DICCIONARIO MÉDICO
Aborto tardío
El aborto tardío es la pérdida gestacional espontánea que se produce entre la semana 12 y la semana 20 de gestación. Representa un porcentaje pequeño del total de pérdidas gestacionales espontáneas —la mayoría ocurren en el primer trimestre—, pero sus causas y su perfil clínico son distintos a los del aborto precoz. El adjetivo "tardío", del latín tardīvus ("que llega tarde, que se demora"), sitúa esta pérdida en el tramo final del período en que la obstetricia habla de aborto: antes de la semana 20. Por encima de esa frontera, la pérdida se clasifica como muerte fetal intrauterina o, si el feto nace con vida pero no sobrevive, como muerte neonatal. La línea de corte en la semana 20 —o en los 500 g de peso fetal, según el criterio de la OMS— es convencional, pero tiene consecuencias prácticas: a partir de ese umbral cambian los registros epidemiológicos y la codificación. El aborto tardío se diferencia del precoz no solo por la cronología sino por la etiología predominante. En las pérdidas del primer trimestre, las anomalías cromosómicas del embrión explican la mayoría de los casos. En el segundo trimestre, las causas cromosómicas siguen presentes pero pierden peso relativo frente a factores maternos y placentarios: insuficiencia cervical, infecciones ascendentes, malformaciones uterinas, desprendimiento prematuro de placenta y trombofilias —especialmente el síndrome antifosfolipídico—. De los factores que contribuyen al aborto tardío, la insuficiencia cervical merece mención aparte porque es prácticamente exclusiva de este tramo gestacional. El cuello uterino, que normalmente permanece cerrado y firme hasta las últimas semanas de embarazo, se dilata de forma prematura e indolora bajo el peso creciente del feto y del líquido amniótico. La gestante puede no percibir ninguna señal de alarma hasta que las membranas protruyen por el orificio cervical abierto. La insuficiencia cervical se ha relacionado con antecedentes de cirugía cervical, traumatismos obstétricos previos y, en algunos casos, con un defecto constitucional del tejido conectivo del cérvix. A partir de la semana 12. Las pérdidas anteriores a esa semana se denominan abortos precoces o del primer trimestre. El límite superior es la semana 20: por encima de ella ya no se habla de aborto sino de muerte fetal. No es correcto establecer una jerarquía de gravedad entre tipos de pérdida gestacional; cada uno tiene su contexto clínico. Sí es cierto que el aborto tardío suele requerir una valoración etiológica más amplia, porque la probabilidad de identificar un factor materno o placentario corregible es mayor que en las pérdidas del primer trimestre. Si la causa subyacente persiste —por ejemplo, una insuficiencia cervical no diagnosticada o un síndrome antifosfolipídico sin identificar—, el riesgo de recurrencia en gestaciones posteriores es real. Cuando se acumulan tres o más pérdidas consecutivas se habla de aborto habitual. Si desea profundizar en conceptos asociados al aborto tardío, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el aborto tardío
La insuficiencia cervical como mecanismo específico
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué semana se considera "tardío"?
¿Es más grave que un aborto precoz?
¿Puede repetirse?
Referencias
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