DICCIONARIO MÉDICO
Oxitocina
La oxitocina es una hormona peptídica y, a la vez, un neuromodulador del sistema nervioso. Se fabrica en el hipotálamo y sale a la sangre desde la hipófisis posterior. Su nombre, de raíz griega, apunta a lo primero que se descubrió de ella: la capacidad de acelerar el parto. La oxitocina es un nonapéptido, es decir, una molécula formada por una cadena de nueve aminoácidos. Dos de ellos, ambos cisteínas, se unen mediante un puente de azufre (un enlace disulfuro) que cierra parte de la cadena en forma de anillo. Esa arquitectura compacta explica que sea una molécula pequeña y estable. Del griego proceden sus dos raíces: ὠκύς (okýs, "rápido") y τόκος (tókos, "parto"). El término alude, por tanto, a un parto veloz. La denominación se acuñó a comienzos del siglo XX, cuando se identificó el efecto de la sustancia sobre el músculo uterino, mucho antes de que se conocieran sus demás funciones. La síntesis ocurre en dos grupos de neuronas del hipotálamo: los núcleos supraóptico y paraventricular. Predomina en el paraventricular, mientras que el supraóptico se ocupa sobre todo de la vasopresina. Son neuronas de gran tamaño (magnocelulares) que no vierten su producto en el punto donde lo fabrican. Antes de salir, la hormona viaja acompañada. Una proteína transportadora, la neurofisina I, la escolta a lo largo de los axones que descienden hasta la neurohipófisis o hipófisis posterior. Allí queda almacenada en unas dilataciones de la propia fibra nerviosa (los cuerpos de Herring) hasta que un estímulo dispara su liberación a la sangre por exocitosis. En el útero, la oxitocina provoca la contracción del miometrio, la capa muscular de la pared uterina. Su efecto se intensifica al final del embarazo, porque el útero fabrica entonces muchos más receptores para la hormona. Durante el parto se pone en marcha un circuito de retroalimentación positiva: la distensión del cuello uterino desencadena más liberación de oxitocina, que a su vez refuerza las contracciones. Ese mecanismo se conoce como reflejo de Ferguson. La segunda función clásica tiene que ver con la lactancia. La succión del pezón envía una señal al hipotálamo y, en cuestión de segundos, la neurohipófisis libera oxitocina. La respuesta es casi inmediata. La hormona contrae unas células dispuestas en red (las mioepiteliales) que envuelven los alvéolos mamarios, y esa contracción empuja la leche hacia los conductos. Es el reflejo de eyección, la llamada subida de la leche. Conviene no mezclar dos papeles distintos: una hormona fabrica la leche y la oxitocina se encarga de sacarla. Fuera de estos dos territorios, la oxitocina actúa dentro del propio cerebro como neuromodulador. Se le han atribuido efectos sobre el apego, el reconocimiento social, la confianza y la regulación del estrés, en parte por su acción sobre la amígdala. De ahí procede la etiqueta popular de "hormona del amor". Esa etiqueta, sin embargo, simplifica en exceso una molécula con más de veinticinco mil publicaciones científicas a sus espaldas. La oxitocina tiene una hermana casi idéntica: la vasopresina, también llamada hormona antidiurética. Las dos son nonapéptidos y se distinguen solo en dos de sus nueve aminoácidos. Comparten glándula de salida y transportadores emparentados, aunque cada una gobierna un terreno propio: la vasopresina regula el agua del organismo y el tono de los vasos. Esa semejanza química no es casual. Ambas descienden de un péptido ancestral común y forman el pequeño grupo de las hormonas neurohipofisarias. El primer indicio llegó en 1906. El fisiólogo británico Henry Dale comprobó que un extracto de hipófisis posterior contraía el útero de una gata preñada. Aquel hallazgo ató el nombre de la sustancia, desde el principio, a su acción sobre el parto. Casi medio siglo después llegó el paso decisivo. En 1953, el bioquímico estadounidense Vincent du Vigneaud determinó la secuencia de la oxitocina y consiguió sintetizarla en el laboratorio. Fue la primera hormona peptídica obtenida de forma artificial, un logro que le valió el Premio Nobel de Química en 1955. Por el parto. El nombre reúne dos palabras griegas, ὠκύς ("rápido") y τόκος ("parto"), y recoge lo primero que se conoció de la hormona: su capacidad para estimular las contracciones uterinas. Sus papeles en la lactancia y en la conducta se describieron mucho más tarde. Es una simplificación. La oxitocina interviene en el vínculo afectivo, la confianza y la conducta social, y algún experimento clásico observó que su administración aumentaba la disposición a fiarse de desconocidos. Reducirla a una sola emoción ignora que la misma molécula regula el parto, la lactancia y la respuesta al estrés, y que también aparece en situaciones de alerta o rechazo. La investigación la describe como un modulador de las relaciones sociales, no como un interruptor de la felicidad. Durante la lactancia trabajan en equipo, con funciones opuestas. La prolactina produce la leche en la glándula mamaria; la oxitocina la expulsa al contraer las células que rodean los alvéolos. Sin prolactina no habría leche que ofrecer, y la oxitocina se limita a ponerla en camino. Muy poco. Una vez liberada, la oxitocina se degrada en minutos por acción de la oxitocinasa, una enzima cuya actividad se dispara durante el embarazo. Esa vida media tan corta obliga al organismo a liberarla en pulsos, solo cuando hace falta.Qué es la oxitocina
Dónde se produce y cómo se libera
Funciones fisiológicas
Relación con la vasopresina
Historia del descubrimiento
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama oxitocina?
¿Es de verdad la "hormona del amor"?
¿Qué diferencia hay entre oxitocina y prolactina?
¿Cuánto tiempo permanece activa en la sangre?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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