. El pigmento se deposita de forma irregular y se concentra en el extremo de las crestas interpapilares, lo que explica el aspecto característico que se observa al microscopio: máculas con hiperpigmentación en la punta de las crestas, epidermis adelgazada y redes epidérmicas alargadas. La base de datos HGMD recoge alrededor de quince variantes patogénicas distintas en ADAM10, sin un punto caliente mutacional reconocido. La herencia más frecuente es autosómica dominante con penetrancia alta, aunque variable entre familias. Se han documentado casos esporádicos sin antecedentes familiares y series con patrones que ponen en duda esa dominancia clásica. La mayoría de los pacientes publicados son de ascendencia japonesa. La literatura recoge ya casos en pacientes chinos, indios, latinoamericanos y europeos, lo que la convierte en una entidad a tener en cuenta en países con flujos migratorios diversos. Suelen aparecer las lesiones antes de los veinte años. Crecen y se oscurecen durante la juventud y se estabilizan hacia la edad media. Hay otro rasgo muy útil para el dermatólogo: la presencia de pequeños hoyuelos (pits) en palmas y plantas, junto con la interrupción visible de los dermatoglifos, las líneas que dibujan las huellas digitales. Esa combinación de máculas reticuladas, hoyuelos y dermatoglifos rotos es lo que orienta el diagnóstico. Kitamura, dermatólogo japonés, publicó la primera descripción del cuadro en 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, en una revista japonesa de dermatología. El artículo recogía la observación de varios pacientes con la misma combinación de máculas reticuladas acrales, hoyuelos palmares y disrupción de los dermatoglifos, y proponía una entidad clínica diferenciada de otros trastornos pigmentarios ya conocidos en Japón. El epónimo se consolidó internacionalmente en las décadas siguientes, conforme la dermatología occidental incorporó las contribuciones de la escuela japonesa a sus textos de referencia. Durante mucho tiempo se debatió si la acropigmentación de Kitamura era una entidad propia o una variante regional de la enfermedad de Dowling-Degos. La caracterización genética de 2013 zanjó parte de esa discusión: ADAM10 es el gen característico de Kitamura, mientras que Dowling-Degos se asocia principalmente a mutaciones en KRT5 y en otros genes distintos. El grupo de los trastornos pigmentarios reticulados incluye varias entidades con presentación clínica solapada. Saber distinguirlas es la principal utilidad práctica de conocer Kitamura como entidad propia. En la enfermedad de Dowling-Degos, la hiperpigmentación reticulada se localiza en pliegues (axilas, ingles, cuello) y no en el dorso de las extremidades, y la epidermis muestra hiperplasia en lugar de atrofia. Comparte con Kitamura los hoyuelos palmares en algunos casos. La localización flexural y el patrón histológico son la pista clave del diagnóstico diferencial. La acropigmentación reticulada de Dohi, también denominada discromatosis simétrica hereditaria, afecta el dorso de manos y pies igual que Kitamura, pero combina máculas hiperpigmentadas e hipopigmentadas. Esa coexistencia no aparece en Kitamura. El gen responsable es ADAR1. Galli-Galli comparte rasgos clínicos con Dowling-Degos, pero presenta acantólisis suprabasal en la histología, un detalle exclusivo que permite separarla del resto del grupo. El síndrome de Haber se distingue por su componente rosáceo facial asociado a la pigmentación reticulada. Del griego ἄκρος (extremo, punta) combinado con el latín pigmentum (color, pintura) y reticulum (red pequeña). El epónimo lo añade Kitamura, el dermatólogo japonés que describió el cuadro en 1943. Algunos textos utilizan la variante «reticulosa», menos extendida en la bibliografía actual pero igualmente válida. No. Comparten la disposición reticulada del pigmento y la herencia autosómica dominante, pero se diferencian en la localización (acral en Kitamura, flexural en Dowling-Degos), en el comportamiento epidérmico (atrofia frente a hiperplasia) y en el gen implicado (ADAM10 frente a KRT5 y otros). Durante décadas se las consideró variantes de una misma enfermedad; la genética molecular ha demostrado que son entidades distintas. El patrón clásico es autosómico dominante con penetrancia alta. Se han documentado familias en las que la herencia no encaja bien con ese modelo y casos esporádicos sin antecedentes familiares. En Japón se describió por primera vez y allí es donde la dermatología la ha estudiado con más detalle. Cerca del 60% de los casos publicados son de origen asiático. Se han comunicado pacientes europeos, latinoamericanos, africanos y de Oriente Medio. La verdadera frecuencia fuera de Asia probablemente esté infraestimada por confusión con otros trastornos pigmentarios reticulados. Si desea profundizar en conceptos asociados a la acropigmentación reticulada de Kitamura, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la acropigmentación reticulada de Kitamura
El gen ADAM10 y la vía de señalización Notch
Patrón hereditario y distribución poblacional
Kitamura y la descripción de 1943
Diferenciación con otros trastornos pigmentarios reticulados
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre acropigmentación reticulada de Kitamura?
¿Es lo mismo la acropigmentación de Kitamura que la enfermedad de Dowling-Degos?
¿Se hereda siempre de la misma manera?
¿Por qué aparece sobre todo en personas de origen asiático?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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