DICCIONARIO MÉDICO
Nitroprusiato sódico
El nitroprusiato sódico es un vasodilatador arteriovenoso de acción rápida que libera óxido nítrico dentro del organismo. Actúa a la vez sobre las arterias y las venas, de modo que reduce con rapidez la presión arterial. Químicamente es un complejo de hierro que incorpora cinco grupos cianuro y un grupo nitrosilo, un rasgo que condiciona su potencia y también su metabolismo. Su código en la clasificación ATC es C02DD01. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). El nitroprusiato sódico es un complejo inorgánico de coordinación cuya fórmula es Na₂[Fe(CN)₅NO]·2H₂O. En el centro de la molécula, un átomo de hierro se une a cinco grupos cianuro y a un grupo nitrosilo. En estado sólido forma cristales de color rojo intenso, casi púrpura, muy solubles en agua. La disolución es fotosensible (la luz la degrada), por lo que en el medio hospitalario se protegen de la exposición lumínica tanto el envase como la línea de perfusión. En su nombre conviven dos piezas. El «nitro» remite al grupo nitrosilo; el «prusiato» procede del azul de Prusia, el pigmento del que la química del siglo XVIII extrajo por primera vez los compuestos de cianuro. El químico Lyon Playfair preparó la sustancia en 1849 al tratar ferrocianuro potásico con ácido nítrico. Durante décadas fue solo un reactivo de laboratorio: su reacción con los sulfuros genera un color violáceo que servía para detectar azufre mucho antes de que nadie pensara en administrarlo a un paciente. El interés médico llegó tarde. Su efecto sobre la presión arterial no se advirtió hasta 1929, y los primeros datos de eficacia y seguridad en personas se publicaron en 1955. La autorización como antihipertensivo no llegó hasta 1974, tras años de dificultades para obtener una formulación químicamente estable. Desde mediados de esa década figura en la lista de medicamentos esenciales de la Organización Mundial de la Salud. Su acción es breve. Empieza a bajar la presión a los pocos minutos de iniciar la perfusión intravenosa y desaparece con la misma rapidez al suspenderla. Esa rapidez y esa reversibilidad explican su papel en las crisis hipertensivas graves, en la hipotensión controlada durante algunas cirugías (para reducir el sangrado del campo operatorio) y en ciertos cuadros de insuficiencia cardíaca avanzada. La molécula es un profármaco: no ejerce ningún efecto hasta que se transforma dentro del cuerpo, y esa transformación no depende de enzimas. Al entrar en contacto con la hemoglobina de los glóbulos rojos, el nitroprusiato cede electrones y se descompone; de esa reacción salen metahemoglobina, ion cianuro y óxido nítrico libre. Los nitratos orgánicos necesitan grupos sulfhidrilo para desprender su óxido nítrico. El nitroprusiato no. El óxido nítrico difunde hacia las células del músculo liso de la pared vascular y activa allí la guanilato ciclasa soluble. Esta enzima eleva la concentración de GMP cíclico, que pone en marcha la proteína quinasa G. El resultado es una caída del calcio disponible en el interior de la célula: parte deja de entrar y otra parte se retira hacia el retículo endoplásmico. Sin calcio, la fibra no puede contraerse y el vaso se relaja. A escala de la circulación, el nitroprusiato relaja con potencia parecida el territorio arterial y el venoso, mientras que los nitratos orgánicos clásicos actúan sobre todo sobre las venas. Esa doble acción alivia a la vez la poscarga (la resistencia contra la que trabaja el ventrículo) y la precarga (el volumen de sangre que le llega de retorno), lo que explica su interés más allá de la simple bajada de tensión. Cada molécula lleva consigo cinco grupos cianuro, y el metabolismo del fármaco los va liberando. El hígado convierte ese cianuro en tiocianato mediante la enzima rodanasa, y el tiocianato se elimina después por el riñón. En perfusiones prolongadas el tiocianato puede acumularse, sobre todo si la función renal está comprometida, algo que explica por qué el nitroprusiato se administra siempre bajo vigilancia y en un entorno hospitalario controlado. El término combina «nitro», por el grupo nitrosilo que contiene la molécula, y «prusiato», derivado del azul de Prusia, el pigmento del que en el siglo XVIII se aisló por primera vez el cianuro. «Sódico» alude a los dos átomos de sodio que completan el compuesto. El nombre, por tanto, describe su composición con bastante fidelidad: un prusiato (un ferrocianuro) al que se ha incorporado un grupo nitrosilo. No. Ambos liberan óxido nítrico y relajan el músculo liso, pero la nitroglicerina dilata sobre todo las venas, mientras que el nitroprusiato abre arterias y venas por igual y lo hace de forma más potente y rápida. El cianuro no es un añadido, sino parte de la estructura misma de la molécula: los cinco grupos cianuro rodean al átomo de hierro central y forman parte del complejo de coordinación. Durante el metabolismo se desprenden y el hígado los transforma en tiocianato a través de la enzima rodanasa. Este es el motivo por el que el fármaco se maneja con cautela y bajo control analítico, sobre todo cuando la perfusión se alarga o cuando hay insuficiencia renal o hepática. Desde su aprobación en 1974 se han estudiado a fondo las condiciones en las que ese riesgo se mantiene acotado. Para situar el nitroprusiato sódico dentro de su contexto, puede consultar:Qué es el nitroprusiato sódico
Donador de óxido nítrico y fuente de cianuro
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama nitroprusiato sódico?
¿Es lo mismo que la nitroglicerina?
¿Por qué contiene cianuro un medicamento?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026